Prologo de El Libertino

jueves, 15 de octubre de 2015


El lector no imaginará que el buen padre Clemente iba a quedar satisfecho con sólo este único coup que acababa de asestar con tan excelentes efectos, ni tampoco que la dama, cuyos licenciosos apetitos habían sido tan poderosamente apaciguados, no deseaba ya nuevos escarceos. Por el contrario, esta cópula no había hecho más que despertar las adormecidas facultades sensuales de ambos, y de nuevo sintieron despertar la llama del deseo. 
La dama yacía sobre su espalda; su fornido violador se lanzó sobre ella, y hundiendo su ariete hasta que se juntaron los pelos de ambos, se vino de nuevo, llenando su matriz de un viscoso torrente. 
Todavía insatisfecha, la lasciva pareja continuó en su excitante pasatiempo. Esta vez Clemente se recostó sobre su espalda, y la damita, tras de juguetear lascivamente con sus enormes órganos genitales, tomó la roja cabeza de su pene entre sus rosados labios, al tiempo que lo estimulaba con toquecitos enloquecedores hasta conseguir el máximo de tensión, todo ello con una avidez que acabó por provocar una abundante descarga de fluido espeso y caliente, que esta vez inundé su linda boca y corrió garganta abajo. 
Luego la dama, cuya lascivia era por lo menos igual a la de su confesor, se colocó sobre la corpulenta figura de éste, y tras de haber asegurado otra gran erección, se empaló en el palpitante dardo hasta no dejar a la vista nada más que las grandes bolas que colgaban debajo de la endurecida arma. De esta manera succionó hasta conseguir una cuarta descarga de Clemente. Exhalando un fuerte olor a semen, en virtud de las abundantes eyaculaciones del sacerdote, y fatigada por la excepcional duración del entretenimiento, dióse luego a contemplar cómodamente las monstruosas proporciones y la capacidad fuera de lo común de su gigantesco confesor.

Memorias de una pulga (Anónimo, París 1876)


 (Continuará…)




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6 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiere más pistas sobre quién soy o sobre lo que DESEO?

http://25.media.tumblr.com/tumblr_m98mt6HGqD1qeuiaeo1_500.jpg

* dijo...

Yo solo paso a dejarle un beso, mi querido D. Sayiid.
Sea usted muy feliz. Tal vez nos crucemos en algún pasillo.

Sayiid Albeitar dijo...

¿Que si quiero más pistas, mi lujuriosa visitante anónima?
Pues claro...
Si me conoce un poco sabrá que yo siempre lo quiero TODO
Así que no se corte y sigame dando todo aquello que quiera...

Besos desde la mansión, y gracias por tan estimulante pista..., digo foto...

Sayiid Albeitar dijo...

Beso recibido con mucho agrado, mi querida lady PI, y que es correspondido con otro de mi parte para vos.
Yo también os deseo toda la felicidad del mundo y si, es probable que nos crucemos, pues los dos solemos movernos por los mismos pasillos..., excepto cuando yo bajo a las mazmorras, claro está :-)

Besos y feliz velada, mi querida amiga

María Perlada dijo...

¡Dichoso el padre Clemente! si es que no se cansa nunca, ya, ves, ahí sigue con su gran armadura dispuesto a todo :-), y por lo que veo, esta vez fue la dama la que le estimuló hasta que explotó en lo más profundo de su garganta.

Un beso dulce de seda, mi querido amigo Sayiid.

Sayiid Albeitar dijo...

Dios premia a sus servidores, lady María, y por lo que se ve, al padre Clemente le obsequia con gran deleite y muy a menudo...
Quizás lo haga para que, conociendo el pecado de primera mano, sepan luego reconocerlo y combatirlo, aunque me temo que en este caso..., ha perdido ya para siempre a uno de sus soldados...
Y es que como decía mi abuela, que era muy sabia: "mas tiran dos tetas que dos carretas..."
Y claro, el padre Clemente es cura, pero también es hombre..., y no se puede luchar contra el deseo cuando el deseo te llama...

Besos picantes para vos, mi querida amiga...

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