Prologo de El Libertino

miércoles, 29 de abril de 2015





Se ha inundado mi cuerpo de un anhelo constante,
ríos de espesa sombra circulan por mis sienes,
un galopar me lleva, me arrastra no sé a dónde.

Mi carne se ha poblado de mágicos corceles.
Si me acerco a la piedra olvidada y silente,
siento latir la nada en su entraña sin nadie,
siento el mundo vacío como una ausencia inmensa,
siento una soledad hondísima en la carne.

Si reposo mi mano sobre la yerba helada,
siento que apreso un grave misterio inconfundible.
¿Quién me llama del hondo de esta sordera extraña
que el árbol sube al cielo soñado en sus raíces?

Lo desierto responde, responde eternamente
a mi anhelo de hombre, a mi llamada amante.
(La tierra, indiferente, va girando y girando
mientras los hombres siembran su ya gastada carne.)

La nada la llevamos sembrada entre las venas,
por eso nos halaga la noche sorda y grande;
pero también la vida llevamos en la frente,
que huye de la tierra para buscar el aire.

Qué terrible es, amantes, esta oquedad del mundo
cuando está llena el alma de un ansia que la colma,
y ver que un inclemente destino va poniendo,
en la amorosa carne, silencio y sombra y sombra.

Tan sólo el amor puede colmar estas ausencias
cuando la carne es grito para el amor nacido.
Tan sólo el amor colma la soledad inmensa
que siente el hombre y siente a través de los siglos.

Por eso aquí a tu lado, mujer, es cuando siento
que se inunda mi carne de celestes corceles
y que todo se puebla de tu clara presencia.

Ahora rebosa el mundo su fuego entre la nieve.
Aquí a tu lado siento que mágicos ramajes
se van abriendo lentos por mi carne de amante;
felices en su vuelo me hunden y me hunden
en la honda llamada de la carne a la carne.


(Rafael Morales)


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6 comentarios:

sayuri de S dijo...

Me ha parecido precioso el poema y qué decir del cuadro....ya sabes que me encanta y si me preguntaran el motivo ahora, hablaría de este poema porque creo que de lo que habla el poema se resume en esa imagen (debería haberte adjuntado el poema con el cuadro ains). A mi me resulta muy dificil expresar lo que experimento cuando nos separamos....cuando estamos dias sin vernos y me he visto reflejada en el poema.

Preciosa entrada la de hoy Amo

Un besito de Tu sierva

María dijo...

La soledad se viste de nostalgia, las sombras de silencio, el alma derrama pena, la pena grita, las nubes truenan y lloran, todo se desgarra cuando se sieente cerca el silencio, y la nostalgia se apodera de un corazón que muere cuando la soledad abriga, pero las paredes tiemblan cuando esa soledad se rompe transformándose en la magia de la presencia, en carne, en corazón latido, en caricias, en placer renacido...

No sé por qué no me ha salido la actualización de tu entrada, ha sido casualmente al entrar en el Google Plus cuando he visto habías publicado, sino no me entero.

Un beso, amigo Sayiid.

* dijo...

La ausencia que parece que mata pero levanta, levanta las ganas, la pasión, el querer y el ser más... Ese momento sublime de entrega donde la ausencia deja de ser lo que fue para vestirse de ese momento que engendra la sangre.
Y como yo digo, el pensamiento no conoce de distancias y gana en sentimientos.
Besos de Pecado, D. Sayiid.

Sayiid Albeitar dijo...

Sabía que te gustaría, mi sierva.
Por supuesto cuando leí la poesía, inmediatamente supe que foto/cuadro le iba como anillo al dedo :-)
Y no temas, te expresas muy bien, sin duda :-)

Un beso y feliz velada.

Sayiid Albeitar dijo...

La soledad, mi querida lady maría, nos viene bien a veces, para darnos cuenta de lo que es verdaderamente importante y lo que no, lo que añoramos y lo que no nos resulta imprescindible.
Como todo en la vida, la soledad también tiene su parte positiva y su parte negativa, su yin y su yan, y hemos de saber valorar y apreciar las dos caras de la misma moneda,
Un beso, lady maría, y gracias, una noche más, por su comentario

Sayiid Albeitar dijo...

Usted si que lo ha entendido, lady PI.
La ausencia como estímulo, como reto, como promesa de lo que está por venir, por llegar..
Y la ausencia como desencadenante de sentimientos escondidos, negados, ocultos, que salen a la luz como una imperiosa necesidad cuando descubrimos que todo lo que tenemos es perecedero y puede desaparecer de un instante al otro.
la ausencia como fuerza motriz de sentimientos acallados...

Un beso, lady Pi, y gracias, como siempre, por su visita.

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