Prologo de El Libertino

sábado, 2 de enero de 2010

Hay trabajos que, no se por que, nadie desea.
Por eso a mí me gusta que cuando encargamos comida a domicilio, sea mi esclava la que atienda al repartidor.
Y como me gusta que el hombre se lleve un buen recuerdo, la ordeno que lo haga desnuda.
Es una manera simple de agradecerle su trabajo, ¿no os parece?



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