Prologo de El Libertino

sábado, 20 de febrero de 2016




La colegiala paciente

Me sentí trastornada cuando, totalmente nervioso, me pidió que le diera la mano y cogiéndomela aceleradamente la llevó hasta su sexo, mientras me gritaba: mira qué dura está, por qué no juegas un rato. Me disculpé como pude, cerré la puerta y bajé las escaleras a toda prisa. Se me hacía tarde para llegar a la segunda clase. Por qué se me habría ocurrido acudir al psiquiatra?;  y lo peor era que me sentía húmeda. Cambiaré de consulta, me dije, me gusta que los hombres sean más directos, más novedosos, más maníacos. Si, al menos, me hubiera maltratado o se hubiera vestido de niñera. Así, a secas, y lo mismo que el tendero de abajo. Mira que me costó pensar en alguien que pudiera forzarme con más inteligencia, con más dominio del asunto, pero no. Tal vez con otro. No puedo confundirme, yo soy un profesor de matemáticas.


© Ruth Cañizares, 2009.


====================================================================================================

2 comentarios:

María Perlada dijo...

Este texto me hace pensar... Mmmm y eso que lo he leído dos veces... Tendré que venir luego más despierta a volver a leerlo, tal vez los párpados los tenga medio pegados.

Feliz día mi querido amigo Sayiid.

Un beso de lunes.

Sayiid Albeitar dijo...

Si el texto le ha hecho pensar, mi querida María, es que el autor, a mi manera de ver, ha conseguido lo que quería..., pues lo mismo me paso a mi cuando lo leí por primera vez...
No obstante si poniendo textos así, consigo que aún nos visite más veces..., creo que me plantearé muy seriamente el hacerlo jejejeje.

Feliz día, mi querida amiga y gracias, como siempre, por su celebrada visita.

______________________________________________________________________________________________________________________________________________