Prologo de El Libertino

jueves, 28 de enero de 2016




En medio de un enjambre de muchachas, desnuda Madame Edwarda sacaba la lengua. Ella era, para mi gusto, encantadora. La elegí: ella se sentó cerca de mí. Apenas tuve tiempo de responder al mozo: tomé a Edwarda que se abandonó: nuestras bocas se juntaron en un beso enfermo. La sala estaba abarrotada de hombres y de mujeres y tal fue el desierto donde el juego se prolongó. Un instante su mano se deslizó, y yo me quebré de pronto como un vidrio, y temblé en mis pantalones; sentí a Madame Edwarda, de quien mis manos contenían las nalgas, ella misma al mismo tiempo desgarrada; y en sus ojos más grandes, dados vueltas, el terror, en su garganta un largo estrangulamiento. Me acordé que había deseado ser infame o, más bien, que hubiera sido necesario (...)

GEORGE BATAILLET. Fragmento de "Madame Edwarda", 
publicada clandestinamente en 1941 bajo el seudónimo de Pierre Angélique.


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6 comentarios:

* dijo...

Se juntó el hambre con las ganas de comer..., mi querido D. Sayiid...
Y, además, ya sabemos que cuando hay hambre todo sabe mejor...

Besos de Pecado, BPP, para su apetito :-)

Ginebra Blonde dijo...

Banquetes de carne y risas, miradas que succionan…juegos preliminares, en ese paraíso de ángeles y diablos…cielo y fuego...

Un placer visitarte…

Feliz finde, Bsoss!!

Sayiid Albeitar dijo...

Y ya se sabe lo que ocurre cuando se junta el hambre con las ganas de comer...
Que se prepara un "festín" de muy señor mío ;-)
Si es que, como decía mi abuela, "El hombre es fuego, la mujer estopa..., y va el diablo, y sopla" :-)
Disfrute del banquete, mi querida amiga, y abandonese al placer hedonista de no preocuparse por los postres ;-)

Besos, siempre con apetito, desde la mansión.

Sayiid Albeitar dijo...

Colaciones epicúreas, agasajos indecentes, comilonas voraces, gulas incontinentes, festines obscenos, banquetes voluptuosos, presentes escabrosos, convites salvajes…
Todo es posible en la mansión…
Pues aquí hacemos del hedonismo, erudición, y de la sensualidad, obligación….
Besos desde la mansión, lady Ginebra, y sentíos participe de tan memorables celebraciones….

María Perlada dijo...

Manos que se deslizan desnudando el deseo, rasgando las carnes hambrientas, alimentándose de la salvaje gula, insaciables los apetitos estrangulados en la lujuria.

Un placer estar en tu/nuestra mansión, mi querido amigo Sayiid.

Un beso.

Sayiid Albeitar dijo...

Insaciables son los apetitos de los habitantes de la mansión, mi querida María...
Y nunca nos cansaremos de excitarlos e incrementarlos, pues esos apetitos despiertan nuevos apetitos, aun más lujuriosos, en nos...

El palcer es siempre mio de teneros aquí, mi querida amiga.

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