Prologo de El Libertino

domingo, 24 de enero de 2016





Entre los tibios muslos te palpita
un negro corazón febril y hendido
de remoto y sonámbulo latido
que entre oscuras raíces se suscita;

un corazón velludo que me invita,
más que el otro cordial y estremecido,
a entrar como en mi casa o en mi nido
hasta tocar el grito que te habita.

Cuando yaces desnuda toda, cuando
te abres de piernas ávida y temblando
y hasta tu fondo frente a mí­ te hiendes,
un corazón puedes abrir, y si entro
con la lengua en la entrada que me tiendes,
puedo besar tu corazón por dentro.

(Tomás Segovia)

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2 comentarios:

María Perlada dijo...

¡Qué bonito este poema! aunque no sé quién será ese tal Tomás Segovia no tengo ni idea, pero me ha encantado el erotismo que desprenden sus versos. Gracias por compartirlos, mi querido amigo Sayiid.

Desnuda toda ella, abierto su cielo de par en par, palpitando en la humedad de la noche, espera vibrando para ser bendecida por su agua bendita.

Un beso.

Sayiid Albeitar dijo...

Gracias a vos, mi querida María por visitar mi humilde mansión y gozar de los placeres de la poesía y la sensualidad de las palabras...
Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras pero..., me temo..., yo no comparto esa opinión...

Besos, mi querida amiga, y feliz velada en la mansión :-)

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