Prologo de El Libertino

jueves, 25 de junio de 2015




Enredada en mis besos lagartijas
te oigo mugir mujer
Acostados estamos en la cama
del hospital de la dulzura
Gangrenado de amor
chupo tu joya.
Amo a una mujer de larga cabellera
como en un lago me hundo en su rostro suave
en su vientre mi frente boga con lentitud
palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos
Registro cavidades me esponjo de su zumo
mujer pantano mío araña tenebrosa
laberinto infinito tambor palacio extraño
eres mi hermana única de olvido y abandono
tus pechos y tus nalgas de dobles montes gemelos
me brindan la blancura de paloma gigante
el amor que nos damos es de noche en la noche
en rotundas crudezas la cama nos reúne
se levantan columnas de olor y de respiros
Trituro masco sorbo me despeño
el deseo florece entre tumbas abiertas
tumbas de besos bocas o moluscos
estoy volando enfermo de venenos
reinando en tus membranas errante y enviciado
nada termina nada empieza todo es triunfo
de la ternura custodiada de silencio
El pensamiento ha huido de nosotros
Se juntan nuestras manos como piedras felices
Está la mente quieta como inmóvil palmípedo
las horas se derriten los minutos se agotan
no existe nada más que agonía y placer
Placer tu cara no habla sino que va a caballo
sobre un mundo de nubes en la cueva del ser
Somos mudos no estamos en la vida ridícula
Hemos llegado a ser terribles y divinos
Fabricantes secretos de miel en abundancia
Se oyen los gemidos de la carne incansable
En un instante oí la mitad de mi nombre
saliendo repentino e tus dientes unidos
En la luz puede ver la expresión de tu faz
que parecías otra mujer en aquel éxtasis
La oscuridad me pone furioso no te veo
No encuentro tu cabeza y no sé lo que toco
Cuatro manos se van con sus dueño dormidos
y lejos de ellas vagan también los cuatro pies
Ya no hay dueños no hay más que suspenso y vacío
El barco del placer encalla en alta mar
¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres?
Para siempre abandono este interrogatorio
Ebrio hechizado loco a las puertas del morbo
grandiosa la pasión espero el turno fálico
De nuevo en una habitación estamos juntos
Desnudos estupendos cómplices de la Muerte.


(Carlos Edmundo De Ory)

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5 comentarios:

* dijo...

Divina muerte diría yo...
Una muerte de claroscuros.
Besos de Pecado.

María dijo...

¡Qué precioso poema has compartido! me ha encantado, tan erótico y sensual, tienes muy buen gusto mi querido amigo Sayiid, la verdad es que me inspira, y aquí te dejo el fluir de mis versos:



Pasión desenfrenada
enredando los besos
mordiendo los cuerpos,
bebiendo las ansias,
en el laberinto de su cuerpo,
en la cárcel de su deseo,
mascando la carne,
triturando el placer,
gimiendo de dolor y placer
entre lágrimas
extasiada en la agonía de la muerte.


Un beso.

María dijo...

Cosas del directo jajajaja, acabo de ver he repetido la palabra "placer", por lo que mejor elimino una de ellas, y la frase se quedará solo así: "gimiendo de dolor"

Sayiid Albeitar dijo...

Puestos a morir, lady PI, hay muertes y muertes...
Y puestos a elegir...

Feliz velada en la mansión, mi querida amiga.

Sayiid Albeitar dijo...

Son las cosas que traen la improvisación, lady María, más..., quien supiera improvisar como vos :-)

Una replica preciosa, mi querida amiga.

Besos y feliz velada en la mansión.

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