Prologo de El Libertino

viernes, 29 de junio de 2012




Los hombres engañan más que las mujeres, pero las mujeres engañan mucho mejor.
Joaquín Sabina

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jueves, 28 de junio de 2012




Soneto VIII

-Ha sido menuda tontería,
cómo follarte elegir pudiendo,
la polla en el coño estar metiendo
cuando tu culo no me negarías.

Que conmigo acabe mi genealogía,
por detrás quiero meterla muchas veces,
pues el ano y la raja son diferentes
como el vino aguado y el malvasía.

-Fóllame y haz conmigo lo que quieras
por el coño y por el culo ¿qué importa
por dónde tú hagas tus tretas?;

Hay en mi higa y en mi culo tales fuegos
que ni pollas de mulos, bueyes y asnos,
pueden un poco calmar mis ruegos.

Un calzonazos serías
si lo haces a la usanza antigua;
Si yo fuera hombre, coños nunca querría.

(Pietro Aretino - Sonetos Lujuriosos)

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miércoles, 27 de junio de 2012




Yo permanecía inmóvil en mi pose, y se me acercó para medirme con un instrumento. Sentí sus manos en mis muslos, acariciándome con mucha suavidad. Le sonreí. Permanecí en mi pose, pero seguía acariciándome las piernas, como si me estuviera moldeando con barro. Me besó los pies mientras sus manos recorrían una y otra vez mis nalgas. Luego se recostó contra mis piernas y me besó. Me levantó y me tendió en el pavimento. Me apretaba contra sí, me acariciaba la espalda, los hombros y el cuello. Yo temblaba un poco. Sus manos eran suaves y flexibles. Me tocaba como tocaba la estatuilla, con largas caricias, de arriba abajo. Nos dirigimos al diván y allí me tendió boca abajo. Se despojó de su ropa y cayó sobre mí. Sentí su pene contra mis nalgas. Deslizó las manos en torno a mi cintura, y me levantó un poco para poder penetrarme. Me atraía hacia sí rítmicamente. Cerré los ojos para sentirlo mejor y para escuchar el sonido del miembro que se deslizaba en la humedad. Empujaba con tal violencia que produjo unos ruiditos que me llenaron de gozo. Sus dedos se clavaban en mi carne. Sus afiladas uñas me hacían daño. Me excitó tanto con sus arremetidas, que se me abrió la boca y me encontré mordiendo la tapicería del sofá. De pronto oímos un ruido. Millard se levantó apresuradamente, recogió su ropa y subió por la escalerilla a la galería donde se hallaba la escultura. Yo me deslicé tras el biombo.

Delta de Venus (Anais Nin)

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martes, 26 de junio de 2012




"Como consideraba que había nacido para el bello sexo, lo he amado siempre y me he hecho amar por él cuanto he podido."

Giacomo Casanova

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lunes, 25 de junio de 2012



Entonces Aloisio se inclinó sobre mis nalgas; acercó el venablo  a la puerta de atrás, empujó, golpeó, y después con un violento esfuerzo lo introdujo. Lancé un grito. Enseguida retiró el venablo de la herida, lo hundió en el estrecho y vomitó una ola de esperma en el lúbrico surco de mi matriz. Terminada la cosa, Fabrizio me atacó de la misma manera. Con una rápida sacudida ensartó la pica y en un santiamén la hizo desaparecer toda en mis entrañas. Durante un momento hizo un movimiento de vaivén y, cosa que creía imposible, me sentí invadida por no sé qué furiosa comezón; de modo que no dudo de que si lo quisiera me acostumbraría muy bien a esa posición.

La academia de las damas (Nicolás Chorier )

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domingo, 24 de junio de 2012




CAMPEONES DE TODO

A Francia hemos ganado
y en futbol hemos demostrado
que no tenemos parangón
y que ganamos sin oposición.

Pero hete aquí que llega el domingo
con sus bólidos de colores,
donde un asturiano de rojo
se salta hasta los controles,
y sin miedo a la velocidad
se corona entre los mejores.

También ganamos en tenis,
con el invencible Nadal…
A hockey, y al balonmano
a baloncesto y… al bacarrá.

Y es que ser español
es símbolo de ser triunfante,
y allá donde nos arrimamos
todo nos llevamos por delante.

Gran orgullo de mi patria,
de mis congéneres y mi nación.
Lo grito a los cuatro vientos
sin miedo a la opinión
que algún trasnochado inepto
pueda tener aquí de mí,
y que acaso me confunda,
con aquello que nunca fui.

Viva pues esta España
de paro y de buena gente,
yo no me cambio por nadie,
por mucho que la Merkel lo intente,
que como ser español
no hay otra cosa en el mundo,
y no me permuto por nadie
ni aunque lo diga Raimundo.



(El Satiricón)

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sábado, 23 de junio de 2012




¡El honor! ¡Cómo es posible que otra persona pueda disponer de nuestro honor! ¿No será acaso esto del honor un medio que los hombres hayan empleado para encadenar a las mujeres más fuertemente a ellos?

Marqués de Sade

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viernes, 22 de junio de 2012




"¡Fóllatela, fóllatela!", rugió salvaje mientras con una mano azotaba mis nalgas enfebrecidas, que no podían dejar de moverse. "Pero bésame a mí, a mí", le dijo entregándole la boca. Su otra mano bajó entonces compasiva y malvada, apoderándose de mi clítoris, atrapándolo entre sus dedos cubiertos de negro satén. "Puta", me dijo, mientras me masturbaba acompañando el movimiento con que entraba y salía de mi coño la polla de su marido. "Puta", repitió, intensificando el ritmo para acabar cuanto antes, cogiéndome a manos llenas el culo. Su cara junto a la mía ante el espejo de los ojos de Luis, que nos miraban desorbitados. Quería aguantar más tiempo, mucho más, pero mi deseo se volvió incontrolable y un latigazo surgido de la misma base de la columna vertebral agitó mi cuerpo, mi coño se contrajo espasmódico apretando el falo, que no lo soportó y se empinó violento para después derramarse en un paroxismo. Un fogonazo de placer deslumbró mis sentidos y me derrumbó, gimoteante, sobre su pecho. Él bramaba como si fuera algo más que un hombre, un monstruo semihumano. Claudia nos contemplaba horrorizada y fascinadaa un tiempo. Había llevado el juego hasta sus últimas consecuencias, implícitas desde el principio.

Llámalo deseo (José Luis Rodríguez del Corral)

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jueves, 21 de junio de 2012




Soneto VII

-¿Por dónde os la vais a meter?, responde,
¿por delante o por detrás? Quiero saberlo.
-¿Por qué? ¿es que , estarías molesto
si en el culo me la clavo?, mi conde.


-No, señora. Es porque el coño sacia
tanto a la polla que da poco placer.
Mas así lo hago yo por no parecer
un fraile Mariano, verbi gratia.


-Pues si la polla entera en el culo de veras
como anhelan los grandes, me contento
de que con el mío hagas lo que quieras.


-Agárrala con la mano y métela dentro,
que tanta utilidad para el cuerpo encontrarás
como los enfermos el alimento.


Y yo tal gozo siento
al sentir mi verga en la mano tuya,
que pronto moriré si ahora follamos.


(Pietro Aretino - Sonetos Lujuriosos)

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miércoles, 20 de junio de 2012




“He sido un ser egoísta toda mi vida, quizás no en teoría, pero sí en la práctica.”

Jane Austen (1775-1817) Escritora británica.

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martes, 19 de junio de 2012




De pronto no vi más que un grupo de mujeres que se entregaban a unos bailes desenfrenados, a posesiones demoniacas alrededor de una especie de ídolo, cuyo bronce macizo antiguo se elevaba hasta el techo. Luego el ídolo se destacó con mayor precisión y vi que era el ídolo terrible, llamado el ídolo de los Siete Falos... Tres cabezas armadas de cuernos rojos, cubiertas de cabelleras de llamas retorcidas, coronaban un solo torso, o mejor, un solo vientre que se unía a, un pilar faliforme. Alrededor de ese pilar, en el sitio preciso en que terminaba el vientre monstruoso, se erguían siete miembros viriles, a los que las mujeres, bailando, ofrecían flores y prodigaban furiosas caricias. La luz roja que iluminaba la estancia daba a las bolas de azabache, que serían de ojos al ídolo, una vida diabólica... En el momento en que continuábamos nuestra marcha, asistí a un espectáculo del que no puedo expresar el infernal carácter. Gritando, aullando, siete mujeres se precipitaron de repente sobre los siete falos de bronce. El ídolo, enlazado, cabalgado, violado por toda aquella carne delirante, vibró bajo las multiplicadas sacudidas de aquellas posesiones y de aquellos besos que resonaban parecidos a golpes de ariete contra las puertas de hierro de una ciudad sitiada. Entonces estalló alrededor del ídolo un clamor de demencia, un grito de voluptuosidad salvaje, y los cuerpos se estrecharon con frenesí como en un combate, el cual recordaba la matanza de aquellos condenados que se disputaban, en sus jaulas de hierro, los trozos de carne de Clara... Comprendí en un segundo que la locura del amor puede igualar el horror de las mayores atrocidades humanas, y dar idea verdadera del infierno, del espanto del infierno...

El jardín de los suplicios (Octave Mirbeau)

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lunes, 18 de junio de 2012



Soneto VI


Porque yo quiero para mi un buen trabajo
que los labios del coño me hagan rollo,
desearía yo misma ser toda coño,
mas quisiera que fueras tú todo carajo.

Porque yo coño y tu carajo has sido
tomaría yo del coño la función,
y de mí serías tú deleitación
y te haría sentir como carajo vivo.

Más ser yo toda coño no pudiendo,
ni tú convertirte todo en carajo,
toma este coño deseoso y ardiendo.

Y toma tú mi pequeño carajo
en buena voluntad y a él jodiendo
confia, y yo te confiaré el badajo;

y entonces mi carajo bello
deja ir todo con el coño:
carajo y coño, como tu sueño.


(Pietro Aretino - Sonetos Lujuriosos)

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domingo, 17 de junio de 2012




Si la pasión, si la locura no 
pasaran alguna vez por nuestras almas… 
¿Qué valdría la vida?

Jacinto Benavente

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viernes, 15 de junio de 2012




A media noche, muy cerca ya de mi casa, en la esquina de donde yo vivo, me cruzo con una mujer, de unos cuarenta años, bastante atractiva, que va sola, caminando lentamente, como si no fuese a lugar determinado alguno, o como si estuviese buscando compañía, aunque no parece demasiado ser una prostituta.
Nuestras miradas se encuentran -porque deben haberse buscado primero- al pasar el uno junto al otro, y ambos nos volvemos y nos detenemos al mismo tiempo, mirándonos fijamente, directamente a los ojos. Ella me hace un gesto con la cabeza, una llamada con la mirada, entre interrogante e incitadora, de invitación y demanda, a la que yo, sin dudarlo siquiera un momento, hago un silencioso signo de asentimiento.
Sonriéndome con coquetería, guiñándome el ojo y dándome un beso fugaz -mostrando así que se trata de una profesional-, me coge de la mano y me lleva, no lejos, a su propio apartamento.
Allí pasamos más de dos horas de desenfreno sexual. Me ofrece, ella misma, sin que le diga nada, todos los deleites de la sexualidad; me hace sentir todos los sabores de su cuerpo; utiliza en mí y para mí todos los artificios de su oficio de experta meretriz.
Primero, aún en combinación y con los zapatos de altos y finos tacones puestos, haciéndome toda clase de posturas obscenas, quitándose la ropa poco a poco, haciendo muecas provocativas, sacando y moviendo la lengua impúdicamente.
Después, descalza, medio desnuda ya, sólo con las medias y el sujetador, mostrándome al abrirse de muslos su vulva, y separándose con las dos manos, la raja del culo para exhibirla plenamente a mis ojos.
Nos besamos, y yo meto mi lengua dentro de su boca, mientras le acaricio el amplio mechón de su robusto pubis, llevando después mi dedo índice por debajo de los rizados pelos, entre sus muslos calientes, hasta encontrar la ranura del sexo, que empieza a estar mojada.
Jugamos ambos con nuestras bocas y nuestros sexos; nuestros dos cuerpos se bañan de saliva con la caricia de las lenguas. Mi falo penetra hasta el fondo de su boca, y mi lengua se pierde en los labios húmedos de su vulva y entre sus nalgas.
Copulo con ella en diferentes posturas: tendida debajo de mí; cabalgándome; arrodillados como los perros, y el último billete de mil me sirve para metérsela por el culo.

Diario de burdel (Josep Lluís Seguí)

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jueves, 14 de junio de 2012




TÚ, RÁBANO PIADOSO


Tú, rábano piadoso, en este día
visopija serás en mi trabajo;
serás lugarteniente de un carajo,
mi marido serás, legumbre mía.

Un poquito más largo convenía,
mas no importa, que irás por el atajo.
Entra de punta y sácame de cuajo
las gotas que el que pudre me pedía.


Ya entraste, mas las hojas quedan fuera.
Pues ¿qué han hecho las hojas a mi papo,
que no han de entrar, si es él el que lo pierde?

Las hojas entren, y ojalá viniera
el ramal de fray Lucas, de solapo,
y diérase mi coño un gentil verde.


Anónimo (Poesía Erótica y Picaresca, Antología de los siglos XVI al XIX)

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miércoles, 13 de junio de 2012




" El amor perjudica los delirios 
del gozo más de lo que los favorece"
Marqués de Sade

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domingo, 10 de junio de 2012




Joven en plena oración

-"Dios te salve María, llena eres de gracia..." Jeannot ¿serías tan amable de no tocarme el culo mientras rezo mis oraciones de la noche?

-Imposible ¡Te pones así, en esa posición! No te detengas, al contrario, sigue rezando y déjame en paz

-"Dios te salve María, llena eres de gracia, el señor es contigo..."mójate el pito, cabrón, vas a hacerme daño

-¡Quieres quedarte quieta con las manos juntas y no estirar las nalgas? Ya sabré encularte yo solo sin tu colaboración

-Pequeño marrano, me excitas, no puedo rezar. "El Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu viente ..."¡Ah, marrano, conque me das por el culo en serio! ¡El fruto de mi propio vientre! ¡Es tu polla! ... ¡Ah, cochino!

-Ya está, no te preocupes, sigue rezando.

- "Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pobres pecadores  ... " ¡Ah!, ¡Ah!... ¡Y también me lo frotas por debajo!...

-Estás más empapada que una esponja y no quieres...

- "Ruega por nosotros pecadores ..." Tu polla va demasiado hondo... Muévete despacio ... estoy llegando ... "Ahora y en la hora ..."¡Ah!... ¡Ah!.... "de nuestra muerte..." ¡Me corro!...¡Ah!...¡Ah!...."Amén"

Diálogos de cortesanas ( Pierre Louys)

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viernes, 8 de junio de 2012




El adulterio es algo justificable: 
el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas.

George Herbert (1593-1633) Poeta religioso inglés.

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jueves, 7 de junio de 2012




Soneto V


--Levanta bien la pierna, vida mía
quítame ya la mano del carajo,
y si quieres que te haga un buen trabajo
el culo has de mover, reina, a porfía.

Y si mi verga ves que desvaría
Y se te va por el postrero atajo,
Calma, que no tiene ojos el badajo,
Calma y disculpa su trapacería.

--¡Por el cielo! Gran locura en mí fuera
soltar ahora este ariete, y no apuntarle
donde tenerle siempre bien quisiera.
Que de dejarte por detrás colarle

Tan sólo tu persona gozaría,
Y sin goce yo habría de aguantarle.
Cumple, pues, bien, o vete de mi lado.
--¿Irme sin ver y hacerte ver el cielo?
No haré, aunque pecador, tan gran pecado.


(Pietro Aretino - Sonetos Lujuriosos)

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miércoles, 6 de junio de 2012




Yo había comenzado a gemir desde que él comenzara a empujar, y lo hacía cada vez con más violencia a medida qua iba avanzando, de manera que, sin detenerse e incluso arrimándome mas a él para que sintiera que había llegado al fondo, me dijo:

-Intente contenerse, señorita Lucienne, porque ahora es cuando va a empezar lo bueno….Parece que le gusta, ¿No es cierto?

-¿Oh, sí!, ¿Oooh…..sí! ¡Qué grande es! ¡Qué grande!

Lucas había practicado con calma y suavidad el mete-saca mientras había temido hacerme daño, sin duda porque pensaba que volvería a buscarlo de mucho mejor grado si conservaba un buen recuerdo de la primera vez. Sin embargo, al ver que todo iba sobre ruedas, ya no dudó en poseerme como el buen coracero que era, dando impetuosos empujones al tiempo que tiraba de mis caderas para que acudieran al encuentro de su picha. Yo no podía evitar gemir al ritmo de sus acometidas, ya sin ninguna conciencia de lo que me sucedía, aparte de que sentía mi vientre íntimamente  acoplado a su cuerpo de un modo cada vez más acogedor. Ya no necesitaba tirar de mí, pues yo buscaba su picha levantando el culo cada vez que ésta salía, con un jadeo violento y ansioso.. Lucas también se enardeció, y en medio de nuestros suspiros, le oí decir:

-¡Tú también eres una guarra! Eres muy guarra ¿eh? Te gusta mi pepino, ¿verdad? ¡Ah!, para ser tan joven, mueves muy bien el culo.

-¡Sí, si! ¡Soy una guarra! – logré decir entre dos  gemidos- No lo puedo evitar…..Siegue, sigue….¡Oh!, está ardiendo….¡Qué gusto da!

Hubiera debido estar en guardia, pues sabía que cuando se le pone la picha tan caliente a un hombre es porque se va a correr. Pero no se le puede exigir demasiado a una principiante alocada. La fiebre del culo siempre ataca a las mujeres en dos tiempos: el primero es cuando de pronto sienten deseos de un hombre al verlo; el segundo, cuando sienten llegar al goce con dicho hombre, con otro o….. con otra. Yo me encontraba en la segunda situación, y no poseía aún la suficiente experiencia para conservar un ápice de sangre fría en medio de la tormenta, y ejecutar justo a tiempo el retroceso necesario para que el hombre se corra en la puerta de la gruta, en lugar de hacerlo al fondo. Por fortuna, existe un Dios para proteger a las imprudentes, pues con lo que Lucas metió aquel día en mi vientre, al cabo de nueve meses hubiera debido dar a luz una buena camada de bebés jardineros o jardineras.
Se corrió pues, copiosamente, con acompañamiento de unos bramidos dignos de un caballo de tiro, hasta que a mi vez solté la mantequilla de auténtica novilla normanda. No les he pedido opinión a tan bravos animales, pero supongo que, cada uno por su lado, deben sentir lo mismo que un hombre que se corre casi con la misma abundancia de orina, o que una mujer que recibe semejante manguerazo.

“Confesiones de una desvergonzada” (Anónimo)

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martes, 5 de junio de 2012




“No, no, repito, la castidad no es una virtud, no es más que una convención que tuvo su origen en un refinamiento del libertinaje.”

Marqués de Sade

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lunes, 4 de junio de 2012




Soneto IV

-Tienes un buen rabo, bello y grande.
Venga, si me amas, déjame ver.
-¿Quieres probar a verga mantener
conmigo encima y metida por delante?

-¿Que si quiero probarlo? ¿probar tu pozo?
Mejor que comer o que beber agarro.
-¿Y si así tumbados, luego te desgarro
y te hago daño?. -Piensas igual que el Rosso.

Vamos, ponte en la cama o en el suelo
sobre mí, que si fueses Marforio
o algún gigante, más disfrutaría el vuelo.

Pero alcanza la médula y los dentros
con esta verga tuya tan venerable,
que hasta protege a los coños de los vientos.

-Abre bien la cosa.
Puede que se vean por ahí mujeres
mejor vestidas, mas no las gozan.

(Pietro Aretino - Sonetos Lujuriosos)

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domingo, 3 de junio de 2012




El sexo primigenio

Ignoro qué prácticas eran las habituales de nuestros primeros padres en el Paraíso. ¡Sólo Dios lo sabe! ¡Y tal vez ni siquiera Él! Sin embargo, apuesto diez contra uno a que Adán no se conformó mucho tiempo con metérsela a Eva en el ojal. Un día u otro, bien porque tenía los pintores o porque estaba encinta de Caín, ella le dijo a su hombre:
—¿Sabes una cosa, mi querido Adán...?
—Te escucho, mi pequeña Eva...
—Esta noche, ni hablar de meterme el pajarito.
—¿Ni hablar?
—¡Ni hablar! ¡Magras! ¡Naranjas de la China! De embestidas nada, monada.
—Pero ¿qué dices, mi adorada costillita? Vamos, no seas mala, Eva. ¡Mira lo armado que voy!
—Ya lo veo, ya lo veo —suspira Eva—. Por desgracia, a pesar de tu deseo, no puedo, no puedo...
—¡Pues estoy apañado! —exclama Adán—. Si por lo menos Jehová (¡bendito sea Su Nombre!) te hubiera dado hermanas, primas...
—¡Pero qué te has creído, bribón! —ruge Eva—. ¡Engañarme en plena luna de miel con otra mujer!
—¡En nombre de Dios, pero si no hay más mujeres! ¡NO HAY! ¿Qué voy a hacer con mi plátano?
—¿Con tu plátano? —susurra Eva—. De hecho...
Sin pensárselo dos veces, se arrodilla, pela delicadamente el plátano en cuestión, le da unos lametones, se lo mete en la boca..., ¡y así tuvo lugar la primera mamada! ¡Una gran día en la historia de la humanidad!
Poco después, se encuentran en las mismas circunstancias. La alcancía se cierra, sunday closed, a Eva le duele la garganta, y todavía no han inventado las pajas. Desesperado, Adán corre tras las cabras, pero no consigue alcanzarlas. Cuando regresa junto a su costillita, ésta se encuentra tumbada sobre la fresca hierba, boca abajo para broncearse la espalda. Él se acerca como un niño travieso y le propina una sonora palmada en el culo.
—¡Ay! ¡Pedazo de bruto con colita! ¡Lo has rajado!
—¡Caramba! —se sorprende Adán—. ¡Rajado! ¡Ha sido sin querer! ¡Te he rajado la popa, con lo mucho que te quiero! ¿Puedo mirar? Vaya, querida Eva, ¿sabes que tienes tiene unas hogazas preciosas?
Ella, a falta de hombres que se lo dijeran, aún no lo sabía.
—¿Pueden volver a pegarse? —pregunta Adán, separándolas—. ¡Oh! Pero ¿qué veo? —prosigue—. ¿Qué es ese agujero?
—Es la entrada de los artistas, Adán. El tuerto, el redondel, el conducto, la lechuza... En fin, ¡lo sabes de sobra! Por ahí es por donde... De hecho —murmura Eva, soñadora—, puesto que es por ahí por donde..., también podría muy bien ser por ahí por donde..., por donde... ¡Eureka, lo encontré!
—¿La manera de pegarlo? —pregunta Adán, contento.
—Algo mucho mejor, tigre mío, algo mucho mejor. Ven, acerca la antena que voy a desembaularte un secreto. Bla, bla, bla... Bla, bla, bla... ¿Lo has pescado, amorcito?
Lo había pescado, en efecto, y así tuvo lugar la primera enculada. Otro gran día en la historia de la humanidad. Le tomaron gusto, y todavía dura. A continuación, abandonaron el Paraíso para vivir su vida, como personas mayores. Pero ésa es otra historia.

Fragmento de "En los salones del placer" (Jacques Cellard)

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