Prologo de El Libertino

lunes, 21 de diciembre de 2015

Rizando el rizo…
Mis queridos y queridas amigas de la mansión….
Si ya de por si es un placer y un lujo tener aquí, en esta, nuestra humilde casa, a lady María o a lady PI, por separado…, tenerlas juntas y colaborando en una obra de pasión poética, es ya toda una ostentación que da pompa y esplendor a nuestra querida mansión.
Que decir que mejore lo que ellas dicen…. Combinación de placeres, de lujurias, de entregas. Dos mujeres dispuestas a ceder sus propios deseos, sus propias apetencias, sus propios tabúes, para, olvidando competencias y egoísmos, hacer felices a un hombre…, a un privilegiado…, a un elegido por la fortuna…
No, no es nada fácil conseguir algo así, tanta belleza a dos manos, a dos bocas, a dos almas…
Y ellas lo han conseguido y además me han permitido traéroslo aquí, para goce y disfrute de todos…
Gracias mis queridas amigas, lady PI y lady María, por el honor y el placer de poder guardar vuestra magnífica obra de entrega y pasión, en los salones de esta, mi humilde mansión

Sayiid

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Ante Ti, de rodillas, Mi Amo y Señor,
marcada Tu Diosa como Tu más Fiel Sierva,
a tu siempre esclava voluntad,
prisionera del deseo de tus dominios,
obediente de tus más lujuriosas perversiones,
que me llevan al delirio del placer.
(lady María)


Aquí me tienes, digna de Tu Voluntad,
Mi Señor eres y a Ti me debo pues tuyas son
las marcas tatuadas en mis entrañas;
atada estoy a tus deseos, desatada de mis dominios;
desnuda en vergüenzas, perdidas las incertidumbres.
Tuya soy y en tu placer está mi gozo.
Mis límites son tus límites.
(Lady PI)


Me muestras a Tu Reina y Señora,
Dueña de tus deseos más fervientes,
incitándome a las más lascivas perversidades,
castigándome a la voluntad de tus deseos,
sometiéndome al dominio infernal del pecado,
y desde Ti descubrir el placer lésbico desconocido.


Soy yo, quien de tu silencio comprendo el juego
de hacernos nuestras pensando en Ti
Soy yo, quién del modo más impúdico,
asciende desde sus pies hasta su vientre
arrastrando mi lengua en busca de sus aromas y jugos,
de esos que impregnen mi boca...



Agitación acelerada de mis sentidos
al escuchar tus ardientes palabras, Mi Señor,
contemplando ante las pupilas de mis ojos
la auténtica belleza de Tu Sierva Reina,
desnuda, vendada y atada para ser usada por mí,
con húmeda ansiedad arranco sus botones,
dejando al descubierto la voluptuosidad de sus pechos erectos,
succiono de ellos hasta la saciedad de tu voluntad,
lamo con apetito sus labios, bebo a sorbos sus jugos,
con mis dedos penetro su cielo infernal,
arrancándola el placer entre gemidos,
mientras a gritos me pide:
¡¡¡dame más!!! ¡¡más!!! ¡¡quiero más!!!


Paciente aguardo mi momento entre los jadeos y gemidos,
y en los "más" que pido se esconde el fuego
ese que desvelará la dulce venganza de mi deseos,
más Reina y Señora soy, más no sierva de mujer.
Pero de Ti, Maestro, he aprendido de las perversiones y las paciencias,
y en mí has sabido despertar tacto y fusta, rueda y látigos,
pues sí soy acólita de tus designios y de tus enseñanzas.
Pruebo de los dedos de tu esclava los jugos de mi propio placer
y de ellos me embebo como el veneno que resucita a la serpiente.
Siento en las erectas atalayas de mis senos
la presión de sus labios.
Goza, gime y se excita la sierva mas ahora es su tiempo,
luego, al mío se someterá.


Y mientras nos observas sentado, Tú, Mi Señor,
excitado al ver nuestros placeres más perversos,
ella más me implora, yo más la doy, más gimo,
y más inyecto en ella la lujuria que hay en mí,
toda la que Tú, Mi Señor, me provocas,
mientras de rodillas me inclino hacia Ti,
te acercas adentrándote en mí alma de Diosa,
a probar las mieles de mis labios desbordadas,
saboreando tu lengua hasta la última de mis gotas,
apartándote al suplicarte de rodillas Tu Reina y Señora,
la penetres con fuerza por detrás,
embestida tras embestida, azote tras azote,
entrando y saliendo, saliendo y entrando,
gimiendo y jadeando exaltada entre alaridos y lágrimas,
profundamente enloquecida de placer por Tu Falo,
y yo de rodillas ante Ti, Mi Señor,
esperando la comunión de vuestra consumación,
pruebo de Tu Empuñadura vuestras mieles,
con mi boca ardiente de Diosa,
hasta ser gemido en mi garganta.


Cohabitadas todas tus ganas en mí,
aún cuando jadeo y entre mis piernas discurre Tu Savia,
ese beso que me otorgas en la frente con tu hálito exaltado,
bendice mi entrega a Ti y, en respeto y humildad,
con gracia dada,  mi boca los pies te besa en pleitesía, Mi Señor.
Y mientras ella observa, deseosa de tu posesión,
erigida digna mi cabeza y mi mirada en la tuya,
Tú me otorgas los derechos sobre ella.
Santas y Maestras Tus Palabras, Mi Señor:
“Tú eres la Reina y Señora, doblégala para mí.
Ahora, ella a ti te debe obediencia…
Compláceme, Mi Sierva.”
Y en mi mano entregas la fusta de castigo,
dándote las gracias por ello.
Diestra mi mano, perversa mi mente,
consentida soy.


Entregada Tu Diosa a Ti, Mi Señor Amo,
Tu Más Dócil y Dulce Sierva,
Esclava de tus más perversos placeres,
en ella me entrego por Ti, Mi Señor,
en alma, cuerpo, mente, piel, y latido,
complaciéndote hasta mi último aliento,
para ser usada a tu antojo y capricho,
dominada por ella para satisfacer tus deseos,
en esta lujuria que me desgobierna
y me desata de inmenso placer;
a ella me entrego en obediencia por Ti, Mi Amo,
Todo y Más por Ti, Mi Dueño y Señor,
esperando de ella la fusta de castigo,
siendo para mí la del gozo consentido.


Y tú, su sometida, te inclinas sobre la mesa
con la sola orden de mi mirada.
No necesitas Su Aprobación.
Nuestro Señor te ata cómo solo Él sabe, cómo Él desea.
Cuerdas que te amarran, que acrecentarán tu obediencia.
A tu postrera me sitúo y
la fusta vuela en el aire pero solo acaricia tu piel,
Suave, calmada, precisa… se desliza sobre ella,
y Nuestro Señor, de pie ante tu cuerpo, nos observa.
La fusta baila en el aire, silba la melodía que alaba tu piel
y se estrella kamikaze sobre tu cuerpo.
Te estremeces y sin compasión,
pero como me ha enseñado Él,
te rozo la piel una y otra vez
hasta que tus lágrimas desbordan tus ojos
y tu piel reclama benevolencia…
Y la obtiene cuando Él, Tu Señor y el Mío,
se acerca y eleva tu rostro.
Te ordena y abres la boca
para sentir en ella la mordaza que se anuda a tu nuca
y ahoga tus gemidos.
Seguro Él, se acerca hasta mí, dejándome a Su Diestra.
Palmotea tu carne enrojecida y te contraes,
antes de sentir la embestida salvaje de su hombría,
de su dote…  abriéndote las carnes
Y reclama mi atención.
Clava su mirada en mí…
Y en mi frente y en mis labios recibo la bendición de su boca.


Y yo, Tu Sierva, entregada adorándote y rendida,
a Ti, Mi Señor, en esta ferviente placentera agonía,
profundamente sintiéndote gozarme glorioso,
eyaculas tus aguas benditas encima de mis nalgas,
bautizando mi piel sedosa de Diosa,
sellando en ellas, con tus labios, Tu Nombre.

(Lady María y lady PI…, lady PI y Lady María)


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5 comentarios:

amy Daher dijo...

De su mano, todo se vuelve magia, se contrae el alma y estallan las más deliciosas perversiones.
Ambas diosas, ambas esclavas, reinas y señoras.

Mis besos, niñas
Mi beso, Sayiid

* dijo...

Hola, Amy Daher, me permito colarme en esta habitación para agradecerte el comentario y tu beso, así como darte las gracias por leerme (nos).

Y a usted, mi querido D. Sayiid, aunque sabe que es complicado dejarme sin palabras, de nuevo tengo que ponerme a pensar un poco más de la cuenta para saber qué y cómo decirle o expresarle mi gratitud.
Usted sabe lo que significa este texto para mí.
No puedo más que agradecerle una vez más el detalle para conmigo y, en este caso, también para María, intensa ella como sabemos.
Pero no solo le agradezco los detalles que tiene hacia mí, sus palabras y gestos sino también, el cariño profundo que nos sentimos y el respeto y admiración mutua.

Besos de Pecado, mi querido D. Sayiid, BPP con sumo agradecimiento.
(No se me emocione que no me estoy poniendo a sus pies :-) :-) pero sí inclino mi cabeza como signo de agradecimiento.)

María Perlada dijo...

Pero qué bonito se ve aquí en tu/nuestra Mansión, el poema dueto que Mag y yo hemos hecho juntas, y qué lindas has elegido las imágenes, mi querido Sayiid.

Ha sido todo un honor para mí versar con Mag, una escritora de "lujo", una muy talentosa Reina y Señora, todo un placer para mí, y que tú, hayas tenido el detalle de recoger nuestra "obra lujuriosa" para dejarla guardada en este bello rincón como es tu/nuestra mansión.

Con el corazón en la mano, de nuevo agradezco a Mag, por haber entrelazado versos conmigo, como igualmente a ti, mi querido amigo Sayiid, por leerme/nos y apreciar cuanto escribo/imos.

Muchos besos enormes para Mag y muchos besos enormes para ti, y para todos quiénes tienen el detalle de leernos y comentan o quiénes pasan a leernos sin dejarnos sus huellas. Gracias.

* dijo...

Me cuelo otra vez. Esto de tener las llaves sin que se entere el Señor es la ventaja que tengo :-) {Ya me dirá algo luego y me pondrá fina :-):-)}

Sí que queda bonito y él es más pecador que nosotras dos juntas. Todo un Maestro.

Besos Marieta.
Besos, mi querido D. Sayiid.

Sayiid Albeitar dijo...

Que podría deciros, mis queridas amigas, que no os haya dicho ya...
Para mi es un placer y todo un honor, el teneros en mi mansión como invitadas principales, y más con los deliciosos y placenteros regalos que me hacéis, o que os robo, de vez en cuando :-)

Decía, tiempos ha, el ilustre Don Quijote, o Don Quixote, que nunca quedó del todo claro, aquello de:

«Nunca fuera caballero
De damas tan bien servido
como fuera don Quijote
cuando de su aldea vino:
doncellas curaban dél;
princesas, del su rocino»

Yo no tengo rocino, ni rocín, ni tan siquiera un famélico Rocinante, pero lo que si tengo es unas maravillosas amigas y amigos que me hacen feliz con su presencia cada día en mi humilde mansión, y a fe mía, que me siento tan bien o mejor servido que el más insigne de los caballeros andantes o cabalgantes, pues nunca lucieron ellos las galas que luce mi casa gracias a amigas como vosotras.
Por ello me siento contento y agradecido y espero que vuestra presencia en esta, vuestra mansión, se prolongue eternamente en el tiempo.
Gracias lady PI, gracias lady María, pues como bien dice nuestra amiga amy Daher, “ambas sois Diosas, esclavas, Reinas y Señoras”
Besos para vosotras y para lady ame, y muchísimas gracias por ser tan inmerecidamente generosas conmigo...
Amén. :-)

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