Prologo de El Libertino

lunes, 31 de mayo de 2010



VEN

 

A mis sueños de amor, a las cavernas

vienes de mi lujuria y perversiones

a ser objeto de mis atenciones,

crueles y letales pero tiernas.



Siempre con medias negras en las piernas

vendrás a mí y calzando altos tacones;

no llevarás jamás ni pantalones

ni otras prendas no eróticas alternas



En cárceles, patíbulos y potros

mil torturas y muertes excitantes

te daré y gozarás, solos nosotros.



Tendrás conmigo orgasmos tan constantes

que se sucederán unos a otros,

no los míseros coitos que tenías antes.
 
 
José Alcalá-Zamora

Poemas Del Amor Cruel
 
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domingo, 30 de mayo de 2010

Porque al fin y al cabo, una monja es también una mujer.
Una mujer dulce, piadosa, serena y.... bueno, y muchas más cosas.
Y porque en la mansión siempre estamos a favor de que cada uno sea lo que realmente desea ser...
por eso y por que nos da la real gana... nos unimos a tus plegarias...
a las "plegarias de una monja".
Amén.

Sayiid
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sábado, 29 de mayo de 2010



¿Qué era cuando me parió mi madre? El número uno, el mejor. ¿Quién me ha hecho lo que soy? Yo mismo, sin ayuda de nadie. ¿Qué es lo que soy? ¡El puto amo!!!

De la película "Acción Mutante"

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viernes, 28 de mayo de 2010

LA REMONTADA

- ¡Que gran partido, verdad?

- Impresionante, es cierto

- Ha sido, ufffff. Menuda remontada. Que excitación

Quien me decía eso era una deslumbrante morenaza de oscuros ojos, larga melena, piernas de infarto y un culo que se marcaba bajo su corta y estrecha minifalda de tubo. Unos zapatos negros de tacón y unas negras medias de seda, conjuntamente cn una ceñida camiseta que marcaba sus generosos pechos, hacía de ella una diosa deslumbrante.

No la conocía de nada y habíamos coincidido en el ascensor del aparcamiento cuando los dos íbamos a recoger nuestros coches después de haber visto una increíble remontada del maravilloso Real Madrid frente al Barsa en el Bernabéu. Dos goles de Ronaldo y un tercero del eterno Raúl acabaron con el Barsa de Mesi y nos permitía ponernos lideres a falta de cinco jornadas para acabar la liga.

- ¿Tanto te ha gustado el partido?, le dije

- ¿Qué si me ha gustado?. Menudo subidón tengo ahora mismo.

- Pues ten cuidado… a estas horas, en un oscuro aparcamiento y con ese grado de excitación, atraerás a todos los hombres en un kilómetro a la redonda.

- Jajajaja, ¿me estás diciendo que puedes oler mi excitación como si fuera una perra en celo?.

- Lo que estoy oliendo es tu cuerpo, y eso, junto con tus palabras, van a hacer que al final el calentón lo tenga yo.

- ¿Tú también estas caliente?

No la dije nada, pero clavé mi mirada en sus ojos y ella, no sé si por vergüenza o sumisión, bajo la mirada, lo que consiguió excitarme aún más.

- Pues ya hemos llegado, le dije.

- Es verdad que está todo muy oscuro… ahora ya me has metido el miedo en el cuerpo. ¿Y si hay algún sádico maniaco escondido por ahí?

- Aquí el único sádico y salido que hay soy yo, le contesté; pero si tienes miedo, puedo acompañarte hasta tu coche, no me cuesta nada.

- ¿Me harías ese favor?

- Claro, por supuesto, dalo por hecho.

Y cediéndola el paso la dejé que avanzara delante de mi, en parte para que me guiara y en parte para poder disfrutar de su impresionante culo que ella movia acompasadamente provocando un incremento exponencial de mi excitación

Ciertamente su coche estaba al fondo del aparcamiento, en una zona bastante oscura. Cunado llegamos a él, ella accionó el mando y con un Bip-bip, el seguro del coche se abrió sin problemas.

- Pues ya hemos llegado, dijo ella.

- Así es, dije yo

- Muchas gracias por acompañarme; has sido todo un caballero.

- Yo soy así a veces… pero no siempre, ¿sabes?

Y acercándome a ella, la rodee con mis brazos y le estampé un profundo beso en sus labios rojos. Ella, en vez de retirarse, abrió sus labios para mí, dejándome explorar el interior de su húmeda boca, mientras mis manos ya aferraban su hermosos culo e investigaban por debajo de su falda.

Mi lengua jugaba con su lengua, mientras mi mano diestra exploraba el calor de su sexo, húmedo y abierto, apenas cubierto por un pequeño tanga.

- Eres un poco puta, ¿lo sabias?

- Y tu un cabrón que te aprovechas de una pobre mujer indefensa en la oscuridad.

- Ni yo me voy a aprovechar de ti, ni tu eres una mujer indefensa… pero tienes razón, no pienso irme de aquí sin haber recibido mi recompensa por acompañarte.

Y presionado sus hombros la hice arrodillarse delante de mi mientras apoyaba mi sudada espalda sobre su coche. Ella, bien dispuesta, no dudó un instante en bajar la cremallera de mi pantalón y, sacando mi polla, comenzó a besarla y a humedecerla con su lengua, provocando una rápida y fuerte erección.

Yo sujetaba su cabeza con mis manos, introduciendo y sacando mi duro sexo de su boca, controlando el ritmo de la mamada, provocándole arcadas cuando la punta de mi pene tocaba en su campanilla; pero ella, lejos de protestar, engullía mi carne con lujuria, con deseo, salivando y babeando como una puta barata que hiciera una mamada en cualquier esquina.

Un coche pasó delante de nosotros y por un instante sus faros nos iluminaron y nos sacaron del anonimato, pero no era cuestión de parar, así que, apretando su cabeza sobre mi sexo, hundí mi polla hasta su garganta mientras le sujetaba la cabeza por la nuca para que no pudiera separarse. La mantuve así unos instantes hasta que noté que le faltaba el aire y entonces aflojé la presión, dejando que retomara la respiración con grandes bocanadas de aire.

Sin darle tiempo a que se recuperara la icé tirándola del pelo y la apoye de frente sobre el capó del coche, abriendo sus piernas y levantándole la falda hasta la cintura, dejando a la vista un hermoso culo y un coño mojado y abierto.

Sin mediar palabra clave mi polla en ese glorioso coño mojado y comencé a follármela con fuertes embestidas, aplastando mi cuerpo contra su culo, mientras mis manos habían liberado sus grandes pechos y los aplastaban y pellizcaban con saña y deseo.
Ella gemía y chillaba de dolor alternativamente, pero su respiración se hizo cada vez más agitada y más intensa, avisándome del preludio de un orgasmo que le llegó sin aviso, provocando que diera grititos de placer.

- ¿te gusta, e zorra? ¿estás disfrutando, verdad puta?

- Siiiii, siiiii, siiiiiiiiiiii… quiero más, dame más cabrón, fóllame entera.

Mi polla seguía entrando y saliendo de su coño, y mojando mis dedos en sus abundantes flujo, comencé a abrirle el esfínter de su ano; primero un dedo, después dos, y así hasta meterle 3 dedos enteros en su culo mientras mi polla seguía dándole placer.

Dejé que se corriera de nuevo y cuando estaba en pleno orgasmo, saqué mi polla de su coño y de una sola embestida, la metí en su dilatado culo. Entró sin dificultad y pude notar el calor y la estrechez de su esfínter. Supongo que no era la primera vez que una polla visitaba aquel delicioso lugar, pero a mí eso no me importaba. Ella seguía contrayendo su coño con los dulces espasmos de su orgasmo, y a cada contracción, su culo comprimía mi polla que no paraba de entrar y salir de su ya dilatado ano, hasta que, sintiendo como un escalofrío de placer me recorría toda la columna vertebral, saqué mi polla de su culo, y dándole la vuelta la obligué a arrodillarse de nuevo ante mí, dejando que espesos y calientes chorros de mi esperma empaparan su pelo, su cara, sus tetas, su boca y toda su ropa.

Fue una corrida memorable, antológica. Y cuando ya nada más salía de mi pene, metí mi aun excitada polla en su boca para que su glotona lengua la limpiara sin dejar rastro de leche en ella.

Cuando terminó ella estaba sentada en el suelo, la espalda apoyada en el coche, la falda subida hasta la cintura, su tanga roto en el suelo, sus tetas al aire, llenas de esperma, lo mismo que su cara y su pelo.

Estaba preciosa allí, completamente desmadejada.

Que hermosa era; así que, inclinándome sobre ella, la besé en los labios y le dije.

- Muchas gracias, zorra. Ha sido el colofón ideal para un día como hoy; jamás olvidaré este partido ni te olvidaré a ti. Y confío en que tú tampoco me olvides y me busques por ahí. Si me encuentras, tendrás tu premio.

Y subiéndome la cremallera del pantalón, me alejé de allí, silbando el himno de mi equipo de futbol y dando gracias, una vez más, a Don Florentino Pérez, por haber creado un equipo capaz de levantar semejantes pasiones.

Sayiid
 
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jueves, 27 de mayo de 2010

Mujeres hermosas...
Escenas eróticas...
Arte...
Fantasia...
Imaginación...
Sensualidad...
Provocación....
Simplemente... Luis Royo
El genio

Sayiid

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miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Os imaginais estar en plena sesión y que vuestro Amo tenga que ausentarse?
¿Os imaginais que eso ocurriera, por ejemplo, en su lugar de trabajo?
Y puestos a imaginar... ¿os imaginais que entrara algún extraño y os sorprendiera alli, atadas, desnudas, sometidas, humilladas....?
¿Como creeis que reaccionarian?
¿Con lujuria? ¿Con deseo? ¿Con descaro?
Despues de ver este video, tengo muy claro que no todo el mundo ve la vida como yo, ni está preaprado para el mundo D/s.
Si es que hay gente "para tó"...
Sayiid
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martes, 25 de mayo de 2010

Hoy os dejo un relato"robado" en la red.
Es un poco largo, pero el tema es interesante.
¿Hasta donde ha de llegar la entrega y la obediencia de una sumisa?
Supongo que dependerá de cada relación en particular, pero... ¿donde y quién pone los límites?.
Me encantaría conocer vuestra opinión.
Disfrutad del relato.
 Sayiid

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La obediencia

Mi Amo hizo que me vistiera cuidadosamente para salir. Me había comprado un precioso vestido negro...marcaba mis pechos y mis caderas y caía suelto casi hasta el tobillo, en una marea de tela casi transparente...los zapatos de tacón alto y mi collar para salir ...Me llevó a cenar a un restaurante muy acogedor...estuvo atento y amable ...incluso bromeaba ... pero intuía que algo estaba elaborando en su mente...Fuimos a una local donde había un espectáculo...unas mujeres bailando...me emocionó mirar a aquellas hermosas mujeres bailar, y admiraba la forma en que movían sus cuerpos. Bebimos cava y Mi Amo hizo que algunas mujeres vinieran y bailaran para nosotros... Mi Amo me dijo que les dijera a las bailarinas que deseaba que bailaran mi canción favorita...
Era un poco renuente, nunca nos mostrábamos en público. Me ruboricé cuando la orquesta comenzó a tocar mi canción... bailaron para nosotros y el Amo sonreía... La noche fue fluyendo igual que el cava...
Había un grupo de hombres sentados cerca de nosotros que me miraban de vez en cuando. Cuando fui al baño me parecía que miraban mis piernas, uno incluso comentó algo sobre mi collar.
Volví a nuestra mesa y el Amo se inclinó hacía mí y me dijo: “Quiero que te acerques a su mesa, subas el vestido para que vean que no llevas braguitas y después te vuelves”
Mi cara quemaba de vergüenza. ¡No PODRÍA hacer eso! No en una mesa de hombres extraños.
“Hazlo alexis, hazlo ahora” dijo
Podía ver por su voz que lo decía totalmente en serio. Mi cabeza giraba por el cava y la situación. Mi corazón golpeaba en mi garganta. Estaba paralizada... caminé hacia la mesa con los ojos mirando el suelo. Eché una mirada atrás para ver a Mi Amo... él me hizo señas con la cabeza y tomó un sorbo de su bebida...
Llegué cerca de la mesa y las miradas de todos se volvieron hacia mí. Apenas podía respirar, creí que iba a desmayarme. Me miraban de arriba abajo mientras me acercaba. Me detuve cerca de la mesa, me volví de nuevo para mirar a Mi Amo y él articulo la palabra “OBEDECE”.
Puse las manos sobre los muslos y lo fui subiendo...luchando en cada movimiento...
Me miraban todos, esperando. Abrí la boca para hablar pero no emití ningún sonido. Tenía lágrimas en los ojos, deseando obedecer a MI Amo, pero incapaz de hacerlo. De repente me dirigí a la puerta y salí a la noche. Mi AMo salió a los pocos minutos y fuimos a buscar el coche en silencio...condujo en silencio. Cuando llegamos a casa, él me dijo que tenía que aprender a obedecerle . Si él deseaba que me exhibiera , debía hacerlo. Si él deseaba que otros hombres me miraran debía exhibirme y obedecerle. Dijo que sabía que era algo muy difícil para mí, pero necesario.
Dos días más tarde dijo que saldríamos. Me ordenó ponerme un vestido rojo que nunca había usado en público...sólo lo había usado para mi Amo, y el collar. Debía depilarme cuidadosamente, frotar con aceite perfumado mi cuerpo y ponerme unos zapatos de tacón alto, debía ponerme también un pañuelo vendando mis ojos y esperar en la salita. Cuando llegó me examinó, estaba satisfecho “estás encantadora perrita “ dijo mientras frotaba suavemente mis mejillas...y me encanta cómo te queda el collar dijo mientras resbalaba su mano hasta mi cuello. Después se fue a cambiar, esperé, cuando estuvo listo fuimos al coche, me ayudó a subir y comenzó a hablar: “No debes hacer ninguna pregunta. Debes obedecer. Quiero que sepas que te amo, que eres mi posesión más valiosa. Habrá momentos en que desee exhibirte. Ése es mi deseo, y debes aprender a aceptarlo. Hemos convenido que no serás compartida sexualmente, pero eso no significa que no habrá otros hombres... Una esclava nunca debe preguntar por qué su Amo toma unas u otras decisiones...Esta noche debes obedecerme sin preguntas y sin vacilaciones, entendido?
Mi mente giraba. ¿Qué iba a suceder???
Hice un gesto con la cabeza, y Mi Amo dijo... “quiero oírtelo decir”.
Dije "sí, Mi Amo," en voz baja.
Estuvimos durante mucho tiempo en silencio. En un momento dado separó mis piernas más de lo que estaban... debo mantener mis piernas separadas cuando estoy en su presencia. Cuando llegamos, me ayudó a salir del coche. Temblé por el aire fresco de la noche . Subimos por unas escaleras y oí sonar el timbre de la puerta. Entramos en silencio. Mi Amo me llevó delante de él y después se detuvo... podía oír el chisporroteo de un fuego cerca... Había música suave. Me pregunté dónde estábamos, y si había más gente.
Oí una voz masculina que dijo, " David, encantadora."
Mi Amo dijo, "alexis da la vuelta, así podremos verte mejor."
Di la vuelta lentamente preguntándome quién estaba en la habitación. Sentía angustia en el corazón y miedo. Sentí una mano en mi cara y supe por instinto que no era la de MI Amo David, el hombre tocó mis labios, mi cuello. Intenté alejarme, pero me cogió del pelo ...
" Alexia he dicho inmóvil", dijo Mi Amo.
El hombre resbaló sus manos por mi cuerpo, sintiéndome a través del vestido.
"No puedo imaginarme por qué eres tan reacia a que David exhiba a su hermosa esclava, puede estar orgulloso."
Entonces oí otra voz.
"Quítate el vestido, queremos verte mejor”.
Casi jadeé cuando calculé que debía haber otros dos más en la habitación. Estaba inmóvil, mis uñas clavadas en las palmas. Deseé satisfacer a Mi Amo, para que estuviera orgulloso de mí.
Mi Amo dijo, "quita el vestido, alexis."
Me giré en la dirección de dónde vino su voz para hablar, para suplicar...
"obedece alexis," dijo.
Bajé la cremallera lentamente... luego un tirante y luego el otro y lo deslice por mi cuerpo hasta dejarlo caer al suelo. Me quedé quieta con los zapatos de tacón, mis medias negras y mi collar. Temblé otra vez, aunque allí hacía calor. Nunca había estado desnuda delante de más de una persona. Eran llamas de vergüenza...pero podía sentir que empezaba a humedecerme.
Ahora oí muchas voces, susurrando... comentar con respecto a mis pechos, mis piernas, mi pelo... Después manos, tocándome. Intenté pararlas y recibí una palmada en la mejilla bastante fuerte. Mi Amo dijo “deja las manos quietas, y no te muevas alexis”
Las manos se movían sobre mis pechos, tocando mis pezones, arriba y abajo de mis piernas , apretando mis nalgas. ¡No podía creer lo que estaba pasando! Apenas podía respirar...
"Haz que se acueste en el sofá David”, oí decir a un hombre.
Mi Amo se acercó y me obligó a caminar hacia un suave sofá, sacó unas muñequeras y unió mis muñecas juntas. Me empujó y me dijo que las pusiera sobre la cabeza. Movió los brazos hacia mi cabeza y las unió a una de las patas del sofá.
Lloriqueé, "por favor, Amo...."
Él dijo con calma, "alexis Shhhhhh, ni un sonido."
Intenté acercarme a él...pero me separó.
"Deseo que te exhibas ante estos hombres, estoy orgulloso de ti, debes obedecer y hacer todo lo que te digan”
Se levantó, y le oí alejarse. Sentí manos en mis muslos, separándolos. Mis piernas colocadas una a cada lado del sofá, separadas de par en par, comencé a moverme, estaba asustada. Unas manos firmes volvieron a separarlas. “Obedece alexis” oí que alguien decía.
Comencé a gritar cuando noté que el hombre ataba mis piernas al sofá también.
"SILENCIO," oí al hombre muy cerca de mí.
Intenté respirar sin hacer ruido. Entonces sentí los dedos moviéndose en mi sexo, tocando mi clítoris, abriéndome de par en par y luego estirando, oí que los otros se acercaban. Oí comentarios sobre mi sexo, el color, su humedad, su calor... Me examinaron cuidadosamente, sintiendo muchas manos en mi cuerpo, diversos dedos dentro de mí. Estaba totalmente empapada, aunque me sentía humillada por al situación. Mi mente estaba como ausente. No estaba segura de quién era quien y ni de si Mi Amo estaría cerca.
"Queremos verte orgasmar alexis, córrete para nosotros."
Gemí... Los dedos que estaban dentro de mí comenzaron a moverse más profundo, más rápidamente. Respiraba con dificultad, sabiendo que iba a correrme...avergonzada de mis reacciones. Comencé a empujar hacia arriba, acompañando cada movimiento, sentí cómo se acercaba el orgasmo. Gemí más y más ruidosamente y entonces mi espalda se arqueó mientras me corría...grité y grité mientras las sensaciones me traspasaban ...las olas parecían inextinguibles y durante un momento me olvidé de dónde estaba...
De repente callé...todo estaba en silencio...pero enseguida oí voces.
"Es encantadora David, una joya”."
Voces que se oyen mientras yo permanecía en silencio quemándome de vergüenza, pero con deseo también.
Mi Amo vino hacia mí y me dijo que permaneciera quieta, me liberó las muñecas y los tobillos, y me besó, me llevó al centro de la habitación otra vez, pero esta vez había algo duro delante de mí, algo de madera, al presionar sobre él lo noté frío a la altura de mi cintura.
"Quiero que te dobles encima alexiss", Dijo Mi Amo.
¿"QUÉ?? NO, Amo, no puedo... por favor!!" supliqué una y otra vez y empecé a gritar.
"hazlo alexis, haz lo que te digo."
Me agarró del pelo y me empujó hacia adelante. Me doblé por la cintura. Cogió mis manos y unió mis muñecas a mis tobillos. La tabla de madera estaba a una altura que apenas mis pies tocaban el suelo y debía permanecer enteramente doblada. Mi Amo entonces unió una barra a mis tobillos y mis pies quedaron abiertos de para en par.
¡Estaba aún más expuesta que antes!
Una vez más sentí las manos separar mis nalgas. Mi trasero expuesto. Los dedos me sondaron y acariciaron. Gemía en voz alta, pidiendo que pararan. Pero me ignoraron. Mi culo fue explorado totalmente y entonces sentí algo frío presionar contra mi abertura. Era un dildo grande. Grité mientras presionaban más y más. Pedí a Mi Amo que parara aquello. El dolor había comenzado, y crecía según iba aumentando la presión. Sentía el dildo enorme, Grité más fuerte, no creía que pudiera aceptarlo en mi interior, volví a gritar, intentando luchar contra él.
Había un hombre delante de mí, frotando ligeramente mi pelo.
Dijo, "relájate, alexis, no luches, será más fácil..."
El dildo resbaló dentro, sintiendo como si me partiera en dos. Estaba muy profundo y presionaba profundamente. El hombre que había delante de mí puso sus manos en mi espalda, frotándome suavemente. El dildo comenzó a moverse adentro y afuera, cada vez más fuerte y más profundo, gritaba de dolor pero también de placer. Sabía que volvería a correrme,,,, gemía ohhhhhhhhh síiiiii. El hombre movió el dildo con más fuerza y sentí manos en mi cuerpo. Grité mientras mi cuerpo se sacudía en un orgasmo, grité y grité, mi boca temblaba y mis músculos se tensaron, me derrumbé en la viga de madera, sudorosa. Quitaron el dildo, Mi Amo vino hacia mí y liberó mis muñecas, me besó y me sostuvo, me dijo cuánto me amaba y que estaba orgulloso de mí. Me aferré a su camisa y él limpió mis lágrimas.
"Perrita, lo has hecho muy bien, pero aún no hemos acabado. Hay algo más que quiero que todos vean. Será duro, pero debes obedecer."
Grité suavemente, aferrándome a él.
Me alejó unos pasos, unió mis muñecas a un gancho del techo, he estado en esta posición muchas veces. Sabía lo que significaba, comencé a gritar "Mi Amo no lo hagas, por favor... No puedo más, por favor." Oí que una voz a través de la habitación decía, "silencio, esclava. No debes hablar." Tiró de las correas, separó mis piernas aún más y las unió con la barra. Después oí la voz de Mi : “Yo seré el único que te azote perrita, los demás sólo desean mirar ...”
“Quiero que permanezcas en silencio hasta que yo te diga que puedes gritar, entendido?“
Continué gritando y suplicando: “ nooo Mi Amo por favor”... “si vuelves a hablar dejaré que todos te azoten, y ahora SILENCIO!!!”. Mordí mi labio inferior, contuve la respiración. Oí el golpe de la vara, y después el fuego quemando mi piel, el dolor era moderado, me azotó una y otra vez... las lágrimas fluían de mis ojos vendados y noté que mi labio sangraba mientras seguía mordiéndolo para no gritar... jadeaba...
"Ahora alexiss.. queremos oírte gritar." Dijo Mi Amo.
El azote cayó de nuevo sobre mi piel. Grité, grité hasta que mi voz se puso ronca. Me azotó otra vez, y creí que mis piernas no me sostendrían , colgaba de mis muñecas, agotada...
Oí los comentarios.. "hermoso... simplemente hermoso...." "la has entrenado bien David" "debes estar orgulloso..."
Mi Amo vino y liberó mis muñecas, me derrumbé en sus brazos, otros liberaron mis pies y quitaron a barra, Mi Amo me abrazó y me besó, me colocó en un sofá y me cubrió con una manta caliente. Me dio un zumo de naranja para mi garganta reseca, frotaba ligeramente mi cara, mientras me decía cuánto me amaba.... Me quedé dormida casi inmediatamente.
Desperté horas después en mi cama. Él estaba sentado en un sillón al lado de la cama y me miraba dormir, le sonreí y me cogió de la mano, “Estoy orgulloso de ti perrita, gracias”. Sonreí otra vez, feliz por verle satisfecho...entonces mis ojos se cerraron de nuevo y volví a caer en el sueño.

alexis

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lunes, 24 de mayo de 2010

Música suave e imagenes relajantes para iniciar una nueva semana.
Porque todos sabemos lo difíciles que son los lunes...
pasad y acomodaos.
La bebida corre por cuenta de la casa.
Que lo disfuteis.
Sayiid




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miércoles, 19 de mayo de 2010

No es fácil ser sumisa…
Como todo lo importante en este mundo se requiere de una preparación, de un ritual, de unas normas…
Pero cuando se hace algo que nos gusta ¿no disfrutamos aún más de ello?
Hoy os dejo un video en el que podéis observar a una hermosa sumisa preparándose para visitar a su Dueño, y por lo que parece, ya ha empezado a disfrutar del encuentro horas antes de que se produzca.
Quiere sentirse guapa, verse hermosa, para poder impresionar a su Dueño.
Y a fe mía que quizás lo consiga.
Un Amo se siente muy orgulloso cuando ve que su sumisa dedica tiempo y esfuerzo para gustar a su Dueño.
Este video va dedicado a la más coqueta de todas las sumisas, de la que yo me siento enormemente orgulloso.

Sayiid.

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martes, 18 de mayo de 2010

Haiku: forma poética tradicional japonesa que consta un poema de diecisiete silabas distribuidas en tres versos.
Es un relato descriptivo, un flash que ilumina un instante, una fotografía de un sentimiento…
Forma poética cerrada, estricta, con reglas que no se pueden obviar… ¿a qué os recuerda eso?
Nuestra siempre añorada cavabaja se preguntaba si existiría algún haiku relacionado con nuestro mundo de la D/s, y como por lo visto no lo encontró, ni corta ni perezosa, se puso manos a la obra y hoy nos regala su particular haiku sobre el sentimiento de la seducción a través de la dominación.
Disfrutadlo, porque es belleza concentrada.

Sayiid.

(PD: Bienvenida de nuevo a la mansión, lady cava;
se te echaba de menos.)

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Piel atrapada
relámpago de seda
dulce atadura.

Ojos que no ven
la carne estremecida
claridad sin luz.

Fuerte vibración
el aire se estremece
fulgor en la piel.

Llama encendida
apenas un suspiro
ardiente placer.

(cavabaja)

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lunes, 17 de mayo de 2010

Una nueva entrega de la insigne obra de Don Félix María de Samaniego, de la que se pueden sacar dos verdaderas conclusiones….
No te fíes de los loros y las cotorras… y mucho menos de tus ayudantes si hay alguna joven y lasciva dama de por medio.
Aunque… ¿quién no haría lo mismo de estar en el otro lado?.
Lo confieso, en este caso, como en muchos otros, me pongo de la parte de Mariquita y su escribiente sabio.
¿Y vosotr@s? ¿De parte de quién estáis?
Feliz velada, visitantes de la mansión.



Sayiid

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El loro y la cotorra

 


Tenía una doncella muy bonita,

llamada Mariquita,

un viejo consejero

que en ella por entero,

cuando se alborotaba 

su cansada persona, desaguaba

con tal circunspección y tal paciencia

como si a un pleito diese la sentencia.



Era de este señor el escribiente

un mozuelo entre frailes educado, 

como ellos suelen ser, rabicaliente,

rollizo y bien armado,

que, cuando el consejero fuera estaba,

a doña Mariquita consolaba.



Sucedió, pues, que un día 

la consoló en su cuarto, donde había

en jaulas diferentes

un loro camastrón, cuyo despejo

todo lo comprendía por ser viejo,

y una joven cotorra muy parlera,

que la conversación de los sirvientes

oyeron, la cual fue de esta manera:



- ¿Te gusta, Mariquita?

- Sí, mucho, mucho; estoy muy contentita.

- ¿Entra bien de este modo?

- Sí, mi escribiente... ¡Métemelo todo!

- Pues menéate más..., que estoy perdido.

- Y yo... que viene... ¡ay, Dios...!, ¡que ya ha venido!



Y en efecto, llegaba el consejero

en aquel mismo instante, 

y apenas su escribiente marrullero

dejó regado el campo de su amante,

cuando, con la ganilla que traía,

al mismo cuarto entró su señoría.



Quitose en él la toga,

diose en la parte floja un manoteo,

y a la que su materia desahoga

manifestó su lánguido deseo.



Ella, puesta debajo

de un modo conveniente,

se acordó en su trabajo

del natural vigor del escribiente,

y empezó a respingar con tal salero

que por poco desmonta al consejero.



Éste, viendo el peligro que corría,

dijo: Basta... ¿Qué hacéis, doña María?

¡Guarde más ceremonia con mi taco,

o por vida del rey que se lo saco!



- De veros, el contento,

replicó la taimada,

me hace tener tan fuerte movimiento.

¡Perdón!

- Sí, dijo el viejo; perdonada

estás, si es que te alegra mi llegada.



La cotorra, que aquello estaba oyendo,

dijo entonces, sus alas sacudiendo:

- Lorito, contentita

está la Mariquita.

A que respondió el loro prontamente:

- ¡Sí, se lo metió todo el escribiente!

El jardín de Venus
Félix María de Samaniego


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viernes, 14 de mayo de 2010



La Sorpresa (Capítulo II)


Avanzamos por un estrecho camino flanqueado de estatuas. Tú no podías verlas, tan solo intuirlas, ya que el pañuelo te impedía toda visión.

Un poco más adelante giramos a la derecha y unos metros más allá de nuevo a la derecha.

- Espera, te dije

Tú permaneciste allí, erguida, perdida, desorientada.

Pudiste oír como se abría una puerta, sentiste mis manos cogiéndote de nuevo por la cintura; te insté a avanzar con cuidado y supiste, por como tuviste que dar los pasos, que subías una pequeña escalinata, hasta entrar en un recinto cerrado. Notaste que ya no estábamos a la intemperie por la temperatura que hacía allí dentro.

- Ya hemos llegado, dije, más para mí que para ti

Ven, con cuidado.

Te acerqué a una especie de altar o mesa alta donde te tumbé con cuidado bocarriba. Abrí tu abrigo y saqué tus brazos por las mangas, utilizándolo a manera de manta o cobertor.

Tú te quedaste allí, tumbada, desnuda, ciega, desvalida.

- ¿Te gusta el sitio al que te he traído, mi esclava?, pregunté

- No lo sé Señor, no puedo verlo.

- Es verdad, que tonto soy, disculpa mi torpeza…

Y acercándome a ti comencé a besar tus pies, ascendiendo con mi boca por el interior de tus piernas, acariciando con mi lengua el cálido recoveco de tus muslos. Sentí de nuevo como se agitaba tu respiración, como abrías imperceptiblemente tus piernas, ofreciéndome tu sexo.

Lo acepté gustoso y mi boca se fundió en él. Mi lengua lo recorría suavemente, sin prisas, concentrándome en saborearlo, el lamerlo, en mordisquear tu ya inflamado clítoris.

Tus gemidos eran cada vez más fuertes, más intensos, más frecuentes…

Mis manos avanzaron hasta cerrarse sobre tus pechos duros, erguidos. Apartando tu precioso sujetador negro, me concentré en pellizcar tus pezones hasta conseguir que de tu garganta se escaparan suaves grititos de dolor que se mezclaban con tus gemidos de placer.

Abandonando tu cálida entrepierna, mi boca buscó esos dulces pezones, mordiéndolos, saboreándolos, succionándolos, mientras mi mano derecha continuaba martirizando tu ya excitado sexo, penetrándolo con mis dedos, abriéndolo, acariciándolo, mojándolo…

Mi boca se fundió con tu boca y nuestras lenguas se enzarzaron en una batalla húmeda y caliente. Mis manos apretaban tus pechos con fuerza, con lujuria, y mi polla, ya liberada de su encierro, penetraba sin la más mínima dificultad en tu sexo encharcado, siendo recibida con complacencia, con gula y con deseo.

Te besaba, te arañaba, te mordía y te follaba todo a la vez, provocando espasmos de placer en tu atormentado cuerpo, y no dejé de hacerlo hasta que sentí como tu cuerpo se arqueaba, presa ya de un orgasmo que no podías controlar.

En el momento que el placer te envolvía, que tu cuerpo perdía ya toda capacidad de control…

En ese mismo instante en que explotabas de placer para mi, arranque la venda de tus ojos y saqué mi excitado sexo de tu coño dejando que chorros de caliente y denso esperma empaparan tu suave cuerpo, dejándolo marcado con gruesas líneas de blanca leche que alcanzaron tu vientre, tus tetas , tus piernas…

Nuestros orgasmos se entrelazaron mientras tus ojos, libres al fin de la venda, se vieron atrapados por la visión de dos enormes ángeles dolorosos que nos vigilaban desde las alturas.

Sus cuerpos níveos estaban bañados por la misma luz de la luna llena que bañaba nuestros cuerpos desnudos, sudorosos y agotados, al penetrar, límpida y clara, por la claraboya del techo.

Un gritito de terror se escapó de tu garganta al verte rodeada por aquellas enormes y blancas figuras, hieráticas, inmóviles, que te miraban desde todas partes.

Intentaste levantarte pero yo te lo impedí.

- ¿Qué haces? ¿Dónde vas?

- ¿Dónde estamos mi Señor? ¿Quiénes son esos que nos miran?

No pude reprimir una sonrisa de placer al ver tu cara de miedo ante la visión de nuestros “acompañantes”.

- Tranquila, no te alteres… ¿no ves que son estatuas?

Y así era, en efecto. Eran estatuas de blanco y níveo mármol las que nos rodeaban. Hermosas estatuas de ángeles yacientes, ángeles con negras lágrimas en sus ojos, demonios caídos en desgracia. Estatuas iluminadas por la luna y por cientos de velas que daban un toque fantasmagórico al de ya por si tétrico ambiente de aquel lugar.

Y fue en ese momento cuando lo comprendiste. Fue en ese momento cuando te diste cuenta de que estábamos en un mausoleo, en una hermosa cripta, tumbados sobre una lápida de frio mármol sobre la que, instantes antes, gozábamos de nuestros cuerpos.

Un mausoleo lleno de figuras tristes, de ángeles expulsados del paraíso, de bellas doncellas desnudas que se ofrecían a nosotros por puro placer…

- Mi Señor, pero si estamos en una tumba

- Así es mi sierva.

- Mire que es usted morboso, por Dios… ¿Y de quien es la tumba, mi Señor?

- Nuestra, mi esclava. Este es nuestro mausoleo. Aquí estaremos, cuando llegue nuestro momento, juntos tú y yo por toda la eternidad… Ese es mi regalo y mi deseo.

Y mirándote fijamente a los ojos, posé mis labios sobre los tuyos, firmando así nuestro pacto de unión eterna.

Para magdala... mi sierva, mi esclava, mi musa
 
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