Prologo de El Libertino

miércoles, 1 de abril de 2015




El encuentro (capítulo sexto)

Antes de un minuto, Isabel, la criada abrió la puerta saludando a Marina con una sonrisa, pues  ya se conocían.
Isabel vestía como la vez anterior, solo con un delantal blanco, nada más, dejando entrever el delicioso cuerpo que ya Marina había visto antes.

-  Adelante. Ama Eva la está esperando

Marina sonrió mientras saludaba a Isabel y entró a la casa de Eva. Marina estaba algo nerviosa pues tenía muchas expectativas para ese fin de semana. Vestía con una blusa negra escotada de botones, y falda muy corta de igual color; tacos de mediana altura,sujetador y bragas negras.

Entró al salón, escoltada por la criada, la cual se retiró luego de las instrucciones de Eva.

- Que gusto de verte nuevamente Marina, estas muy hermosa,  le dijo

-  Gracias, usted también lo está; es un gusto estar aquí nuevamente,  replicó Marina.

- Ponte cómoda, deja ese bolso y acompáñame: sentémonos aquí.

Eva vestía ese día una blusa larga, a medio muslo, blanca y semi-transparente. Parecía no llevar nada más que eso. Estaba descalza.

Se acomodaron en el sofá y entablaron conversación. Eva comentaba sobre la velada anterior, quería saber los sentimientos de Marina, como se sentía al respecto, que pensaba del futuro, si estaba satisfecha, si era lo que esperaba para esa oportunidad y de a poco la iba envolviendo en su conversación.
Eva sabía que Marina era bastante novata en el lesbianismo, sabía que tenía que llevarla lentamente en los pasos a seguir, prepararla para los pasos siguientes y hacerla propia definitivamente. La deseaba de verdad, Marina era una hermosa mujer, joven y poseedora de un cuerpo exquisito; tenía aún mucho que entregar.

De la conversación se desprendió que Marina si estaba contenta, que sí le había gustado la experiencia anterior y que si quería avanzar.

Lentamente el ambiente empezó a caldearse; luego de algunos besos entre ambas y caricias varias. Esta vez, Marina deseaba acariciar, quería recorrer el cuerpo de una mujer, y Eva se dejaba haces, pues  quería que Marina se excitara lo suficiente.
Le dijo que ese día participarían con Isabel, a quien Marina ya bien conocía. Marina estuvo de acuerdo.

Eva llamó a Isabel diciéndole: 
-        Isabel, hoy tu estarás presente; quiero que estés con Marina; sabes que ella es novata y quiero que ambas estén juntas; ella tiene mucho que aprender y quiero que le vayas enseñando, que la prepares para mí ; sabes bien cómo hacerlo. Yo estaré presente siempre, no las dejaré por un minuto, y participaré cada vez que lo desee y lo requiera la situación.
Isabel, que era lesbiana, asintió de inmediato a las órdenes de Ama Eva; estaba muy contenta de tener a Marina pues ella  la deseaba también.

Se acercó a ambas y tomó a Marina de la mano:

-       Ven..., vamos a la recámara...

Y tomadas de la mano caminaron al dormitorio. Eva las seguía. El dormitorio tenía una gran cama, una mesita al costado y estaba bastante iluminado. En un costado, había un cómodo sillón bastante amplio. Al llegar, Isabel la abrazó y le dio un beso; sabía que Marina estaba nerviosa, pero no sabía si antes había estado con otras mujeres.
Ambas se entregaron, abrazadas, y se besaron apasionadas. Isabel empezó a desnudar a Marina, lentamente, sacando con cuidado su blusa y su faldita, para dejarla solo con su ropa interior. Ella se quitó su delantal quedando completamente desnuda. El delantal era la única prenda que podía usar.
Marina pudo observar y tener a su lado a la magnífica criada de Eva, completamente desnuda.
Se sacó el sujetador y las bragas quedando totalmente desnuda, ante lo cual Isabel empezó a acariciar sus tetas, tirar de sus pezones ya erguidos y abrazarse apasionadamente. Luego la tendió en la cama, y ella se tendió al lado, acariciándola.
Eva que había entrado junto a las dos mujeres, se desprendió el largo blusón que llevaba , quedando completamente desnuda y se sentó en el sillón a observarlas.

Isabel besaba a Marina mientras sus manos recorrían todo su cuerpo, Marina respondía con iguales caricias, estaba fascinada de poder recorrer a una mujer libremente.
Isabel, con un suave movimiento, montó a Marina y empezó a mover su cuerpo con fuerza para que Marina la sintiera y la deseara más y más. Bajo a sus tetas lamiéndolas y mordiendo sus pezones, momento en que los gemidos de Marina empezaron a inundar el ambiente. Isabel se sentó sobre el vientre de Marina, ambas se miraban extasiadas; Isabel tomaba sus tetas y las manoseaba, las apretaba cada vez más fuerte, pellizcando sus pezones y tirando de ellos; pasaba su mano por sobre su cara y metía dedos en su boca los que Marina chupaba,y se dejaba hacer.
Isabel tomó a Marina, separándole las piernas. Iba por el coño de Marina…
En ese momento, Eva se puso de pie y tomó del cajón de la mesita una venda negra; se acercó a Marina y le tomó su cabeza para vendarle la vista.
Luego de poner la venda a Marina, le susurró:

- Disfrutarás el estar así...perra..., mientras que le lamía la oreja.....

Para Marina, que había visto muchos videos de dominación entre mujeres, no le fue extraño que le vendaran la vista, aunque era primera vez que lo vivía en carne propia..., y se dejó hacer sin oposición.

Al verla ahí tendida, piernas abiertas y vendada, Eva no resistió más, y después de darle un beso a Marina, se fue directo a sus tetas, tomándolas y jugando con ellas, lamiéndolas lujuriosamente; con su lengua rodeaba los pezones sobre las aureolas, los chupaba y succionaba con fuerza.

Mientras, Isabel acercó su cara al coño de Marina y con sus dedos suavemente empezó a acariciar sus labios, que brillaban por la humedad que los invadía; los separó suavemente mientras  la exploraba ...., y empezó a besárselo apasionada, penetraba su lengua y succionaba el clítoris con lujuria, casi desenfrenada.
Marina gemía como una loca, sentía nuevas sensaciones, impulsos eléctricos que la atravesaban desde su cabeza hasta su coño;  su cuerpo se arqueaba y sus manos buscaron las tetas de Isabel, por cierto espectaculares. Isabel se acomodó para que las manos de Marina pudieran tomar sus tetas;  le gustaba se las usaran.
Eva se retiró dejándolas solas, para que se disfrutaran entre ellas. Se acomodó en el sofá, frente a las dos mujeres y sin dejar de mirarlas, empezó a manosearse el cuerpo hasta llegar con su mano a su coño ya totalmente mojado..., y empezó a masturbarse, sedienta de placer.

Marina e Isabel estaban abrazadas en la cama, revolcándose; ahora Marina estaba sobre Isabel, besándose..., ambas babeaban..., para luego bajar con su cara a su pecho y tetas...; quería lamerlas como se las habían lamido a ella; estaba excitadísima. Marina quería más y más.
Tendida sobre Isabel, bajo con su lengua lamiendo su vientre, jugando con su ombligo. Isabel separó sus piernas invitando a Marina, quien sin dudarlo llevó su cara entre las piernas de Isabel y empezó a lamer incansable su coñito. Sus brazos extendidos y sus manos en las firmes tetas de Isabel, amasándolas, pellizcando los duros pezones. Isabel gemía, entregada. La lengua de Marina recorría ese delicioso coño mojado, y alcanzaba también a lamerle el ano, cosa que a Isabel la volvía loca.
Isabel no tenía siquiera tiempo de pensar todo lo que estaba haciendo;  era algo impensado hace algunos días, pero largamente deseado.

En el sofá, Eva luego de manosearse y acariciarse, lanzó un gemido de placer al correrse, extasiada de mirar a sus dos mujeres entregadas al placer y la lujuria.

Se puso de pie y sacó de la mesita dos pares de pinzas. Se acercó a la cama y separó a las dos mujeres. La venda de los ojos de Marina se había caído a un lado luego de los calientes revolcones con Isabel.
Les ordenó a ambas sentarse en la cama, una al lado de las otras. Se acercó a Isabel, le tomó una teta, manoseándola y pellizcándole el pezón, para luego ponerle una pinza. Luego hizo lo mismo con la otra teta. Isabel estaba con sus tetas pinzadas. Marina no despegaba la vista.
Eva se acercó a Marina y le dijo:

- Te gusta como se ve Isabel ?

- Se ve hermosa contestó Marina.

- Pues bien, ahora te las pondré a ti.

Eva tomó una teta de Marina y luego de manosearla y darle una lamida, le instaló la pinza en el pezón. Acto seguido hizo lo mismo con la otra teta...

Antes que Marina alcanzara a decir palabra, Eva tapó la boca de Marina...

- ¡No te dicho que puedes hablar !,    le dijo con dureza


El dolor invadió a Marina y no pudo evitar derramar un par de lágrimas..., mirando en silencio.

- El viernes pasado - le dijo- se inició tu preparación para que seas mi hembra... Ahora se ha iniciado tu entrenamiento para que seas mi sumisa...; no te olvides..., me lo pediste de rodillas...., te entregaste a mi..., ya soy tu dueña...

Marina guardó silencio, recordando todo lo que le decía Eva.

- Pónganse de pie, les ordenó, y ambas mujeres se pusieron de pie ante Eva.

- Isabel, acércate y arrodíllate; quiero tu boca..., ya sabes dónde.

Isabel se arrodilló casi pegada a Eva, la tomó de los muslos y metió su cabeza entra las piernas de Eva, lamiéndole sin descanso el mojado coño......

Eva gemía de placer, manoseándose sus tetas...., con la vista fija en Marina,  que no le despegaba la mirada.
Tomó del pelo a Isabel separándola.

- Ahora tu Marina, ven aquí y te arrodillas.

Marina obedeció , se puso de rodillas ante su AMA y casi abrazándola, metió su cabeza entre las piernas de Eva para lamerla sin detenerse, saboreando el coño, succionando el clítoris, mordiéndole los labios...
Eva gemía mientras le tomaba la cabeza para empujarla aún más hacia ella; quería todo el placer....; quería explotar en la cara de Marina…, más..., más..., le pedía...,  hasta que en un momento sublime de gemidos y lujuria explotó en su boca…, llenándola con su caliente néctar de placer.

Luego puso a ambas mujeres de pie frente a ellas, se acercó a Isabel, le sacó las pinzas y le dio un beso.
Se acercó a Marina repitiendo la misma acción.

- Es tarde ya....Isabel, puedes retirarte.

Y la criada se despidió, retirándose en silencio.
Se acercó a Marina, la abrazó y la acarició; luego la besó tiernamente.

- Marina, le dijo, hoy ha sido un día especial para ti, debes pensarlo de esa manera. Ahora descansarás y dormirás en esta cama. Mañana será un nuevo día. No te asustes, verás que todo será siempre para mejor, se cumplirán tus anhelos; te llevaré de mi mano en cada nuevo paso que des. Desde mañana, cuando te dirijas a mí, deberás decirme Ama o Señora.

Le dio un beso y se retiró a su recámara, dejando a Marina sola.

Marina

(Continuará…)



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2 comentarios:

amo hh dijo...

Delicioso delicioso entrega pasión perversidad y mucho placer

Sayiid Albeitar dijo...

Asi es, amo hh.
Esperemos que lady marina nos siga regalando nuevos episodios de esta lujuriosa y apasionante historia de entrega y pasión.

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