Prologo de El Libertino

domingo, 11 de octubre de 2015




Poseído por el frenesí de un deseo recién renacido y todavía no satisfecho con la posesión de tan linda flor, el brutal Verbouc dio vuelta al cuerpo de su semidesmayada sobrina, para dejar a la vista sus atractivas nalgas. Su objeto era evidente, y lo fue más cuando, untando el ano de ella con la leche que inundaba su sexo, empujó su índice lo más adentro que pudo. 
Su pasión había llegado de nuevo a un punto febril. Encaminó su pene hacia las rotundas nalgas, y encimándose sobre su cuerpo recostado, situó su reluciente cabeza sobre el pequeño orificio, esforzándose luego por adentrarse en él. Al cabo consiguió su propósito, y Bella recibió en su recto, en toda su extensión, la vara de su tío. La estrechez de su ano proporcionó al mismo el mayor de los placeres, y siguió trabajando lentamente de atrás hacia adelante durante un cuarto de hora por lo menos, al cabo de cuyo lapso su aparato habla adquirido la rigidez del hierro, y descargó en las entrañas de su sobrina torrentes de leche. 
Ya había amanecido cuando el señor Verbouc soltó a su sobrina del abrazo lujurioso en que había saciado su pasión, logrado lo cual se deslizó exhausto para buscar abrigo en su frío lecho. Bella, por su parte, ahíta y rendida, se sumió en un pesado sueño, del que no despertó hasta bien avanzado el día. 
Cuando salió de nuevo de su alcoba. Bella había experimentado un cambio que no le importaba ni se esforzaba en lo más mínimo por analizar. La pasión se había posesionado de ella para formar parte de su carácter; se habían despertado en su interior fuertes emociones sexuales, y les había dado satisfacción. El refinamiento en la entrega a las mismas había generado la lujuria, y la lascivia había facilitado el camino hacia la satisfacción de los sentidos sin comedimiento, e incluso por vías no naturales. 
—Bella —casi una chiquilla inocente hasta hacía bien poco— se había convertido de repente en una mujer de pasiones violentas y de lujuria incontenible.


Memorias de una pulga (Anónimo, París 1876)


 (Continuará…)


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8 comentarios:

* dijo...

Aich, mi querido D. Sayiid, será eso de que conocidos determinados caminos no hay vuelta atrás. Tantas horas, tantas sesiones de esa "penitencia" han fraguado en éxito y, ahora, la dulce y virginal Bella se ha convertido, como dice la pulguilla, en toda una mujer que ya no se viste de virtud sino de las más grandes y lujuriosas pasiones... virtud, también, por supuesto, para beneplácito de la Santa Inquisición y sus secuaces que gozaran como dioses de sus carnes...
Solo había que poner las cosas en su sitio.
El deseo, a veces, es paciencia contenida pero, en otras ocasiones, es un volcán de pasiones, perversiones y Pecado en letras mayúsculas.

Mi querido D. Sayiid, hoy esperaba esto. Y la imagen es un ad hoc así que no me quejaré de nada.
Hoy si es verdad eso de ver, oír y casi callar...

Besos de Pecado.
Descanse usted que ya sabe que yo solo deseo su bien y su felicidad :-) :-)

Anónimo dijo...

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Sayiid Albeitar dijo...

Mi querida lady PI, el destino es el que es, y no podemos ir contra él.
Y si el destino de Bella era caer en el mundo de la lujuria, el atrevimiento y las más perversas pasiones, lo único que puede hacer es aceptarlo y tratar de hacerlo lo mejor que pueda que, dadas sus condiciones innatas para ello, seguro la van a convertir en toda una virtuosa del arte del placer carnal...
En esta vida hay que tender siempre a la perfección, mi querida amiga, ya sea perfección intelectual, espiritual o, en el caso de Bella, perfección en el arte de la sensualidad y la sexualidad...
Esperemos, pues, nuevas noticias de nuestra amia la pulga que, a buen seguro, no dejarán de sorprendernos y agradarnos...

besos mi querida amiga. Se que vuesa merced siempre me desea el bien, al igual que yo deseo de vos que seáis feliz, que sigáis contándome entre vuestros más apreciados amigos, y también algo que ya tendría que haberme llegado pero que, seguro que por culpa de factores ajenos a vos, aún sigo esperando...
No obstante, seguiré esperando, pues en este caso la espera bien merece la pena, verdad que si?

Besos mi querida amiga...
Sea siempre feliz...

Sayiid Albeitar dijo...

Muchas gracias mi anónima o anónimo visitante, por regalarme tan excitante imagen.
Ciertamente es una foto que dice mucho más de lo que en ella se ve, pues esa mirada, esa actitud..., invitan a pensar que, una vez apagada la cámara, va a empezar lo verdaderamente interesante...
Quien fuera el dueño de ese pulgar, no le parece?

Feliz velada, mi anónim@ visitante, y disfrute de los placeres que le brinda esta, mi humilde mansión...

Anónimo dijo...

Asi es Señor....esa mirada, esa actitud....poca gente puede entender o experimentar la sensación que produce estar delante de alguien de rodillas y no sentirte inferior...al contrario....sentirte poderosa, deseada....y eso refleja esa mirada....

Dudo que le falten pulgares dispuestos pero...si asi fuera...aqui tiene el mio...

Su mansión tiene rincones oscuros....escondidos....que son mis favoritos...

María Perlada dijo...

Bella de inocente chiquilla pasó a ser una mujer apasionadamente violenta, ardiente y lujuriosa, no me extraña que haya sido así, con tan buenos maestros como tiene, y con esas lecciones prácticas que recibe :-), sus emociones arden en el fuego del infierno elevada al placer del cielo.

Veremos a ver qué clase práctica será la siguiente, mi querido amigo Sayiid, ya estoy impaciente por seguir leyendo estas aventuras tan calientes :-).

Un beso dulce de seda entre perlas nacaradas.

Sayiid Albeitar dijo...

Vuestra impaciencia es mi acicate, lady María.
Con gusto seguiremos sabiendo de nuestra querida amiga Bella y su inocente pulga acompañante :-)
Seguro que aún quedan muchas historias que contar y muchas experiencias que vivir...
Paciencia, pues...
Todo llegará, mi querida amiga...

Besos desde la mansiòn

Sayiid Albeitar dijo...

Mi querida y anónima visitante...
Colijo por vuesas palabras que vos si que habéis gozado de esa sublime sensación, y que, incluso, habéis poseído esa mirada de deseo, lujuria, pasión y entrega sublime...
Si así fuera, habeis de considerados una hembra afortunada, pues no todas se atreven a vivir algo así, a entregarse así y no sentirse menospreciada o humillada, sino todo lo contrario: deseada, poderosa, completa...
Espero que el hombre que despertó en vos tales sentimientos sea digno de semejante regalo...

Besos desde alguno de esos rincones oscuros de la mansión, y no alejes demasiado vuesos pulgares... por si acaso :-)

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