Prologo de El Libertino

miércoles, 29 de julio de 2015




Se supone que la pornografía despierta el deseo sexual. Si la pornografía es un crimen, ¿cuándo arrestaran a los fabricantes de perfumes?

Richard Fleischer


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6 comentarios:

Misthyka Elemental dijo...

Interesante reflexión... en lo personal, lo primero no despierta tanto como un buen perfume... es más, si sólo pienso a ciertos perfumes masculinos, ufffff....

Tentadores besos Sir.

María dijo...

Yo debo ser una excepción, porque no me gustan los perfumes, prefiero el fresco olor recién salido de la ducha, y en cuanto a la pornografía, nunca viene mal, aunque solo sea una pizquita de ella.

Un beso, y muy buenas noches, mi querido amigo Sayiid.

* dijo...

Hay perfumes que dejan un recuerdo, bueno o malo, y estés donde estés, sentirlo es volver a ese momento. Es mucho más fuerte que cualquier otra sensación.

Para mí es un Pecado, por tanto, a recrearme.

Besos de Pecado, perfumados de...

Sayiid Albeitar dijo...

Vivimos de estímulos, mi querida Misthyka..., de estímulos elementales :-)V
Los buenos amantes utilizan todos y cada uno de sus sentidos (vista, oído, olfato, tacto, gusto), y los amantes excepcionales usan hasta el sentido común, que como bien es sabido, es el menos común de los sentidos...
Usemos pues todos y cada uno de nuestros sentidos para excitarnos, estimularnos, gozarnos y vivirnos, pues esa es nuestra misión en a vida: disfrutar y ser felices.
Hedonismo puro, madame...
Y si un buen perfume contribuye a ello, pues bienvenido sea :-)

Besos llenos de efluvios, milady.

Sayiid Albeitar dijo...

Hay muchas excepciones como vuesa merced, mi querida maría, en incluso hay gente que va más allá, como el insigne Napoleon Bonaparte, que mandaba recado, días antes de regresar a su añorado París, para que su amada Josefina no se bañara hasta su llegada, pues el aroma de una hembra sin afeites y perfumes, de una hembra excitada, era el mayor de sus afrodisíacos.
Y yo, la verdad, no diré que no lo entiendo.
Al fin y al cabo, un perfume lo que trata de conseguir es, precisamente, excitar nuestra libido y nuestro deseo..., ¿y no es eso, acaso, lo que hacen las feromonas naturales?

Somos seres raros los humanos, que nos bañamos para desprendernos de cualquier olor natural, para luego tratar de reproducir su efecto mediante aromas artificiales...

Pero bueno, si eso forma parte del arte de la seducción, no seré yo el que proteste :-)

Buenas y perfumadas noches, mi querida amiga.

Besos desde la mansión.

Sayiid Albeitar dijo...

Cuanta razón tiene, mi querida lady PI...
Recuerdo yo un aroma que utilizada la hermana mayor de un amigo mío en mi más tierna adolescencia, con la que tuve algún que otro roce en la intimidad de su habitación o donde se nos diera la oportunidad, que, cada vez que lo venteaba en cualquier otra mujer, durante años, despertaba en mi la más apasionada de las lujurias, sin necesidad de ningún otro estímulo adicional.
Y estoy seguro de que si esa esencia aun existiera, y yo pudiera olfatearla como un perro de caza, despertaría en mi sensaciones irrefrenables y deseos inconfesables...
He ahí el poder de la memoria, ya sea visual, táctil o, como en este caso, olfativa, que es capaz de despertar en nosotros sensaciones que ya creíamos olvidadas...

Besos perfumados, no os digo con qué, también para vos, mi querida amiga...

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