Prologo de El Libertino

viernes, 29 de abril de 2011

Sumisión en la mansión.

Entrega y dolor.

Belleza serena.

Por qué el poder del Dominante no está en su mano, sino en su mente.

Sumisión en la mansión…

Y un delicioso espectáculo para sus invitados.

Feliz velada.

Sayiid

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jueves, 28 de abril de 2011



El Puto Amo



El Barsa nos ha ganado,

y el pobre Mou se ha mosqueado.

A la UEFA nos han denunciado,

pero esto aún no se ha acabado.



Piensan todos, sin intuición,

Que la causa fue la expulsión

de un central, todo corazón,

que a Alves le hizo un entrada.



Más no es esa la causa,

y lo digo con conocimiento,

así que llegado ha el momento

de aclarar esta situación



El motivo del enfado,

de la ira y la frustración,

del cabreo y de la furia,

y de toda su irritación,

no es otra nueva cuestión

que la falta de devoción

que el mal sumiso Pep

por su Amo Mou demostró.



Pues si delante de todos

trato de Amo a Mou,

no se concibe que después

le trate como le trató,

sin cariño y sin amor.



Y si Mou es “El Puto Amo”,

y Guardiola es su “sumisa”,

no se entiende de esa guisa

por qué al respeto le faltó,

haciendo que sus jugadores,

como los buenos actores,

por el campo se tiraran

y lesiones simularan,

para engañar al que arbitró.



Pues debe ser un sumiso,

ante todo consecuente,

entregado y disciplente,

amante y buen amador,

y a su Amo admirar,

querer y respetar,

y nunca vacilar,

ni al respeto faltar.



Es por eso que Mouriño

con su sumiso se enfada,

y de pura rabia… ladra,

y ha perdido la razón



Que no se debe consentir

la falta de sumisión,

y a Pep debe castigar

con fusta, látigo y bordón,

y dejarle sin catar

hombre, joven o varón,

hasta que se pase el calentón

y sumiso vuelva a quedar.



Y por eso le dejaremos ganar

la eliminatoria en cuestión,

que aunque Amo y Señorón,

Mou también es liberal,

y Él sabrá como premiar,

la de Guardiola sumisión.



Y aquí acaba la explicación

de tan tremenda locura.

que no es sino la historia cruda

del buen Pep, el sumiso vacilón.



(El Satiricón)

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miércoles, 27 de abril de 2011



Al Amor
 
 
Amor, no es para mí ya tu ejercicio,

porque cosa que importa no la hago;

antes lo que tu intentas yo lo estrago,

porque no valgo un cuarto en el oficio.


Hazme pues, por tu fe, este beneficio:

que me sueltes y des carta de pago.

Infamia es que tus tiros den en vago:

procura sangre nueva en tu servicio.


Ya yo con solas cuentas y buen vino

holgaré de pasar hasta el extremo;

y si me libras de prisión tan fiera,

de aquí te ofrezco un viejo mi vecino

que te sirva por mí en el propio remo,

como quien se rescata de galera.
 

(Baltasar del Alcázar)

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martes, 26 de abril de 2011



El erotismo es como el baile:

una parte de la pareja siempre se encarga

 de manejar a la otra.

Milan Kundera


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lunes, 25 de abril de 2011

Lujuria y ostentación… deseo y perdición.


El placer del control… físico y mental.


La satisfacción de la posesión.


El orgullo de la educación.


La dicha de saberte mía…


¿Por qué disfruto con mi condición?


¿Por qué me siento yo mismo al poseerte?


No lo sé… no es fácil de explicar… no se puede definir…


Por eso hoy… me limitaré a sentir.


Sayiid

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domingo, 24 de abril de 2011



DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Estaba escrito…

Al tercer día, Él resucitó…

Pero cuando lo hizo estaba solo; ella no estaba allí.

Ni su fe había sido tan fuerte ni su amor tan grande como imaginaba.

Quizás fuera que no sólo Él había resucitado; quizás ella también había renacido a una nueva vida, a una vida de amor, de felicidad, una vida sin temores, sin angustias ni pesares.

Y una vez más, sintió resurgir sus sentimientos encontrados respecto a ella.

Una vez más sintió la punzada de dolor de la pérdida… y la felicidad de saberla a ella empezando una nueva vida.

Y entonces supo que su decisión, la difícil decisión de morir para ella, había sido la correcta.

Abrió los ojos por última vez, inspiro el frio aire de aquella mañana de Abril y, tumbándose de nuevo en su sepulcro, se despidió de ella para siempre.

Estaba escrito… al tercer día Él resucitaría…

Y resucitó… para morir de nuevo de manera definitiva.

Sayiid

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viernes, 22 de abril de 2011



La Cruz



Cada cual lleva su cruz…

eso nadie nos lo quita…

Unos de madera y clavo…

otros en el alma marchita.



Es la cruz el cruel castigo

a nuestras faltas cometidas,

en unos es solo la ausencia,

en otros es recordar la vida.



Es la cruz nuestro gran peso,

nuestra penitencia maldita,

nuestra carga, nuestra condena,

aquello que más nos debilita.



Y lo peor de esta cruz

es que no está sujeta con clavos,

la sujetan tan sólo mis memorias,

mis deseos y desamparos.



Acepto pues llevar mi cruz,

no renunciaré yo a tenella,

pues el dolor que en mi provoca…

impedirá que me olvide de Ella


(Sayiid)

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Mey{MDP} y su dulce perversión me proponen un “juego” que ya está circulando por todos nuestros queridos blogs.

El juego consiste en poner aquí la línea número cinco de la página ochenta y nueve del libro que estemos leyendo en este momento.

Pues aquí está mi línea:



“Lo asaltaron los recuerdos de su infancia, sus travesuras, las salidas al campo a robar espigas o fruta, los juegos de guerra, las correrías adolescentes por el bosque temiendo la aparición del lobo, las pedreas entre niños, siempre con algún descalabrado, las competiciones para ver quién mea más lejos, las expediciones en busca de nidos, las peleas y las rivalidades con el rencoroso Bedule…”



El Libro se llama “Rey Lobo”, de Juan Eslava Galán, y cuenta la historia de Zumel, un guerrero ibero que tras muchos años de luchas como mercenario en las guerras entre griegos y cartagineses, vuelve a su tierra asqueado de la violencia y de las armas, dispuesto a vivir como un pobre pastor de cabras, pero las circunstancias, los odios antiguos y el amor y el deseo por una mujer a la que amaba desde antes de irse de su poblado, le obligan a convertirse de nuevo en lo que siempre fue… un guerrero.

Es por tanto la vieja historia que nos demuestra, una vez más, que uno no puede huir de sí mismo, y que tarde o temprano, nuestro autentico yo sale a relucir.

La vieja historia de que nadie puede luchar contra su destino.

Un buen libro, os lo recomiendo.

Y como eh de pasar la cadena a otras tres personas, me he decidido hacerlo con safira, rosaida y dánae… que creo, aún no han sido invitadas. ¿Qué estarán leyendo?. Pronto lo sabremos :- )

Sayiid

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jueves, 21 de abril de 2011

¿Fue hijo de un Dios? ¿O fue sólo un hombre?
¿Murió en la cruz y resucitó o engañó a todos y se retiró a Cachemira donde murió de viejo?
En realidad, todo eso… qué importancia tiene.
Yo deseo creer que fue sólo un hombre, un líder capaz de arrastrar a las masas sólo con el poder de su palabra y su carácter.
Quiero creer que fue un hombre vivo, de carne y hueso, con pasiones, con secretos, con miedos y con determinación.
Quiero creer que amó a María de magdala con un amor sin límites y que ella le amó a Él de la misma manera, con una entrega digna de la mejor de las sumisas.
Quiero creer que la ¿Santa? Iglesia Católica, Apostólica y Romana tergiverso su mensaje y que se aprovechó de Él para medrar, para crecer y enriquecerse.
Quiero creer que Jesús de Nazaret jamás deseo que sus seguidores intervinieran en “guerras santas”, “en cruzadas” donde se mataba indiscriminadamente a hombre, mujeres y niños en su nombre.
Quiero creer que todos aquellos que torturaron y mataron en su nombre, que se escudaron en títulos inquisitoriales para hacerlo, que mataban por simple intolerancia y falta de respeto por otras creencias… están pagando eternamente por sus pecados.
Quiero creer que aún hay gente capaz de diferenciar su mensaje del mensaje que quieren que nos creamos…
Pocos hombres han conseguido cambiar el mundo a los largo de nuestra corta historia. La inmensa mayoría de ellos los hicieron a través de la muerte, el terror, el dolor y la violencia…
Sólo unos poco, muy pocos, lo hicieron a través de la palabra…
Y si alguien cambio el mundo, nuestro mundo, para siempre a través de la paz y la tolerancia… ese fue Jesús de Nazaret.
Sólo por eso ya se merece mi respeto y admiración como el gran hombre que fue.
Y por eso, este arreligioso, le brinda desde aquí su humilde tributo.

Sayiid

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La victoria pertenece al más perseverante.


(Napoleon I)

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miércoles, 20 de abril de 2011



"Considero más valiente al que conquista sus

deseos que al que conquista a sus enemigos,

 ya que la victoria más dura es la victoria sobre

 uno mismo."

(Aristóteles)

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lunes, 18 de abril de 2011

Dicen en mi tierra que algo debe tener el agua cuando la bendicen (aunque yo siempre he opinado que el buen vino es mucho más “espiritual”), y si eso que dicen es cierto… algo debe de tener el Divino Marqués cuando hoy en día, más que nunca, crece la pléyade de sus seguidores…
¿Será la moda?
¿Será el deseo de ser diferentes? ¿Políticamente incorrectos?
¿Será la necesidad de ser nosotros mismos y, por fin, liberar
al “buen salvaje” que llevamos dentro?
¿Acaso seríamos como él sin nuestra educación?
¿O es quizás nuestra educación lo que nos permite ser más liberales y comprender que no todas las reglas sociales tienen por qué ser correctas siempre y en todo lugar?
¿Somos animales sociales o somos lobos superficialmente domesticados?
Demasiadas preguntas quizás…
Ya veremos si llega alguna respuesta.
Mientras tanto disfrutad, sino de Marqués, si al menos de una obra en su honor.
Y por favor, siempre que podáis… tratad de ser vosotr@s mismos.


Sayiid

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sábado, 16 de abril de 2011



THE PET CLUB (2ª PARTE)

Ciertamente la noche no había empezado mal. Lo cierto es que el lugar era agradable, la compañía perfecta, y el culo de violet estaba caliente y satisfecho.

Bebimos, hablamos, volvimos a beber, y fue entonces cuando entró en el local un caballero bien vestido, con traje oscuro y corbata, que desde el primer momento no dejaba de mirar hacia nuestra mesa, tanto que me esforcé por intentar recordar si le conocía de algo, dado que su rostro me resultaba vagamente familiar, pero no conseguía saber de qué podía conocerle.

En este caso no fue necesario esperar mucho, ya que minutos después, el caballero se acercó a nuestra mesa y, presentándose, nos sacó inmediatamente de dudas:

- Buenas noches; mi nombre es Francisco Cifuentes Canales, y les agradezco que hayan venido ustedes a mi Club esta noche

- ¿Francisco Cifuentes?. ¿Usted cree en las casualidades?- le pregunte sonriendo.

- No, ni usted tampoco – me contestó. Efectivamente soy el padre de Francisco, a quien, por lo que me ha contado, han conocido ustedes hace un rato.

- Efectivamente, así ha sido, sí. Un muchacho excepcional, aunque aún un poco verde, si me permite decírselo.

- Se lo permito, se lo permito. Pero no me culpe a mi… es por la influencia de su madre… ya sabe usted…

- Una madre protectora y tradicional, me temo.

- Así es si, aunque precisamente por eso quería darle las gracias. Esta noche ha hecho usted por forjar su carácter y darle seguridad, más de lo que yo haya podido hacer en los veintidós años anteriores.

- Pues si así ha sido, ha sido un placer.

- Me gustaría agradecérselo de manera especial, así que, si ustedes quieren, les rogaría que me acompañaran a las dependencias posteriores del club; les aseguro que no se arrepentirán…

- Por supuesto que le acompañaremos, ¿verdad chicas?

Y allí nos fuimos, mis sumisas delante y el caballero Francisco y yo detrás, charlando de nuestras cosas, pero sin dejar de observar como a nuestro amigo, le atraían sobre manera las deliciosas curvas de marina.

Estaba claro que el hijo tenía unos gustos y el padre otros muy diferentes.

Entramos en una habitación bellamente amueblada, con buen gusto, grandes alfombras y una chimenea en la que crepitaba el fuego dándole a toda la estancia una agradable calidez.

Una esclava desnuda en cada esquina estaba atenta a la mínima orden de Don Francisco, el cual, después de acomodarse, indicó que nos sirvieran una copas de un excelente Coñac francés, mientras nos poníamos cómodos.

- Tiene usted unas sumisas realmente hermosas, Mr Sayiid. ¿No estaría interesado en intercambiarlas?

- Lo siento Mr. Cifuentes, pero no estoy interesado en ningún cambio; además, no creo que a usted le interesen mis dos sumisas, sino más bien una de ellas, ¿me equivoco?

- Jejeje. Es usted una persona muy observadora Mr. Sayiid. Efectivamente, así es. Estoy muy interesado en su sumisa del vestido ceñido

- Marina… su nombre es marina y está a su servicio desde este mismo instante.

- ¿Es eso posible?

- Ya lo está siendo.

- Entonces permitidme que me la preparen, por favor.

Y haciendo una seña, dos de las esclavas del Sr. Cifuentes, tomaros de los brazos a marina y se la llevaron mientras nosotros seguíamos charlando.

Instantes después entraron con ella de nuevo, pero esta vez todo su atuendo se reducía a unas cintas de cuero en sus muñecas y sus tobillos de las que pendían unas argollas de brillante metal. Su desnudo cuerpo brillaba a la luz de la lumbre de la chimenea mientras la ataban a un potro de tortura, apoyada en su vientre, y dejando al aire se hermoso culo y su bien depilado sexo.

- Realmente hermosa, Mr Sayiid… francamente deliciosa… Si me lo permite, creo que voy a hacer uso de su sumisa, con su permiso

- Adelante por favor, es toda suya…

- Gracias; lo mismo le digo; puede usted disponer de todo lo que hay en esta, su casa…

Y alejándose de mí se acercó a marina acariciando su cuerpo desnudo, su largo pelo, indagando en el calor de su escondido secreto, excitándola, calentándola, provocando su deseo…

Mientras tanto yo observaba la escena y de nuevo el vigor acudió a mi entrepierna, por lo que ordené a violet que se desnudara por que iba a necesitar de sus servicios.

Así lo hizo mi sumisa, mostrando su aun enrojecida piel.

Como no me gusta provocar más sufrimiento del necesario, llamé a una de las esclavas de Don Francisco e indicándole lo que quería, me puse cómodo para disfrutar del espectáculo mientras mi demanda era atendida.

Mr Cifuentes ya se encontraba desnudo y su duro pene ya había desparecido dentro de la golosa boca de marina, la cual dejaba escapar hilillos de baba ante el tamaño de la polla de Don Francisco, el cual, sujetándole la cabeza, se la introducía hasta la misma base de su pene, provocando arcadas a mi pobre sierva.

Mientras Don Francisco se follaba así la boca de marina, la esclava a la que había dado indicaciones, junto con otra nueva, una preciosa muñequita morena de pequeños pechos y largo y negro cabello, se acercaron a nosotros con un bote de aceite aromático entre sus manos, y a una indicación mía, ambas empezaron a recorrer con sus aceitadas manos el dolorido cuerpo de mi esclava violet.

El masaje que empezó siendo curativo, rápidamente cambió de tono, y unos instantes después ya no se sabía quién daba masajes a quien, pues el aceite corría por los cuerpos de las tres ninfas y un amasijo de manos acariciaba piel, pechos, sexos y anos sin distinción. Pronto a las manos se unieron las lenguas, y mientras marina era penetrada con fuerza por Don Francisco, el cual el arrancaba fuertes gritos de placer en cada dura embestida con su dura y ancha polla, mis tres angelitos estaban enfrascadas en un aquelarre de besos, caricias, lametones y demás excesos, que provocaron en mí una fuerte y placentera erección.

Ante tal oferta de deliciosos coños y culos, no puse objeciones, y fui observando unos y otros con igual dedicación y placer, sin pararme a averiguar cuál era de una u otra esclava.

Subrepticiamente me fui incorporando a la orgia, acariciando yo también los cuerpos de aquellas deliciosas odaliscas, besando sus bocas, lamiendo sus sexos y sus culos, penetrándolos sin distinción, pasando de un húmedo coño a una deliciosa boca y de allí a un estrecho culo que se abría gozoso para mí, mientras ellas se besaban, acariciaban, lamían, mordían y disfrutaban del juego del placer sin límites.

Desconozco cuanto tiempo duró aquello; recuerdo entre sueños como marina era duramente sodomizada por don Francisco, dilatando y penetrando  su estrecho culo mientras ella gritaba, primero de dolor, y después de placer. Recuerdo bocas, labios, pechos, manos, piernas… y recuerdo haber alcanzado el climax entre jadeos y sofocos, entre labios que recorrían mi piel y lenguas que acariciaban mi agotado cuerpo…

Recuerdo a marina aullando de placer, y recuerdo a Don Francisco regándola con su caliente y espeso licor, mojando y ensuciando su caliente cuerpo, mientras pedía más y más, y una de las esclavas que estaban conmigo, presa del deseo, se abalanzaba sobre su sexo y lo saboreaba glotonamente hasta conseguir que mi sierva se corriera una, dos, tres veces más…

Lo siguiente que recuerdo es haberme despertado desnudo en una enorme cama, con mis esclavas a los pies, dormidas como cachorritos después de un día de duro trabajo.

Nuevas y desnudas esclavas nos trajeron un delicioso y completo desayuno, nos bañaron en una enorme bañera en la que fácilmente podrían coger cinco personas sin molestarse; después nos trajeron ropa limpia, nos ayudaron a vestirnos y me entregaron una carta de Don Francisco padre en la que se disculpaba por no poder atendernos esa mañana, ya que había tenido que ausentarse por motivos de trabajo, pero que nos dejaba a cargo de su secretaría personal para que nos llevara a donde quisiéramos, ya que él mismo se había encargado de devolver nuestra limusina a la agencia de alquiler.

Así mismo me emplazaba a ponerse de nuevo en contacto conmigo en cuanto regresara de su viaje de negocios.

Así que limpios, descansados y bien alimentados, nos dirigimos a la calle donde, efectivamente, nos esperaba la secretaria de Don Francisco.

Y visto lo visto… hay que reconocer que era un hombre con un gusto exquisito para las mujeres. Nada más ver a su secretaria particular supe que Don Francisco y yo íbamos a tener más de un negocio entre manos…



Sayiid
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PD: Dedicado con todo mi cariño a mis amigas safira y johanna por ser capaces de estimular mi nublada imaginación, y a todos aquellos y aquellas que cada día están a mi lado. Atentamente: Sayiid
 
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viernes, 15 de abril de 2011



THE PET CLUB


Cuando la blanca limusina aparcó a la entrada de aquel local de BDSM, todas las miradas se dirigieron inmediatamente hacia ella. Supongo que todos esperaban ver a alguna estrella de cine a la que le había dado por tener una noche exótica … pero lo que vieron los que allí hacían cola para entrar en el “The Pet”, fue a mi sumisa violet salir del habitáculo del conductor luciendo su voluptuoso cuerpo encerrado en un ajustado uniforme de chofer de lujo.


Su estrecho uniforme constaba de una preciosas y brillantes botas negras de fino tacón, unas negras medias de fina seda, una falda negra de tubo por encima de sus rodillas, una blanca camisa que intentaba encerrar, sin conseguirlo del todo, su voluminoso y turgente busto, una chaquetilla también negra que se adaptaba y realzaba sus figura. Completaba su uniforme un brillante collar de cuero con adornos de plata, y una gorra de plato acharolada que enmarcaba su pálida cara y su negra coleta de pelo que caía sobre su espalda.


Sabiendo la expectación que estábamos causando, violet se aproximó lentamente a la puerta trasera de la limusina y, abriéndola, se hizo a un lado para que pudiera salir yo, con mi bastón engastado en plata vieja en una mano, y una fina correílla en la otra, al final de la cual, y saliendo del coche a cuatro patas como la hermosa perra que era, se hallaba mi otra sumisa, marina, enfundada en un estrechísimo traje de látex negro con rojos adornos que marcaba todas y cada una de sus deliciosas y espectaculares curvas. Se completaba su atuendo con unos finos zapatos de altísimo tacón y un collar de cuero rojo del que pendía, como ya dije, la cadenilla que descansaba en mi enguantada mano, y un negro antifaz de encaje que solo dejaba ver el brillo de sus azules y marinos ojos…


Permanecimos unos minutos allí, a la vista de todos, yo de pie, y mi perra sentada, a mi lado, mostrándonos mientras violet aparcaba el coche en un cercano aparcamiento, y cuando ella volvió, se colocó a mi siniestra y de esta guisa avanzamos los tres hasta la puerta del local, yo en el medio, violet a mi izquierda, y marina, a cuatro patas y sujeta por la cadena, a mi derecha.


Por supuesto que no tuvimos que esperar en la cola. Inmediatamente un enorme gorila de abultados músculos que miraba descaradamente a mis siervas, nos franqueó el paso y nos permitía la entrada en tan fastuoso local.


Nadie protestó, nadie se quejó, nadie dijo nada… simplemente estaban absortos, hipnotizados, por la belleza de mis sumisas.


Pasamos así al interior de “The Pet”, el local de moda BDSM en el Madrid de esa época.


Era este un local acogedor, con un ambiente pausado, música suave, hermosas y sensuales camareras y camareros, y algún que otro adorno relacionado con su temática (una jaula colgada del techo, un potro forrado de piel, una cruz de san Andrés), pero sin excesivo abuso. Resumiendo podríamos decir que era un local con clase.


Avanzamos lentamente por el citado local, dejándonos ver, y una deliciosa odalisca de verdes ojos y enormes y desnudos pechos, nos acompañó hasta una mesa donde nos sentamos, una vez más, yo en el centro y cada una de mis sumisas a uno de mis lados.


Pedimos de beber, champagne francés por supuesto, y mientras marina nos servía las copas como era su obligación, yo atendía al espectáculo en directo que se nos mostraba en ese momento.


Protagonizaba dicho espectáculo un grupo de nombre “Antichrist”, y venía a llamarse algo así como “Un día en el centro del infierno”. Dada la belleza de las actrices y sus lascivos y excitantes números, más que una jornada en el infierno parecía un delicioso paseo por el paraíso de los vicios y las perversiones.


Estando yo atento a dicho espectáculo, no pude por menos que fijarme en un jovencito que, habiéndose sentado en una mesa próxima a la nuestra, no le quitaba los ojos de encima a mi sumisa violet, y a fe mía que le pondría encima algo más que los ojos, si tuviera la oportunidad.


El joven se veía nervioso e indeciso. Evidentemente trataba de establecer contacto visual con violet, y por supuesto ella lo había notado, pero como buena sumisa que es, no dio la más mínima señal de que quisiera avanzar en ningún sentido sin mi permiso, aunque por su cara yo sabía muy bien que estaba disfrutando sabiéndose deseada por aquel casi imberbe mozalbete.


Como no soy hombre egoísta, acercando mis labios al odio de violet, le indiqué las pertinentes instrucciones. A partir de ese instante, las deseosas miradas del joven fueron ampliamente correspondidas por las lascivas miradas de mi sumisa, permitiéndose incluso el lujo de cruzar lentamente sus hermosas piernas delante de él para que pudiera apreciar que, evidentemente, no llevaba ropa interior.


El nerviosismo del joven efebo era cada vez más evidente y la situación ya empezaba a ser grotesca, dado que, pese a todo el deseo y el vicio que se podía observar en sus ojos, su respeto hacia mi le impedía dar el paso definitivo.


Conmovido por su desatino e incompetencia, decidí darle la oportunidad que ansiaba, y dirigiéndome a él le hice una seña para que se acercara a nosotros. El pobre casi se cae de la silla de los nervios, pero a duras penas consiguió erguirse y con paso vacilante se acercó a nuestra mesa y nos saludo cortésmente.


- Buenas noches Señor y compañía


- Buenas noches joven; permítame presentarme. Mi nombre es Sayiid y estas son mis sumisas violet y marina; por lo que he podido observar, violet resulta muy de su agrado, ¿no es así?.


- Sí Señor, pero no era mi intención molestarle. Es sólo que me parece una mujer hermosa y deseable, y estaría dispuesto a darle lo que me pida si accede a cedérmela una hora.


- Vaya, vaya… ¿acaso crees que mi sumisa es una puta barata de burdel?. ¿O es que acaso crees que yo soy un vulgar proxeneta?


- No Señor, no era mi intención ofenderle, de verdad…. Yo… yo… lo siento, lo siento mucho de verás… acepte usted mis más sinceras disculpas… yo…


El azoramiento de aquel pobre mozalbete era en verdad divertido, pero nunca hay que olvidar que todos hemos pasado por esa fase, y que no es fácil enfrentarse a una situación como esta. Además, era evidente que su intención nunca fue la de faltarnos al respeto a mí ni a mis sumisas, así que, compadeciéndome una vez más de él, decidí que esa sería su noche de suerte…


- Está bien, está bien, deja ya de disculparte… no te pongas mas en ridículo. Has de saber que yo no comercio con mis sumisas, pero en vista de lo mucho que la deseas, voy a hacerte un regalo que en verdad no te mereces…


- Usted dirá, Señor


- Voy a cederte a mi sierva violet durante media hora, pero con una condición…


- Usted dirá


- Durante esa media hora podrás disponer de ella a tu antojo. Podrás hacer con ella lo que desees menos poseerla sexualmente.


- No comprendo…


- Pues está claro…. Podrás acariciarla, besarla, pellizcarla, azotarla… pero no podrás penetrarla… y como premio a su entrega deberás proporcionarle un orgasmo, tan intenso como seas capaz.


Aunque en un primer instante pensé que el pobre muchacho pondría pegas a mi ofrecimiento, el febril brillo de deseo que vi en sus ojos me confirmó que se conformaba con eso y con mucho menos… Era evidente que la oferta le satisfacía plenamente…


- Será como usted diga, Mr sayiid. Se la devolveré en media hora justa, ni un minuto más, ni un minuto menos…


- Espero que así sea, muchacho, por tu propio bien.


Y haciéndole una leve indicación a violet, esta se levantó presta y se dispuso a seguir al jovenzuelo que ya jadeaba de puro placer.


No tardamos en comprobar los planes que el muchacho tenía reservados para mi sumisa. Toda la indecisión que había mostrado hasta el momento se transformó en frenética actividad. Debería pensar que media hora no daba para mucho y que era necesario aprovechar el tiempo.


Así que sin dilación, cogió de la mano a violet y la llevó hasta donde se encontraba la cruz de san Andrés que habíamos visto al entrar; una vez allí, le quitó delicadamente la chaqueta y después le pidió que se quitara también la camisa. Así lo hizo mi sumisa dejando a la vista de todos sus preciosos y altivos pechos.


El joven procedió a colocarla de frente a la cruz, aprisionando sus muñecas y tobillos y dejándola de cara a la pared, los que nos privó de la vista de sus inhiestos pezones. Pero nuestra decepción duro apenas unos segundos, justo lo que tardó el jovenzuelo en levantar hasta la cintura la negra falda de mi sierva, dejando al aire sus torneadas piernas enfundadas en las negras medias y su hermoso y desnudo culo, brillante y esplendido con aquella luz ambiental roja que lo bañaba. Una vez colocada la sumisa, el joven se acercó a un armario que había en la pared, y abriendo sus puertas, dejó a nuestra vista una hermosa colección de fustas y látigos de diversas formas y tamaños. Se demoró unos instantes en la elección, decidiéndose por una cómoda fusta roja de cuero no demasiado grande y por tanto útil y manejable.


Con la fusta en la mano se acercó a violet y pidiéndome permiso con la mirada… permiso que yo le concedí con un gesto de asentimiento, comenzó a azotar a mi sumisa de manera rítmica y acertada, provocando la aparición de una carmesí coloración en la piel de sus nalgas.


Ciertamente la situación era muy excitante, por lo que realizando un leve tirón de la cadenilla a la que estaba sujeta marina, le indiqué que se arrodillara entre mis piernas, los cual ella hizo gustosamente, abriendo uno a uno los botones de mi bragueta y extrayendo con suavidad mí ya excitada y húmeda polla.


Mientras mi sumisa violet era azotada por aquel joven del que ni el nombre conocíamos, mi sierva marina mamaba delicadamente mi polla, no para que me corriera, sino para, simplemente, darme placer mientras observaba como violet era azotada.


Tras unos minutos en los que el culo de violet había sido duramente castigado, el joven le desató sus manos y sus tobillos, pero no para liberarla, como podría pensarse, sino simplemente para darle la vuelta y atarla de nuevo, esta vez de frente a él. Una vez así atada, aplicó la fusta con sabiduría a los pechos de mi sumisa, provocando que sus pezones se pusieran duros y rígidos como consecuencia del dolor.


El muchacho le azotaba las tetas, el vientre, las piernas… con una cadencia casi musical, con un ritmo fíeme y mantenido…


Pero el tiempo pasaba… así que el joven, fiel a su promesa, dejo a un lado la fusta, comenzó a besar, a lamer, a mordisquear los pechos de violet mientras su mano se dirigía a su sexo y lo acariciaba suavemente, abriéndolo, mojándolo, excitándolo…


Y cuando el sexo de mi sierva estaba ya lo suficientemente excitado… el joven se arrodilló entre sus piernas y comenzó a comerse ese delicioso manjar que era el mojado coño de mi esclava…


Al tiempo que lamía, succionaba, mordía y mojaba el sexo de violet, el joven se masturbaba a sí mismo, dándose placer sin incumplir la única condición que yo le había impuesto… hasta que, abandonándose al gozo, violet se corrió ampliamente en la cara de este, mojándola de tal manera que parecería que se había meado de puro gusto.


Y el joven, una vez concluida su tarea, irguiéndose de frente a violet, siguió masturbándose hasta que densos y caliente chorros de semen partieron de su polla para acabar estallando sobre la caliente piel de violet, atada y jadeante aún, y mirándome a mí a los ojos, al tiempo que mi carga de leche era depositada en la boca de marina, la cual, como al experta felatriz que era, había logrado que me corriera justo en el momento en que se corría el joven azotador de sumisas.


Ni una sola gota de mi leche fue desperdiciada, ya que la glotona lengua de marina recogió y trago toda con gula, con glotonería, dejando mi pene perfectamente limpio y aseado antes de meterlo de nuevo, con delicadeza, dentro de mis pantalones…


Inmediatamente después el joven desato a violet, la ayudo a limpiarse y a vestirse, y entre las miradas de envidia de los allí presentes, me la devolvió sana y salva y dentro del plazo previsto.


- Aquí tiene a su sumisa, Mr Sayiid. Es usted un hombre afortunado


- ¿Sólo yo?


- No… esta noche también yo lo he sido, gracias a usted


- ¿Su nombre?


- Francisco Señor…. Francisco Cifuentes Echevarría, siempre a su servició


- Encantado Sr Cifuentes… ha sido un enorme placer conocerle


- El placer, permítame decírselo, ha sido enteramente mío… Tomen lo que quieran y disfruten de la fiesta… Esta noche corre todo de mi cuenta.


- Muchas gracias amigo Francisco, estoy seguro de que nos veremos de nuevo


- Confío en que así sea.


Y alejándose de nosotros se dirigió a la barra donde, tras intercambiar unas palabras con uno de los camareros, desapareció en la penumbra del lugar.

(Continuará...)

Sayiid

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