Prologo de El Libertino

viernes, 27 de marzo de 2015





El encuentro (capítulo cinco)

Marina llegó a su casa y estaba realmente extenuada...
No podía aún creer todo lo que había vivido, todas las cosas que había hecho, cada una de las situaciones en que estuvo con Eva y con su criada Isabel. En solo una tarde había experimentado todo lo que había pensado, pero jamás imaginado. Estaba llena de sensaciones y deseos, y su cabeza no la dejaba tranquila, tampoco su cuerpo...
Preparó un baño de tina; necesitaba de alguna manera relajarse y tratar de ordenar en su mente todas estas nuevas experiencias...
Se desnudó, dejando cada una de sus prendas ordenadamente sobre su cama y se dirigió al baño. Antes de entrar a la tina preparada, se detuvo ante un espejo para mirar su cuerpo, recorriéndolo con su mirada mientras lo acariciaba suavemente, pasando sus manos, que sintieron la humedad entre sus piernas, tomando y estirando sus pezones como se lo había hecho Eva, y dejando caer sus tetas una y
otra vez…
Quería mirarse..., quería mirar lo que Eva e Isabel veían en ella cuando se lo hicieron...
Excitada, entró en la tibia agua que cubrió todo su cuerpo, e inició las caricias habituales para masturbarse...
Lo estaba deseando ya largamente, y no le habían permitido hacerlo, a pesar de su extremada calentura con las dos mujeres que la disfrutaron esa tarde.
Ya en el agua, cubriendo todo su cuerpo, recorrió
largamente su anatomía, manoseó sus tetas incansablemente, apretando sus pezones como se lo hiciera Eva; le atraía ese pequeño dolorcillo que le provocaban esos pellizcos, fuertemente algunos de ellos.
Ella los repetía.
Deslizó su mano por el vientre hasta llegar a su entrepierna, abrió las piernas, e inició los masajes y caricias, separando suavemente sus labios e introduciéndose primero un dedo, luego dos..., dentro, fuera, dentro, fuera…, aprisionando su clítoris e intentando llegar al placer extremo.
Deslizaba también sus dedos acariciando su ano, que se penetraba delicadamente; lo deseaba todo; quería explotar una y otra vez...,gimiendo casi extasiada y rememorando a cada instante a Eva,  casi sintiendo como si fueran las manos de ella las que la aprisionaba posesivamente, o los movimientos de la criada, contorneándose como una posesa mientras se masturbaba para ella, o recordando el mojado beso que se regalaron, o tan solo recordando el maravilloso cuerpo de esa exquisita mulata...
Mmmmm..., se atravesaron mil pensamientos...; el
erotismo y la lujuria la llevaron a explotar y sentir como quizás nunca antes había sentido. No
pudo dejar de llevar sus jugos a su boca...
Quería saborearse nuevamente..., tal vez buscando para su paladar el sabor que le había regalado la, ahora, su Ama Eva, cuando la arrodilló y la llevó a lamer su coño, lleno de deseo que le explotaron en su cara, empapándose de ella...,entregándole sus placeres…
Marina se salió del agua, secó su cuerpo y se fue a su cama..., tendiéndose desnuda..., extenuada y
extasiada...
Durmió toda la noche...; era viernes, por lo cual no tenía que madrugar y tenía dos días para descansar y relajarse.
Marina pasó ese fin de semana sola en su piso; trató de leer, escuchar música y pensar; tenía mucho en que pensar.
Solo salió para recorrer un cercano centro comercial, para distraerse y comprar algo.
Llegó el día Lunes, y nada había sabido de su Ama Eva. Pero no dejaba de pensar en ella.
¿Que vendría luego? 
¿Qué debo hacer?
Mil pensamientos giraban en su mente, manteniéndola  inquieta.
 El lunes tarde, cuando ya estaba de vuelta de la oficina, y en su casa, sonó su móvil...; era su Ama.

- Marina, ¿cómo estás ?. ¿Cómo ha sido tu fin de semana?
 - Estás bien?,  preguntó Eva

- Si, contestó Marina; estuve en casa, tranquila y he estado muy bien, gracias.

- Quiero que nos juntemos el próximo viernes, en mi casa. Te vienes directa de la oficina y pasaremos juntas el fin de semana..., le dijo Eva

 - Muy bien, le dijo Marina, ¿deberé llevar algo de ropa y cosas personales?.
 
- No te preocupes de nada, aquí tendrás todo lo que puedas necesitar. Te espero a las 7

- Marina le respondió, ahí estaré, gracias.

Demás está decir que la semana pasó con la velocidad de un rayo...
Marina no sabía cómo prepararse para la ocasión, solo sabía que deseaba que llegara luego el Viernes y sentía que estaba dispuesta a seguir avanzando....sentía que lo quería todo.....
Igual que la semana anterior, el Viernes salió a mediodía de su oficina para preocuparse durante la tarde de su cuerpo, depilación, pelo, maquillaje, etc. De todos modos preparó un pequeño maletín donde llevó algunas cosas de aseo personal, camisón de dormir y algo de ropa interior, un par de blusas, etc.
A las siete en punto de ese día, Marina tocaba a la puerta de Eva.

Marina

(Continuará…)


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