Prologo de El Libertino

martes, 2 de febrero de 2010

Muchas gracias "anonima amiga". Tu relato me trae a la mente excitantes recuerdos de una noche en la que yo estaba al otro lado. Yo ordenada... yo dirigía... y yo disfruté tanto como tu.
Hay momentos que jamás se olvidan, porque son imborrables, y aunque a los demás puedan parecerle una simple historia  de deseo y excitación, sólo el que los ha vivido sabe que son mucho más que eso.
Gracias de nuevo por hacerme recordar.

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Sesión virtual-real

Recuerdo perfectamente esa noche de verano. Hacía calor y mi cuerpo estaba lleno de deseos muchas horas antes. Sólo con pensar en EL todo se alteraba. Tiene ese poder sobre mí.Me controla. A su lado soy una mujer llena de deseo, sexualidad y placer.
Esa noche estaba impaciente, cené y me fuí a dar una ducha; ya tuve que hacer esfuerzos para no excitarme cuando el agua caía como una caricia sobre mi piel, pero me tenía que reservar para EL. Me sequé, me puse su perfume favorito y la parte de arriba de un pijama de raso. Estaba dispuesta a todo. Por fin llegó. Mi cuerpo ya se excitó igual que cuando le veo. Con su sonrisa me dijo que si quería jugar y era para lo que yo me había preparado dada la conversación que mantuvimos por la tarde.
Me mandó ir a la nevera a coger hielos y empezó a ordenarme... y yo me sentía suya, entregada y totalmente excitada con la sumisión.
Comencé a pasarme el hielo por los labios y mientras se iba deshaciendo mis latidos iban subiendo, la respiraciòn se agitaba; mi cara se llenaba de agua que iba bajando por mi cuello hasta llegar a mis pechos y mojar la seda de aquel pijama. Imaginaba como la iría EL recogiendo con sus labios suavemente. Bajé con el hielo y mis pezones ya estaban erectos antes de llegar. ¡Cómo me excitaba ese juego! El agua siguió bajando y llegó a mi ombligo, luego a mis ingles mojándolo todo. Cogí más hielos y me di por el interior de mis muslos, ya que los tengo muy sensibles, lo acerqué a mis labios y eso ya me exitó de una manera sobrenatural.
Quería ser su esclava, imaginaba que me miraba lleno de deseo, disfrutando como un loco con cada caricia mía. Le sentía con su polla totalmente dura y unas ganas locas de follarme. Seguí con el hielo por mi clítoris,por mi rajita ya abierta metí el hielo y el agua con el calor iba saliendo sobre la toalla que había puesto en el sillón encharcando todo.
Entonces me dijo que fuera a por algo que me recordara su polla y no fuera un consolador; miré en la cocina y vi una zanahoria muy apropiada. La cogí y le puse un preservativo para que estuviera más lubricada.Busqué la más parecida a su miembro, redondeada en la punta y con mi boca le puse la gomita mientras imaginaba su polla tiesa entre mis labios, la que tanto placer me da, la que me hace gozar hasta el infinito.
Me hubiera metido la zanahoria directamente de lo excitada que estaba, pero me lo prohibió y eso hizo subir más mi deseo. No controlaba los espasmos que me daban y más de una vez estuve a punto de correrme ( yo soy de corrida fácil). Pero no debía , ni quería, sólo deseaba complacerle mientras me miraba, que me deseara como nunca, como a nadie.
Chupé la zanahoria con delicadeza, con ganas, con fuerza a veces, mientras con mis dedos seguía abriendo mis agujeritos como me ordenaba. Primero con hielo, luego un dedo, después dos, tres, cuatro... uffffffff, creí que no aguantaba más, salía de todo, no sabía si era agua del hielo, jugos de mis excitación u otras cosas.
Era mi primera noche de juegos con EL y quería probarlo todo. Todo el cuerpo estaba mojado, ya no sabía de donde venía tanta humedad. Me hubiera dejado maltratar y matar en ese momento si hubiera sido en presencia suya. Estaba rendida a EL, a sus órdenes, a sus deseos; saber que le excitaba tanto me producía un placer a mí celestial.
Quería que me follara, sentirlo dentro, pero no me dejaba y tenía que aguantar. EL era el que mandaba y yo sólo quería ser de EL y para EL.
Por fin me ordenó meter la zanahoria y darme como más me gustara. Qué gozada! estaba tan excitada que me correría en pocos minutos.
¡Dios! que gusto, todo mi cuerpo estaba a punto, mi mente con deseos infinitos, quería correrme pero al mismo tiempo que no acabara nunca ese placer, esa sensación de entrega.
Con cuidado la fue metiendo en mi ano, mientras me daba en mi clítoris con la otra mano. Ya no podía aguantar más, le decía de todo, soy muy guarra en esos momentos y no pienso lo que digo. Estaba al límite, le sentí al otro lado, oí sus jadeos y le dije...
déjame correrme ya, cabrón!
Supongo que EL también estaba a punto, porque me contestó... "córrete, perra".
ahhhh, ya no puedo más, no puedo aguantar más... en ese momento se me cerraron los ojos, (siempre me pasa), y me invadió ese placer infinito que sólo EL me da.
¡Qué orgasmo! de guarra , como me dice EL, fue único, largo, me hubiera gustado grabarlo para la posteridad, que no se terminara nunca, como nunca se acaba mi deseo.
con voz dulce le dije...
"te quiero, te deseo y te necesito".
(Para esta fecha especial, 2-febrero)

Firmado, anónima ( basado en un hecho real, pero explicado menos de lo que fue)

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