Prologo de El Libertino

viernes, 30 de septiembre de 2011

CLASE DE SEXOLOGÍA

(Apta para todos los públicos)




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jueves, 29 de septiembre de 2011





El ciego en el sermón

Quam pulchrae sunt mammae tuae,

soror mea, sponsa!


Predicaba un gilito en su convento

y, para comenzar, buscó al intento,

de la Escritura Santa en los lugares,

el texto que aquí va de los Cantares,

en latín anotado,

y repitió en romance, acalorado:

- "¡Qué hermosas son tus tetas, oh mi hermana,

oh mi esposa! ¡Mejor hueles que el vino!".

Así hablaba a su amante soberana

Salomón, lleno del amor divino.

Luego que expuso el amoroso texto,

escondió bajo el hábito las manos

y siguió su sermón diciendo: Hermanos,

¿hasta qué extremo habrá de llegar esto?

Un lego que, calada la capilla,

del púlpito en la angosta escalerilla

sentado al reverendo acompañaba,

el sermón escuchaba,

díjole en tono bajo:

- No se tenga las manos ahí debajo,

padre; sáquelas fuera prontamente,

porque quizás sospechará la gente

al ver su acción y oyendo cómo empieza, 

hasta qué extremo ha de llegar la pieza.

Oyolo el fraile y luego

las manos saca y sigue predicando;

pero, entre tanto, el lego

(o porque el verde texto recordando,

sintió el vicio en sus partes exaltarse;

o porque no quería ocioso estarse

mientras se predicaba)

pensó lo mismo hacer que sospechaba

al principio del fraile reverendo,

con su negocio el tiempo entreteniendo.

A este fin, colocado en la escalera,

puso el hábito en hueco bien afuera,

las manos ocultando;

y, su cumplido miembro enarbolando,

empezó su recreo;

mas, porque no pudiese algún meneo,

de un modo involuntario,

su fuego descubrir extraordinario,

siempre que se encogía o empujaba 

o algún suspiro el gusto le arrancaba,

ponía su semblante compungido

diciendo: ¡Ay, Dios, y cómo te he ofendido!

Al tiempo que la empresa concluía,

el glutinoso humor que despedía,

ardiente como fuego,

en los ojos cayó de un pobre ciego

que escuchaba el sermón allí debajo,

y exclamó: - ¡Jesucristo, y qué gargajo

me has echado, que pega cual jalea!

¿No ven que estoy aquí? ¡Maldito sea

y ciego como yo quede del todo

quien sin mirar escupe de ese modo!

El jardín de Venus

 

(Félix María de Samaniego)
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miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Caco

Cuando entre en el chalet de madrugada, aprovechando una ventana mal cerrada, pensaba que ese era mi día de suerte.
Un chalet solitario, a las afueras de la ciudad, sin cámaras de vigilancia externa, sin perro, sin luces…
Una de dos… o era una casa abandonada o sus dueños eran los más estúpidos en cien kilómetros a la redonda.
La ventana por la que entré me llevó a confirmar que los dueños de aquel chalet eran tontos del culo. Un salón lleno de obras de arte, aparatos electrónicos de última generación, videoconsolas, un portátil nuevecito…; estaba claro que eran gente de pasta.
Y la gente de pasta… tiene joyas y dinero escondido en alguna parte, ¿pero dónde?.
Seguro que en el dormitorio en la planta de arriba.
Pero tenía que darme prisa; no sabía cuándo volverían los muy panolis.
Sigilosamente fui subiendo los peldaños hasta alcanzar la primera planta. La primera puerta que abrí dio a una habitación donde no encontré nada, solo ropa de cama. Debía de ser la habitación de invitados.
La segunda era un baño, y por supuesto, nada de joyas ni dinero. Champú, toallas, pasta de dientes y poco más.
¿Dónde cojones estaba el dormitorio principal?
Al cuarto intento lo encontré. Entré a oscuras en él, guiándome tan sólo por el tenue resplandor de mi mini linterna, cuando de pronto, sin previo aviso, una voz femenina en medio de la oscuridad, me dijo…

- ¿Ya estás de vuelta, Amo?. Que poquito has tardado…

¡Joder!. Del susto por poco me meo en los pantalones. Mi primer impulso fue salir corriendo. ¡La madre que la parió, menudo susto que me había dado la hijaputa!.
Pero entonces la vi allí, en la cama. Una preciosa mujer, completamente desnuda excepto por unas medias negras y un liguero del mismo color, con un cuerpo de infarto y los ojos tapados por un antifaz de tela negra. Una negra melena enmarcaba el rostro de una madurita de muy buen ver, con unos labios llenos y carnosos, unos pechos duros y bien formados, y un cuerpo desnudo que brillaba a la luz de mi linterna.
La preciosidad estaba atada a la cama, con las piernas y los brazos abiertos, con sus hermosas tetas al aire y mostrándose tal cual la trajo su madre al mundo…

- Amo, ¿no me dices nada? ¿es que quieres castigar con tu desprecio a tu putita?

¡La madre que la parió…! ¿pues no me ha confundido con otro?

- Como quieras Amo. No tienes que decir nada. Ya sabes que puedes usar a tu perra como quieras.

¡Joder, joder, joder!. ¿Pues no me está diciendo que la use como quiera? ¿Y qué hago yo ahora?. Lo cierto es que la muñeca esta de vicio. Y si me atreviera a… total… no creo que se dé cuenta…
Lentamente me acerque a la susodicha, y despojándome de los finos guantes que llevaba, comencé a acariciar su sedosa piel, bajando por su vientre, hasta alcanzar su húmedo sexo.

- Mmmmmm, Amo… no sea malo… Ya sabe cómo me excita que me acaricie…

Pues si ella estaba excitada, yo ya estaba más duro que el palo de la bandera. Tenía el corazón a mil por hora, y la polla tiesa como un tronco.

- Amo… ¿Qué le vas a hacer ahora a tu perra?
- Shhhhhhhhhhhh
- Perdón Amo… ya me quedo calladita…

¿Calladita dice? Ya verá esta; voy a hacer que grite como una loca.
Se va a enterar ahora…
Y tumbándome entre sus piernas, comencé a lamer su depilado coño, el cual se abría húmedo y caliente para mí, llenándome la perilla con sus espesos jugos. La comí el coño durante un buen rato, intercalando mi lengua con mis dedos, usando sus propios jugos para dilatar su cerrado ano hasta conseguir que entrarán, primero uno, luego dos y después cuatro de mis dedos por él. La muy zorra gemía como una loca y se retorcía de gusto, pero no decía ni palabra, solo jadeaba y gritaba cuando mis dedos se retorcían en su interior.
Y cuando ya estaba bien caliente, me bajé los pantalones y tumbándome a su lado, pero boca abajo, le di a probar mi polla mientras mi lengua seguía martirizando su mojado coño. No tuve que explicarle que deseaba de ella, se veía a la legua que estaba bien entrenada. Lamía mi polla con gula, mojándola, recorriéndola con su lengua, y cuando yo me clavaba en su boca, se la tragaba entera, hasta la misma base, dejando que me follara su boca una y otra vez, mientras su saliva me empapaba los huevos. Una par de veces tuve que parar para no correrme, pero la muy guarra seguía buscándome con su lengua, por lo que, sentándome sobre su boca, le di a probar mi culo. Y ciertamente no le hizo ascos. Su sabia lengua recorría mi ano, lamiéndolo, excitándolo, abriéndolo y follándoselo hasta excitarme de tal manera que la polla de dolía de pura excitación.
Cuando ya estaba tan excitado que no podía más, me coloque entre sus atadas piernas y de un solo golpe me clavé en ella hasta el fondo, provocando que de su garganta escapara un quejido, no sé si de sorpresa, de placer o de dolor.
Pero fuera lo que fuera, se recuperó rápidamente, y mientras mi polla se follaba su empapado coño, ella arqueaba las caderas para lograr una mayor penetración, gimiendo y gozando como una posesa.
Yo estaba tan caliente que tenía que hacer denodados esfuerzos para no vaciarme, por lo que de vez en cuando paraba de follármela para recuperar el aliento, pero ella, ansiosa y excitada como estaba, no paraba de moverse y de follarme sin tregua.

- Amo, Amo, por favor… ¿puedo correrme ya?

¡Ostias…!. ¿La tía no podía correrse sin mi permiso?. Qué bueno… ¿pero cómo decirle que no podía sin hablarla y que se dieran cuenta de que yo no era quien ella pensaba?
Sin pensármelo demasiado, saqué mi chorreante polla de su coño para que entendiera que no era su momento aún, y mientras con mi mano derecha pellizcaba sus duros pezones provocándole grititos de placer, mi mano izquierda dirigió mi duro cipote hacía la entrada de su culo, presionando sobre su cerrado esfínter.
La verdad es que pensaba que me iba a costar más, pero no fue así. Su hermoso culo se abrió como una flor para mí, tragándose mi polla de un solo empellón, constriñéndose a su alrededor, regalándome el goce se su estrechez y de su calor.
Al igual que hizo antes, comenzó a mover su culo para darle gusto a mi polla, y yo la ayudaba empujando, entrando y saliendo, dilatando su caliente esfínter, mordiéndole los labios y los pezones, abofeteándola en la cara, escupiéndole en su roja boca, usándola una y otra vez, hasta sentir como una explosión de placer recorría mi columna vertebral, y como un rio de caliente lava avanzaba por mi uretra, presta a derramarse sin control.

- Amo, por favor… por favor… déjame correrme Amo, no puedo más, por favor….

En un último esfuerzo, conseguí sacar mi dolorida polla de aquel estrecho culo, y meneándomela con la derecha, comencé a correrme sobre el cuerpo de aquella preciosa mujer, llenando de densa y caliente leche su cara, sus pechos, su vientre… entre gruñidos de placer, mientras mi mano izquierda acariciaba el coño de la morena hasta conseguir que se corriera de gusto entre mis dedos…
Agotado, jadeante, sudoroso y casi inconsciente después de semejante experiencia sexual, caí al lado de la sumisa con los ojos cerrados mientras recuperaba el resuello.

- Mi Amo, mi Señor… que placer… que morbo… muchas gracias mi Amo, pero… pero creo que deberías irte ya, antes de que aparezca mi marido y te pille aquí, en su cama y con su mujer.
Ah, y por supuesto, no se te ocurra llevarte nada o avisaré a la policía.
- Pero bueno, ¿tú sabías que yo no era él?
- Pues claro zoquete, desde el principio, ¿o acaso te crees que no se distinguir entre el tirillas de mi marido y un buen macho?. Pero vamos, límpiame y vete antes de que vuelva de la gasolinera, que fue a comprar hielo para satisfacer su “fantasía”. A ver si hoy, con un poco de suerte, se le pone medio morcillona….

Sin decir palabra, me levanté, me vestí, fui al baño, cogí papel y una esponja, la limpie, la lavé, la sequé, y dándole un cálido beso en la boca le dije al oído…

- Sigue dejando las ventanas abiertas y tal vez algún día, a este ladronzuelo, le dé por volver para robarte algo más que el collar de tu abuela…
- No hará falta. En el cajón de esa mesilla hay un llavero con todas las llaves de la casa. Cógelo y úsalo siempre que quieras… Del cornudo de mi marido ya me encargaré yo.

Y aquí estoy ahora, en plena calle, con la bolsa vacía y sin un puto euro en el bolsillo… pero con una cara de felicidad que no me la va a quitar ni mi mujer cuando vuelva a casa y me eche la bronca por no haber “afanao” ná de na en todo el día.
Y es que no solo de televisores robados vive el hombre… ¿no os parece?.
Sayiid
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martes, 27 de septiembre de 2011



Nuestra buena amiga, la princesa {Celta}, ha tenido a bien concedernos un reconocimiento a la amistad.

Es un premio a la amistad en el mundo, y por supuesto que es recibido con todo el cariño del ídem, viniendo de quien viene, y significando lo que significa, pues si bien este invento del internet tiene muchos fallos y muchos peligros, lo ciento es que también tiene la virtud de “empequeñecer” nuestro querido y maltratado planeta, acercándonos a todos, y permitiéndonos tener buenos amigos en todas partes.

Aquí todos somos iguales, no importa de dónde seamos, ni como seamos, ni de qué color llevemos el pelo (los que lo tengan, claro).

Aquí sólo importa que nos juntamos porque tenemos inquietudes comunes, porque vemos la vida de manera similar (con nuestras diferencias y peculiaridades, claro) y porque, a pesar de la distancia, terminamos por formar todos parte de la historia de los demás.

Por todo eso acepto de buen grado este regalo de la princesa{Celta}, y lo redistribuyo a todos aquellos amigos y amigas de la mansión que me soportan estoicamente, en invierno y en verano, con frio y con calor, en las buenas y en las malas…

Amigos y amigas, no sé si os habréis ganado el cielo… lo que si se es que os habéis ganado mi más sincera admiración.

Feliz noche a tod@s.
Sayiid

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lunes, 26 de septiembre de 2011



OCTAVA A UNA SEÑORITA QUE ABORRECIA
A LOS HOMBRES Y SE DELEITABA
CON UN ALFILETERO ACHAROLADO
 

Quien goza de tu ardiente delantera

es un alfiletero. ¡Qué diablura!

por tiesa te deleita la madera

y por escurridiza la pintura;

poca es la leña para tanta hoguera;

si a un palo le regalas tal dulzura

y con él hoy tu sexo así se huelga,

¿qué haré yo con la carne que me cuelga?

(Anónimo, Siglo XVIII)
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domingo, 25 de septiembre de 2011



POLITICAMENTE INCORRECTO.

Vivimos en un mundo donde para ser aceptado, resulta imprescindible el ser “políticamente correcto”

¿Y en qué consiste ser políticamente correcto?. Pues básicamente en no decir nada que pueda molestar o provocar al personal, en seguir las normas del “rebaño”, en usar y abusar de los eufemismos, los circunloquios y la retórica para no decir nada comprometedor, y en no dar demasiada información sobre uno mismo para que no pueda ser usada en nuestra contra.

Es decir: consiste fundamentalmente en reprimir nuestra naturaleza y nuestros instintos.

Cierto es que, para poder vivir en sociedad, siempre hay que aceptar unas reglas. Eso no lo hacemos sólo nosotros, los “homos sapiens” (el que nos puso ese nombre se cubrió de gloria, ciertamente), sino todos los animales, las plantas y demás organismo uni y pluricelulares de nuestro santo y maltratado planeta.

Pero como en todo, nosotros siempre nos pasamos de frenada.

Esto de ser políticamente correctos o incorrectos, se puede aplicar a cualquier aspecto de la vida: política (aquí están los mayores expertos), economía, educación, agricultura, arte…

Podemos coger el tema que queráis, pero dado que el que escribe soy yo, y hoy no me siento demasiado “correcto”, voy a explicarlo desde el punto de vista de la relación hombre/mujer.

Y si, efectivamente, no ha sido casualidad que así sea.

Todo hombre que se precie (y también la gran mayoría de los despreciables), cuando ven por primera vez a una mujer le hacen un “chequeo” integral. La “revisan” de arriba a abajo, deteniéndose en puntos clave de la anatomía femenina.

¡Ojo!, que esto no lo hacen solo los hombres heterosexuales mayores de 13 años, sino también todas las mujeres y la inmensa mayoría de los homosexuales con capacidad visual, con la diferencia de que homosexuales y mujeres son mucho más críticos y cítricos en cuando a su apreciación que los mundanos hombres.

Hacer esto ya es políticamente incorrecto. Mirar directamente a una mujer desnudándola mentalmente, es políticamente incorrecto. Babear y acariciarse las partes placenteras ante la excitación de tan estimulante visión, es políticamente incorrecto, pero es que incluso dirigirte a la citada mujer en determinados términos es… políticamente incorrecto.

Por eso, cuando surge una ocasión así, uno se dirige a la citada dama en términos políticamente correctos y, eso sí, siempre mirando al vacio, a la inmensidad del espacio posterior a la susodicha, con lo que uno adquiere esa cara de bobalicón miope y amedrentado que no se atreve a mirar a los ojos de su interlocutora.

Si el individuo es ya un poco más lanzado y se atreve a mirar a la dama a la cara, luego ha de tener mucho cuidado con la primera frase que salga de su boca, porque podría estropearlo todo con tan sólo la emisión de un puñado de palabras.

Como mucho podrías decir algo así como:

- Buenos días. Es usted preciosa; tiene unos ojos hermosos, azules como el cielo.

Inmediatamente, nada más salir estas palabras de tu boca, la damisela en cuestión va a pensar tres cosas de ti: que eres un descarado, que eres un cursi de cojones, y que te la quieres llevar a la cama.

Independientemente de que las dos primeras cosas no sean ciertas (o al menos no siempre), esta es la fórmula más sencilla y “políticamente correcta” a la que puedes aspirar. Porque imaginemos por un momento, que la susodicha no es guapa de cara, que tiene unos ojillos más pequeños que los de un hámster, y que encima es un poco bizca, pero que la naturaleza para compensar tal desatino, le ha dado un cuerpo de escándalo, con unos pechos duros y generosos, unas piernas más largas que un día sin tabaco, y un culo prieto y libidinoso capaz de hacerle la competencia a la mismísima Viagra en cuanto a su capacidad de estimular una erección peneana.

Por supuesto lo más normal en ese caso sería decir algo así como:

- Buenos días. Es usted preciosa. Tiene unas tetas impresionantes, un culo deseable y un cuerpo libidinoso que despierta en mí un deseo sexual irrefrenable…

Mal, mal y mil veces mal. Eso sería políticamente muy incorrecto. Inmediatamente esa mujer pensaría de ti que eres un cerdo lujurioso, un machista empedernido, un enfermo sexual y sobre todo pensaría que te la quieres llevar a la cama.

Independientemente de su “intuición femenina” y de su “grado de acierto” al valorar nuestras intenciones, lo único cierto es que el único pecado que habríamos cometido es el de ser sinceros. Algo que, hoy en día, es muy “políticamente incorrecto”.

Hemos de reconocer que en este tema, como en muchos otros, vamos para atrás, como los cangrejos. Y si no, retrotraigámoslos a la antigüedad, a los griegos, los romanos, los persas, a los Unos y también a los otros…

Fijémonos por ejemplo en la Venus Esquilina, o en la misma Venus de Milo. Todo el mundo coincide en que son obras de arte, hermosas mujeres que han excitado a generaciones de pre púberes estudiantes para los que su presencia en forma de foto, convertía su libro de arte e historia en una especie de revista del PlayBoy. No, no, alejad de vosotros esas risillas condescendientes… ¿o es que ya no recordáis como era el mundo antes de existir internet?

Y decidme… ¿en que se fijaba la gente cuando miraba esas hermosas esculturas clásicas?. ¿En sus brazos? ¿En sus caras? ¿En sus pies?. Pues no, se fijaban en sus tetas. En sus duras y marmóreas tetas… aunque nadie se atrevería a decirlo en público, no pensaran de él que era un “sucio cerdo machista y degenerado”

Así que así nos va en la vida…

Yo espero que llegue el día en que, viendo a una hermosa mujer, pueda decirle a la cara, sin miedo a sentir su rechazo, algo así como:

- Buenos días señorita, que hermosas tetas tiene usted.

- ¿Ah, sí? ¿Lo cree usted de veras?. Pues que sepa, galante caballero, que su nariz no está tampoco nada mal…

PD: Yo tengo una nariz de considerable tamaño, tipo nariz Cyrano de Bergerac, pero ante unos pechos tan hermosos, seguramente preferiría callarme la boca, ser “políticamente correcto” y… llevármela a la cama.

Feliz día, mansioneros.

Sayiid.

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sábado, 24 de septiembre de 2011



La carta

La novicia del convento está escribiendo una carta y comienza así:

- “Querido Monseñor”

Nada más escribirlo piensa que Monseñor puede interpretar mal sus palabras, y que ese “Querido” es poco apropiado, así que comenzando de nuevo escribe:

- “Excelentísimo Monseñor”

Pero de nuevo recapacita y piensa que ese tratamiento es demasiado formal, aí que coge una hoja nueva y pone:

- Sr. Monseñor”

Pero tampoco le gusta porque le parece demasiado mundano y poco respetuoso, así que decide poner:

- “Don Monseñor”

Pero evidentemente le suena fatal, así que, desesperada, se acerca al despacho de la Madre Superiora y le pregunta:

- Madre… ¿”Monseñor” se pone con “Don”?

Y la Madre, mirándola fijamente le contesta:

- Pues claro que Monseñor se pone condón, so tonta. No ves que si no se lo pusiera, esto más que un convento, parecería una guardería…
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jueves, 22 de septiembre de 2011



FIESTA EN LA MANSIÓN

La noche ha sido larga, intensa y agotadora.

Aún persiste en mis labios el sabor de la obscena absenta, y en mis venas el ardor de su poderoso y violento influjo.

Todavía puedo escuchar la música que nos envuelve, todavía puedo sentir el hedor de los cuerpos usados, sudados, doloridos, martirizados, violentados…

La fiesta continúa en el salón de la mansión, pero tú y yo no hemos retirado del desenfreno y del bullicio, y ahora te tengo aquí, en mi territorio, sola y desvalida, húmeda y excitada, sólo para mí…

Atada con los brazos en cruz… desnuda y entregada… agotada y deseosa… te dejas hacer por mí sin que una sola queja huya de lasciva y húmeda boca…

Y al verte… al ver tus hermosos ojos, al ver tus rojos labios, al ver tus generosos pechos, tu cuerpo lúbrico y sudado… pugna por poseerme mi más oculta e irracional naturaleza animal…

Con gusto mordería tu boca, arañaría tu piel, azotaría tu espalda y te poseería de la manera más sucia y salvaje que pudieras imaginar… pero no… aun no es el momento…

En vez de eso, me quedo a tu lado y cierro los ojos…

Y al perder el sentido de la vista se multiplican en mí todos los demás…

Puedo sentir el olor almizclado de tu piel… puedo sentir el húmedo calor de tu cuerpo… tu respiración agitada.

Puedo oír los latidos acelerados de tu corazón y tus gemidos de impaciencia.

Puedo escuchar el suave roce de la cuerda contra tu piel, puedo oler el aroma a hembra en celo de tu mojado sexo, puedo sentir el deseo y el desasosiego que causa en ti la espera…

Y tú, dejándote guiar por tu instinto de sumisa entregada, no rompes la magia del momento con protestas o palabras. Tú también cierras los ojos para sentir mi respiración, para oler mi excitación, para prepararte para el momento de tu entrega…

Eres mía, te sientes mía y deseas entregarte. Ya no te preguntas que te pasará, ya no te importa que ocurrirá, ya sólo quieres perderte en la magia de tu oscuridad, en la excitación que te provoca al sentir como el cuero de mi fusta acaricia tu piel, en notar como tus pezones se endurecen y tu garganta se seca…

Ya nada importa que no seamos nosotros dos. Ya hemos alcanzado ese punto en el que nada más existe. Ni la música, ni la fiesta, ni la seda, ni el cuero, ni el alcohol… ni el mundo.

Solos tú y yo.

Solos el deseo y la entrega.

Solo la sumisa y su Amo.

Solo dos cuerpos y una única alma.

Solo la penumbra de las velas, el olor a suave incienso.

Solo mis manos recorriendo tu cuerpo, acariciándolo, descubriéndolo, examinándolo, adorándolo...

Solo mi lengua sobre tu piel… solo mis dientes arañando tus duros pezones… solo mi boca en tu boca… solo mi sexo en tu sexo…

Solo el dulce sentimiento de completa, llena, intensa y desbordante… plenitud.

Sayiid

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miércoles, 21 de septiembre de 2011



"El príncipe aproximó su miembro al coño entreabierto de Alexine que se estremeció ante esta proximidad:

–¡Me matas! –gritó.

Pero el miembro penetró hasta los testículos y volvió a salir para volver a entrar como un pistón.
Culculine se metió en la cama y puso su gato negro encima de la boca de Alexine, mientras que Mony le lamía la puerta falsa.
Alexine movía el culo como una endemoniada; puso un dedo en el agujero del culo de Mony, cuya erección aumentó bajo esta caricia.
Él puso sus manos debajo de las nalgas de Alexine que se crispaban con una fuerza increíble, apretando en el inflamado coño al enorme miembro que apenas podía menearse allí dentro".


Las once mil vergas (Guillaume Apollinaire, 1907)

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martes, 20 de septiembre de 2011

Amigos y amigas de la mansión… una noche más continuamos con la celebrada serie de “Fantasías animadas de ayer y hoy”

¿Y qué sucia fantasía os traigo hoy a la mansión?

Pues en realidad os traigo dos en una: la fantasía de mezclar sexo y comida y la fantasía de la exhibición pública.

Dos fantasías que por separado me encantan y que juntas… bueno, supongo que ya podéis imaginar el efecto que me producen juntas.

Y permitidme además dedicar esta fantasía a mi adorada sumisa magdala, que más de una vez me ha deleitado con el morbo de su pública exhibición, y a la que además le encanta la comida sana, y no digamos ya, las vitaminadas zanahorias y demás productos vegetales…

Hasta ahora no había entendido yo eso de que desayunar en condiciones te alegraba el día… y más aún si ese desayuno comienza así y en el Ritz…

Vamos, mucho mejor que el Colacao y las galletas María Fontaneda de toda la vida… ¿no os parece?

Disfrutad pues de este “saludable” desayuno y como decía la hormiga atómica: “No olvidéis supermineralizaros e hipervitaminaros…”

Feliz noche en la mansión.

Sayiid.

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video

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lunes, 19 de septiembre de 2011


El parvulario



Amelia, no dejes las bragas sobre la mesa del despacho, por favor. Ya no tienes edad de ser tan desordenada y no te muerdas las uñas. Ven, recoge todo lo que esparciste y ponlo en el cesto. Deja ya de formar palabras con las fichas, ¿no ves que ando esperándote? Ya hace mucho que cumpliste los cuarenta y follas como una loca. Si no tuvieras ese vicio de imaginarte en el parvulario cada vez que te poseo, qué sencillo sería vestirse después del polvo y llegar a tiempo al cine. No sé qué voy a hacer contigo. Ah, y la chichonera escóndela en el armario, pronto llegará Mercedes y no quiero que empiece a sospechar que tengo un lío. Estas enfermeras se dan cuenta de todo y no es el caso.


© Ruth Cañizares
 
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domingo, 18 de septiembre de 2011

viernes, 16 de septiembre de 2011


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Se acabó lo que se daba,

se acabó la expectación,

finalizadas las vacaciones

ya de vuelta en la mansión.
.

Se acabaron las playitas,

las fiestas y el ajetreo,

las rubias, las morenitas,

se acabó el cachondeo.
.

Aquí me tenéis de nuevo,

siempre dispuesto a todo,

con virtudes y defectos,

sin vergüenza y sin decoro.
.

Empieza un año más

el otoño en la mansión.

Seguro que será espectacular…

cuento con vuestra colaboración.
.

Sentiros en vuestra casa,

no tengáis ninguna vergüenza,

mostraros vosotr@s mism@s,

mostraros hasta la indecencia.
.

Y seguro que entre todos

logramos el buen milagro,

el de los panes… el de los peces…

el de las cuerdas y los látigos.
.

Gozad de pura alegría…

gozad hasta la extenuación,

gozad como si os fuera en ello la vida…

pero por favor…

gozad en esta mansión.
.

Y así todos gozaremos,

en un lubrico aquelarre,

en una húmeda orgia

en un tremendo desmadre.
.

Gozad hijas de la noche,

gozad hombres del averno,

gozad Amos y sumisas…

que entre todos gozaremos.
.

Bienvenidos a la mansión,

bienvenidos y bienhallados:

y “que la Fuerza os acompañe”…

pues el Satiricón ya ha hablado.

 

(El Satiricón)

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viernes, 2 de septiembre de 2011



Ya están aquí…

por fin han llegado…

tras once meses de espera…

mis vacaciones yo me he ganado.



Y por eso un año más,

cerraré mi gótica mansión.

Más será cierre un temporal…

¡Que no os embargue la emoción!.



En breve regresaré de nuevo,

con mis poemas e historias,

con mis cuentos para adultos,

y mis fantasías más peligrosas.



Recargaré mis gastadas pilas…

descansaré mi sucia imaginación,

para que cuando vuelva a reabrirla

os sorprenda la nueva mansión.



Viviré nuevas experiencia,

probaré nuevas emociones,

beberé de nuevas fuentes,

cantaré nuevas canciones.



Y quizás hasta me acuerde de vosotros,

y hasta es posible que os eche de menos,

más no puedo prometeros nada…

pues no sé ni dónde acabaremos.



Aun así dejo para todos,

de la mansión,

las puertas abiertas.

Gozad de su lujo e historias,

de su ambiente,

y de sus fiestas.



Gozad tod@s de la mansión,

gozad como si se tratara,

de vuestra vida, el último día:

¡Nunca os privéis de nada!.



Ser valientes y decidid@s,

ser osad@s y lujurios@s,

Y atreveros, yo os lo digo,

A ser como sois vosotr@s.



Y al que no le guste: ajo.

Y a la que no le guste: agua.

Qué vida, amigos, sólo hay una…

Y hay que saber “aprovechalla”.



Es, pues, ese mi deseo,

mi consejo yo os he dado.

Y a la vuelta todos nos veremos…

si es que aún seguís a mi lado.



(Satiricón)

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jueves, 1 de septiembre de 2011



“Nada ocurre que no esté escrito...
tan sólo hay que dar tiempo al tiempo”
(John Wayne en El Álamo)

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