Prologo de El Libertino

jueves, 30 de enero de 2014




“El deseo intenso crea no sólo sus 
propias oportunidades sino 
además sus propios talentos.”

Eric Hoffer


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miércoles, 29 de enero de 2014




ENTREGA


Envuélveme.....No temas.
Ante tu fuego vivo
mi carne se deslumbra,
y surge castamente
entre el temblor rosado
de mi liviano traje
para poder ser tuya.

¿No aspiras en el aire
una fragancia débil
que enerva y que conturba?
¿No sientes que tu aliento
se prende como un velo
de sombra en mi cintura?...

Ya ves que hasta mis ojos
en esta noche tienen
fulguración oscura,
y en tus rodillas firmes
mis manos se desgranan
como rosas maduras.

Y al enredar tus dedos
en mis cabellos claros
siento extraña frescura,
mientras caen tus besos
en mi boca sedienta
con la humedad fragante
que se raja una fruta.

Aspírame despacio....
Iniciaré mi entrega
sobre tu carne oscura,
y me alzaré del fuego
santificada y bella
como se alza del mármol
una estatua desnuda.


(Laura Victoria)


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martes, 28 de enero de 2014




El pecado no puede ser concebido en un
estado natural, sino sólo en un estado civil, 
donde es decretado por común consentimiento
 lo qué es bueno y lo que es malo.


Baruch Spinoza


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lunes, 27 de enero de 2014





LA ESTUDIANTE


Oh tú, más dulce, más interminable
que la dulzura, carnal enamorada
entre las sombras: de otros días
surges llenando de pesado polen
tu copa, en la delicia.
Desde la noche llena
de ultrajes, noche como el vino
desbocado, noche de oxidada púrpura
a ti caí como una torre herida,
y entre las pobres sábanas tu estrella
palpitó contra mí quemando el cielo.
Oh redes del jazmín, oh fuego físico
alimentado en esta nueva sombra,
tinieblas que tocamos apretando
la cintura central, golpeando el tiempo
con sanguinarias ráfagas de espigas.
Amor sin nada más, en el vacío
de una burbuja, amor con calles muertas,
amor, cuando murió toda la vida
y nos dejó encendiendo los rincones.
Mordí mujer, me hundí desvaneciéndome
desde mi fuerza, atesoré racimos,
y salí a caminar de beso en beso,
atado a las caricias, amarrado
a esta gruta de fría cabellera,
a estas piernas por labios recorridas:
hambriento entre los labios de la tierra,
devorando con labios devorados.


(Pablo Neruda)


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domingo, 26 de enero de 2014



“La verdadera pasión es una busca, 
no un impulso, un arrebato, 
un instinto de cazador.”

François Cheng


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sábado, 25 de enero de 2014



La trastienda

En mi pueblo había una tienda.
Bueno, claro, en mi pueblo había más tiendas. Estaba la barbería de Don Tomas, la taberna de Paco ”el bizco”, la vaquería de Doña Mercedes y el colmado de doña Rosa, la de Mauro “el pecas”.
Pero la tienda a la que yo me refiero es a la mercería de María, “la maña”.
María era la hija de Pascuala y de Venancio, que en paz descanse. Era ya una mujer que había dejado atrás su primera juventud. Morena, con el pelo largo y unas formas generosas y rotundas, pero sin llegar al exceso. Tenía las piernas más largas y bonitas del pueblo, y sus pechos nada tenían que envidiar a los de la Loles, que era la que más presumía en el pueblo de tetas. Además, a María le gustaba usar siempre vestidos entallados que remarcaban aún más sus voluptuosas curvas. Era toda una belleza y todos los hombres y chicos del pueblo estábamos locos por ella.
Le llamaban “la maña” porque con diecisiete años se fugó a Zaragoza con un mozo que había venido a las fiestas del pueblo aquel verano. Nadie se explicaba que pudo ver en él, aunque las malas lenguas, o quizás las envidiosas, decían que todo el mérito del maño estaba escondido en su entrepierna. Vamos, que según ellos, María se enchochó con aquel mozo hasta el punto de dejar atrás a su familia y a su honra y huir con él a la capital.
Volvió 7 años después, sola y sin dar ninguna explicación. Se decía que el chorbo la había abandonado por otra, pero yo le escuché decir a Don Mariano, el cura, que  el pobre había muerto en un accidente de trabajo.
Fuera como fuese, abandonada o viuda, María pasó a ser la mujer más deseada por los mozos del pueblo, y dado que ella nunca le dio alas a ninguno, se convirtió en una especie de reto para todos.  O así fue al principio, ya que, pasado un tiempo y ante la negativa continuada que le daba a todos, empezó a tener fama de machorra o de “chocho seco”, y comenzó a convertirse en motivo de chistes sucios y comentarios procaces en la taberna.
Lo cierto es que María nunca dio de que hablar. Con los ahorros que se trajo de la capital le compró a Don Cosme una casa en la plaza del pueblo, y en la planta baja abrió la mercería de la que hablaba al principio. La mercería de María “la maña”.
Allí vendía agujas de hacer calceta, hilos de variados colores, ovillos de lana, botones y corchetes y hasta telas que le traían de la capital y que sólo podían comprar las señoras más pudientes del pueblo, como Doña Rosario, la mujer de Don Jacinto, el alcalde.
Y a esa tienda me mando mi madre el día que ocurrió lo que aquí os voy a relatar.
Iba yo a recoger unos botones que mi madre le había encargado forrar de tela para el abrigo de los domingos de  mi padre, y hasta allí me acerqué yo sin saber lo que me esperaba.
Cuando abrí la puerta y entré en la mercería, me llamó la a tención que no hubiera nadie, pero dada la hora, primera de la tarde, imaginé que estaría todo el mundo aun echándose la sienta, pues era verano y el calor apretaba con fuerza.
Pero si eso no era extraño,  sí que lo era no ver a María tras el mostrador de la tienda, que es donde ella estaba siempre.
Supongo que podría haber dado una voz, llamarla o algo así, pero lo cierto es que al fondo, en la trastienda, se escuchaba una música suave, procedente de un viejo tocadiscos, por lo que imaginé que estaba allí, y ni corto ni perezoso, silenciosamente me colé por detrás del mostrador y avancé por aquel pequeño y estrecho pasillo hasta la puerta de la que provenía aquel suave sonido.
Lo que vi allí, al apoyarme en el quicio de la puerta, jamás lo habría imaginado…
Ante mi se mostraba, medio tumbada sobre un viejo y raído sofá, María “la maña”.
Al principio pensé que estaba dormida, pero pronto me di cuenta de que no era así, y de que el hecho de que la falda de su vestido estuviera levantada hasta la cintura, mostrando sus hermosas y fuertes piernas, semiabiertas en una postura un tanto incomoda, mientras su mano derecha se movía sobre su bien depilado sexo, acariciándolo lentamente, a la vez que su dedo índice se hundía en aquel oscuro y húmedo pozo de roja carne, no era algo casual.
Su cabeza reposaba lánguidamente echada hacia atrás sobre el borde del sofá, y sus ojos cerrados, en clara actitud de abandono, y su boca entreabierta y jadeante, le daban un aspecto de ángel de mármol o de mística en estado de éxtasis.
Pero a la vez, los dedos de su mano izquierda apretaban firmemente los pezones de sus pechos, también a la vista, provocando que se vieran grandes, duros, fuertes, rodeados de una negra aureola que los enmarcaba como joyas en una exposición.
Su respiración era agitada, y de su boca se escapaban suaves gemidos de placer que coincidían con las caricias que su mano prodigaba a su hinchado sexo.
Yo me quede allí, mirándola, sin poder moverme, sin querer moverme, extasiado ante tanta hermosura, ante la belleza de aquel cuerpo que gemía y  se agitaba, y aquellas piernas que, de vez en cuando, se cerraban sobre la mano pecaminosa que daba placer a su encharcado coño.
Sabía que aquello no estaba bien, que no debería estar allí, mirando… pero no podía dejar de mirarla, de disfrutar de su placer. Y más aún cuando la velocidad de su mano se fue, poco a poco incrementando, a la vez que, no sólo un dedo, sino dos a la vez, desaparecían engullidos por aquel pozo de carne abierta y caliente.
Su respiración era cada vez más agitada, y sus gemidos, que al principio eran suaves y delicados, se estaba convirtiendo en gruñidos cada vez más fuertes y descontrolados, más intensos y acelerados, hasta que, de repente, todo su cuerpo se tensó como una cuerda de violín, de tal manera que, por unos instantes permaneció rígida, sin mover ni una sola parte de su cuerpo, mientras unas pequeñas gotas de sudor aparecían entre su nariz y su, ahora, muda boca.
Y un instante después, como por arte de magia, un gemido gutural escapó de su boca mientras su cuerpo se puso a vibrar como si tuviera frio y tiritara, hasta que, pasado ese momento, recobró de nuevo el control sobre su cuerpo y dejó caer su mano con languidez, dejando a mi vista su sexo dilatado, húmedo y empapado…

-       Miguelito, eres tú?

Absorto en la contemplación de su coño, no me había dado cuenta de que María había abierto los ojos y me había pillado allí, apoyado en el cerco de la puerta, con la vista fija en su sexo.

-       Qué haces ahí, Miguelito? Llevas mucho rato mirando?

-       Yo, yo… señora Mar… María, yo…, yo…

-       Tú qué? Eres un cochino, Miguelito. Eso no se hace. No se espía así a la gente en su propia casa.

-       Lo siento Señora, yo es que… oí la música y….

-       Y en vez de llamar, decidiste echar una ojeada, no es así?. Y te ha gustado lo que has visto, Miguelito?. No, no contestes, no hace falta… el bulto de tus pantalones ya contesta por ti.

Hasta ese preciso momento no me había dado cuenta de que, mientras la miraba, mi mano había descendido, sin conocimiento por mi parte, hasta mi entrepierna, restregándose por encima del pantalón sobre mi polla, que ahora estaba dura y caliente, debajo de mis viejos pantalones de pana.

-       Cuántos años tienes ya, Miguelito?

-       Diecis… dieciséis, Señora.

-       Dieciséis ya, eh? . Vaya, vaya, estas hecho ya todo un hombre, Miguelito. Ya tienes novia?

-       No…, no, señora… no tengo.

-       Entonces es la primera vez que ves a una mujer, así? Desnuda?

-       Si, si… si Señora…. Bueno, una vez le vi las tetas a la Jacinta, cuando se estaba lavando, pero estaba muy oscuro y apenas pude ver nada…

-       Así que eres todo un mirón, eh Miguelito? Y dime, te gustaría volver a visitarme alguna otra vez aquí, en mi trastienda?

-       Si, si Señora, si me gustaría, si…

-       Y te gustaría mirar de nuevo?

-       Si Señora, me encantaría mirar de nuevo…, si

-       Muy bien, pero entonces no podrás contar nada de esto…, será nuestro secreto, sólo tuyo y mío, te parece bien, Miguelito?

-       Si…, si, Señora María… no diré nada….

-       María, Miguelito…, desde ahora para ti seré sólo María…

    Y así, gracias a un viejo tocadiscos encendido y a unos botones forrados de tela, sin comerlo y sin beberlo, como suelen ocurrir estas cosas…, empezó el mejor verano de mi vida y el principio de mi nueva y excitante existencia…

Sayiid

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viernes, 24 de enero de 2014



“La pasión carnal es la forma 
más alta de búsqueda espiritual.
 Es una visión de la eternidad.”

François Cheng


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jueves, 23 de enero de 2014




SOY VERDAD

Soy verdad -verdad impura-,
transparente, sin recodo:
no puedo ser de otro modo,
ni transformar mi estructura.

En mis entrañas fulgura
la obsesión de un pensamiento
que es hambre sexual que siento
en mi cerebro encendida.

Es incurable mi vida:
¡soy y seré de sexo hambriento!


(Elías Nandino)

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miércoles, 22 de enero de 2014




El sexo sólo tiene límites para
 quien se los pone y finalidad para 
el que se la impone.
Valerie Tasso

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martes, 21 de enero de 2014




Transporte impúdico

Mi destino, es un guasón,
y a veces me lanza al barro,
y otras veces, sin embargo,
me brinda una gran ocasión.

Y eso es lo que ocurrió
la mañana que aquí os narro,
cuando iba yo, muy bizarro,
camino de la estación.

Con soltura y gallardía,
y un poquito de aprensión,
me metí yo en el Metro,
de Lavapies la estación.

Y como había mucha gente,
y el vagón estaba abarrotado,
compungido y resignado,
me apoyé en un rincón.

Y mire vuesa mercé,
que suerte la suerte mía,
que empujada por la orgía
de tantos cuerpos en conjunción,
hacia mí se dirigía,
no una hembra, sino un bombón.

Mujer de cara divina,
con un cuerpo de impresión,
con más curvas que la autovía
que une Aranjuez y Torrejón.

Anticipando el momento,
de tan especial encuentro,
me coloqué en posición,
de recibir a esa hembra,
como un caballero español.

Y abriéndome de piernas,
entre ellas la acuné,
quedando sus dulces caderas
entre los muslos que le brindé.

Y no debió de incomodarle
tan apretada postura,
pues haciéndose la dura,
mi dureza estimuló.

Y ya metidos en faena,
mi suerte yo provoqué,
al deslizar mi mano,
por debajo de su jersey,
y acariciar con esmero,
con placer y con lujuria,
sus grandes y divinos pechos,
dura carne que me indura.

Más no se quedó ella,
atrás en el intento,
y sin pensarlo un momento,
con maestría y vocación,
me dio un placentero tiento
por encima del pantalón.

Visto como estaba la cosa,
con paciencia y disimulo,
levantándole la falda,
empecé a tocarle yo el culo.

Y no contento con eso,
avancé mi posición,
y entre sus cálidos glúteos
mi hombría se acomodó.

La bragueta me bajé,
y mi carne allí salió,
y sin saber, vive dios,
ni como, ni cuando,
ni porque,
en su sexo me clavé
sin ninguna objeción.

Y con el dulce vaivén,
que el vagón nos regalaba,
entre sus muslos bailaba,
de una a otra estación.

Y si ella jadeaba,
nadie cuenta se dio:
se la imaginaban sofocada,
por la humana aglomeración.

Y no sé yo si fue en Sol,
en Callao o en la Gran Vía,
cuando yo ya me corría
preso de la excitación.

Y no sé lo que duró,
solo sé que la  gocé.
Ni su nombre pregunte,
ni me dio su dirección.

Solo sé que en Moncloa,
su falda se acomodó,
y sin mirarme se alejó,
dejándome satisfecho,
corrido y circunspecto
cuando al entrar en el vagón, 
una joven monja novicia,
mi aparato a mí me vio,
morcillón y goteante,
y en plena relajación,
de tan intensa aventura,
que el destino me brindó.

Y desde aquel feliz día,
soy un acérrimo defensor,
del municipal transporte público,
ya sea tren, metro, autobús… o tractor,
aunque para desgracia mía,
nunca más la volví a ver.
y es que estas cosas solo pasan,
como mucho, una única vez….

(El Satiricón)


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lunes, 20 de enero de 2014




“Tengo a la religión por un juguete de niños 
y sostengo que no hay otro pecado 
que la ignorancia.”


Christopher Marlowe


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domingo, 19 de enero de 2014




Tutune parecía más desnuda que ninguna mujer que hubiera visto antes.
-¿Es una nueva moda? -le pregunté.
-No, es una costumbre muy antigua del Senegal. Resulta muy cómodo, y es más higiénico. ¿No le gusta?
Los pliegues de la carne resultaban sorprendentemente suaves y cálidos al tacto.
-Ya ves que sí -señalé mi pene, que tamborileaba de impaciencia.
Si la vulva era cálida, el interior ardía como un horno. Estuve a punto de retirarme, como cuando uno mete el pie en una bañera demasiado caliente, pero acabé hundiéndome en las profundidades con un vehemente empujón, aunque no con la suavidad a la que estaba acostumbrado. De pronto, su vagina se puso a vibrar con fuerza.
Me quedé subyugado, sin hacer nada, mirando los labios de su boca, que parecían ribeteados de una línea negra, y sus senos de pezones protuberantes, y dejé que Tutune, que exteriormente tampoco se movía apenas, me llevara cada vez más lejos, hasta el orgasmo liberador. Luego siguió exprimiéndome durante largo rato. Al ir a retirarme, tuve por un instante la sensación de estar atrapado y de que no podría salir. Finalmente, mi pene hizo el ruido de una botella al ser descorchada, y Tutune volvió a reír y dijo que eso daba buena suerte.


La curvatura del empeine (Vicente Muñoz Puelles )



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viernes, 17 de enero de 2014




El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas, sino ser indiferentes con ellas; esa es la esencia de la inhumanidad.


George Bernard Shaw


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jueves, 16 de enero de 2014




La larga inexperiencia

La larga inexperiencia
que me han dado los años,
la manera de ser
y de apurar los vasos
y eso de distraerme
con un reloj o un álamo,
acaso me permitan,
cuando iba a decir algo,
callarme de repente
y pasarlo por alto.
Ya debo de estar muerto:
todo lo veo claro.


(Manuel Alcántara)


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miércoles, 15 de enero de 2014




¿Sonríes?. ¿Por qué?
Porque soy feliz
¿Y por qué eres feliz?
Porque eres mía.
Pero yo soy siempre tuya.
Sí, pero hoy me has demostrado que las palabras “darlo todo sin esperar recibir nada a cambio”, son, para ti, mucho más que simples palabras…
Ahora yo también sonrío.
Sayiid


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martes, 14 de enero de 2014




“He visto con mis propios ojos el poder de las ideas. 
He visto a gente matar por ellas y morir por defenderlas.
 No se puede besar una idea, ni tocarla o cazarla; 
las ideas no sangran, no sufren, y tampoco aman”

V de Vendeta


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lunes, 13 de enero de 2014




Un día más estamos de fiesta en la mansión.

Una vez más, y a saber porque extraños avatares de la vida, la mansión, y yo en su nombre, recibimos un premio de un blog amigo que os recomiendo que visitéis ¡¡YA¡¡.

El blog al que me refiero es el de mi buen amigo Qarpatian, “La ciudad tras el sol”, (laciudadtraselsol.blogspot.com)

Por lo visto, hicieron allí una encuesta sobre blogs y, hay que ver cómo está el mundo, algun@s de vosotr@s votasteis a la mansión.

A los que me votasteis deciros dos cosas:

1)   La primera agradecéroslo sentidamente.

2)  La segunda… por favor, hacéroslo mirar porque lo vuestro no es normal... Con lo grande que es internet y los “cienes y cienes de bloges” que hay por ahí… mira que votar al mío… ya os vale :- ). Sois un@s inconscientes…, no tenéis perdón.

Que sepáis que lo único que conseguís con estas cosas es animarme a seguir dándoos la vara día tras día, noche tras noche, at eternum…

Así que ya sabéis…, ahora ya no vale arrepentirse y echarse atrás. Esto es como votar a Rajoy…. “santa rita, rita, lo que se vota ya no se quita”

Y para que quede constancia del premio y de mi agradecimiento a Qar, a su sierva dana, y a todos y todas los que visitáis esta lúgubre mansión… aquí dejo la prueba de que el premio es real y ha llegado.

Le buscaremos un lugar adecuado en el salón : -)

Gracias a todos y todas, en especial a los que durante todo este tiempo me habéis ayudado con vuestros consejos, comentarios y colaboraciones. El premio es de tod@s.

Sayiid


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