Prologo de El Libertino

jueves, 7 de enero de 2010

Afortunados visitantes de la mansión... empezamos un año nuevo y parece ser que esto se anima.
Una "anonima" visitante me ha enviado este excitante relato en el que se mezclan el deseo, la sensualidad, el sometimiento... y otras cosas que ya ireis comprobando.
De momento nos ha mandado sólo el primer capitulo, pero promete que habrá más. Ojalá sea así porque yo estoy deseando saber como continua la historia... ¿y vosotros?
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REGALO DE CUMPLEAÑOS


Cumplías años ese día y yo me había propuesto hacerte un regalo muy, muy especial. Te propuse que nos invitaras a cenar a mi mejor amiga y a mí.
Habíamos cenado los tres, nos habíamos reído, bebido dos botellas de buen vino y yo notaba que la habías caído bien. Pediste la cuenta y nos levantamos de la mesa. Al salir nos cogiste a las dos de la cintura y con una sonrisa radiante dijiste:

- Chicas, dónde me lleváis a tomar una copa.

Escogí un lugar elegante y discreto. Entramos y me gustó comprobar que el ambiente era selecto y acogedor. Pedimos las copas. Había una pequeña pista de baile y sonaba una agradable melodía, te levantaste y la invitaste a bailar, ella me miró como pidiéndome permiso y la sonrisa que vio en mi cara la hizo comprender que yo compartía tus deseos.
Os vi llegar a la pista y como tú, agarrabas suavemente su cintura, atrayéndola hacia ti, entorné los ojos y disfruté viendo tu juego de seducción... yo ya había hecho mi trabajo, ahora te tocaba a ti. Y pude comprobar como según pasaban los minutos ella se iba abandonando a la magia del momento, vi como besabas su cuello y noté que ella se estremecía y se pagaba más a ti.
Después de dos canciones volvisteis a la mesa y cuando al llegar te inclinaste sobre mí y depositaste un ardiente beso en mis labios, algo muy especial hizo que mi cuerpo vibrara con sensaciones nuevas.

- Tesoro, ahora quiero bailar contigo -dijiste casi rozando mi oído.

Cuando me levanté algo me hizo volverme hacia ella y sonriendo deposité un suave roce en sus labios, noté su mirada de agradecimiento y caminé detrás de ti hasta la pista. Apoyé la cabeza en tu hombro y me dejé llevar por la música. Sólo habían pasado unos instantes cuando sentí que tu mano cogía mi pelo y con un tirón suave pero firme echaste mi cabeza hacía atrás y me besaste con una intensidad salvaje.
Aunque en esos momentos mi excitación estaba llegando a límites insospechados... miré hacia ella y al ver su expresión supe que lo habíamos conseguido.
Susurré en tu oído que era el momento de irnos. Volvimos a la mesa enlazados y comiéndonos a besos y al llegar a su lado ambos la besamos dulcemente y ofreciéndola nuestras manos la ayudamos a levantarse; yo dije

- Vamos a mi casa a tomar la última.

Ella se levantó mansamente, la tomé por la cintura y la dirigí hacia la salida mientras tú pagabas.
Una vez en el coche, dejaste que se sentara delante a mi lado y tú desde el asiento trasero nos dedicabas sabias caricias y suaves palabras que iban consiguiendo cambiar la expresión de su rostro, al mismo tiempo que yo de vez en cuando acariciaba, como sin darle importancia, su pierna izquierda...

(Continuará...)
 
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