Prologo de El Libertino

sábado, 4 de junio de 2016




Es ahora, querido lector, cuanto tienes que preparar tu corazón y tu espíritu para el relato más impuro que haya sido nunca hecho desde que el mundo existe, ya que no se ha encontrado un libro parecido ni entre los antiguos ni entre los modernos. Imagínate que todo el placer aceptado o prescrito por esta bestia de la cual hablas sin cesar y sin conocerla, y que llamas naturaleza, que estos placeres, digo, serán expresamente excluidos de este libro y que si por azar los encuentres irán acompañados de algún crimen o coloreados por alguna infamia.

Sin duda, muchos de los extravíos que verás pintados te disgustarán, lo sé, pero habrá algunos que te enardecerán hasta el punto de costarte semen, que es lo que se requiere; ¿si no lo hubiésemos dicho todo, analizado todo, cómo querrías que hubiésemos podido adivinar lo que te conviene? Eres tú quien tiene que tomarlo o dejarlo y abandonar el resto, otro hará lo mismo que tú, y poco a poco todo habrá encontrado su lugar. Supón una magnífica comida donde se ofrecen seiscientos platos a tu apetito; ¿los comerás todos? No, sin duda, pero este número prodigioso amplía los límites de tu elección, y encantado por este aumento de facultades, no regañas al anfitrión que te regala. Haz lo mismo aquí: escoge y deja el resto sin declamar contra él, sólo porque no tiene el talento de complacerte. Piensa que complacerá a otros, y sé filósofo.
En cuanto a la diversidad, puedes estar seguro de que es exacta, estudia bien la pasión que te parezca que no se diferencia en nada de otra, y verás que esta diferencia existe, y que por leve que sea, tiene ese refinamiento, ese tacto que distingue y caracteriza al libertinaje del que se trata en este libro.
Por lo demás estas seiscientas pasiones se han fundido en el relato de las narradoras. Una cosa más que debemos prevenir al lector; sería demasiado monótono enumerarlas una a una sin incorporarlas al relato. Pero como algún lector poco ducho en estas materias podría tal vez confundir las pasiones designadas con la aventura o el simple acontecimiento de la vida de la narradora, se han diferenciado cuidadosamente cada una de estas pasiones con una señal al margen, encima del cual está el nombre que puede darse a esta pasión. Esta señal es la línea justa donde comienza el relato de esta pasión, y hay siempre un párrafo aparte donde termina.
Pero como hay muchos personajes en acción en esta especie de drama, que a pesar de la atención que se ha tenido en pintarlos y nombrarlos a todos... haremos un índice que contendrá el nombre y la edad de cada actor con un breve esbozo de su retrato; cuando se encuentre un nombre que nos embrolle los relatos, se podrá recurrir a este índice y a los retratos más detallados si el breve esbozo no basta para que se recuerde de quién se trata.


PERSONAJES DE LA NOVELA DE LA ESCUELA DEL LIBERTINAJE


El duque de Blangis, de cincuenta años de edad, formado como un sátiro, dotado de un miembro monstruoso y de una fuerza prodigiosa; se le puede considerar como el receptáculo de todos los vicios y de todos los crímenes. Mató a su madre, a su hermana y a tres de sus mujeres.

El obispo de... es su hermano; tiene cuarenta y cinco años; más delgado y delicado que el duque, con una boca desagradable. Es un bribón, hombre hábil, fiel seguidor de la sodomía activa y pasiva, desprecia absolutamente cualquier otra clase de placer, hizo morir cruelmente a dos niños para los cuales un amigo había dejado en sus manos una considerable fortuna; tiene una sensibilidad nerviosa tan aguda que casi se desmaya al descargar.

El presidente Curval, sesenta años; es un hombre alto y enjuto, flaco, de ojos hundidos y apagados, boca podrida, la imagen andante de la crápula y del libertinaje, de una suciedad horrible relacionada con la voluptuosidad. Fue circunciso, su erección es rara y difícil, aunque tiene lugar y eyacula todavía casi todos los días. Tiene preferencia por los hombres; sin embargo, no desprecia nunca una virgen. Sus gustos tienen de singular la inclinación por la vejez y por todo lo cochino. Está dotado de un miembro casi tan grueso como el del duque. Desde hace algunos años está como embrutecido por el desenfreno y bebe mucho. Debe su fortuna a asesinatos y es principalmente culpable de uno horrible y que puede encontrarse en el detalle de su retrato. Al eyacular experimenta una especie de cólera lúbrica que lo lleva a la crueldad.

Durcet, financiero, cincuenta y tres años, gran amigo y compañero de escuela del duque; es bajito y rechoncho, pero su cuerpo es fresco hermoso y de piel blanca. Tiene todos los gustos y la finura de una mujer; privado a causa de la pequeñez de su consistencia de darles placer, las imita y se hace joder muchas veces al día. Le gusta el goce de la boca, es el único placer en el que actúa como agente. Sus únicos dioses son sus placeres a los que está siempre dispuesto a sacrificarlo todo. Es delicado, astuto y ha cometido muchos crímenes; ha envenenado a su madre, a su mujer y a su sobrina para hacerse de una fortuna. Su alma es firme y estoica, absolutamente insensible a la piedad. No tiene erecciones y sus eyaculaciones son raras. Sus instantes de crisis están precedidos por una especie de espasmo que lo lanza a una cólera lúbrica peligrosa para aquellos o aquellas que sirven a sus pasiones.

Constance es la mujer del duque e hija de Durcet; tiene veintidós años, es una belleza romana, con más majestad que finura, maciza pero bien formada, un cuerpo soberbio, el culo singularmente hermoso y digno de servir de modelo, los cabellos y los ojos muy negros. Tiene ingenio y se da cuenta profundamente de todo el horror de su destino. Un gran fondo de virtud natural que nada ha podido destruir.

Adélaïde, esposa de Durcet e hija del presidente; es una linda muñeca, tiene veinte años, es rubia, con los ojos muy tiernos y de un azul vivo, tiene todo el aspecto de una heroína de novela. Su cuello es largo y bien torneado; la boca un poco grande es su único defecto. Pequeños senos y pequeño culo, pero todo esto, aunque delicado, es blanco y bien moldeado. De espíritu romántico, corazón tierno, excesivamente virtuosa y devota y se oculta para cumplir con sus deberes cristianos.  

Julie, mujer del presidente e hija mayor del duque; tiene veinticuatro años, gorda, rolliza, con hermosos ojos castaños, linda nariz, rasgos acusados y agradables, pero una boca horrible. Poco virtuosa e incluso con grandes disposiciones para la suciedad, la borrachera, la glotonería y el puterío. Su marido la quiere a causa de su defecto de la boca; esta singularidad entra dentro de los gustos del presidente. Nunca se le han inculcado principios morales ni religión.

Aline, su hermana menor, considerada como hija del duque, aunque en realidad es hija del obispo y de una de las mujeres del duque; tiene dieciocho años, rostro pícaro y muy agradable, muy lozana, ojos castaños, nariz respingona, aire travieso aunque profundamente indolente y holgazana. No parece tener todavía temperamento y detesta sinceramente todas las infamias de que es víctima. El obispo la desvirgó por detrás a los diez años. Ha sido dejada en una ignorancia crasa, no sabe leer ni escribir, detesta al obispo y teme mucho al duque. Quiere mucho a su hermana, es sobria y limpia, contesta chuscamente y de un modo pueril, tiene un culo encantador.

La Duclos, primera narradora; tiene cuarenta y ocho años, es todavía hermosa, lozana y con el más hermoso culo que pueda tenerse. Morena, ancha de cintura y regordeta.

La Champville, tiene cincuenta años; es delgada, bien formada y ojos lúbricos, es lesbiana y todo en ella lo delata. Su oficio actual es el de alcahueta. Fue rubia, tiene hermosos ojos, el clítoris largo y cosquilloso, un culo muy gastado a fuerza de servir y, sin embargo, es virgen por este lado.

La Martaine tiene cincuenta y dos años; alcahueta, es una mamá gorda, rozagante y sana,
está obstruida y sólo ha conocido el placer de Sodoma para el que parece haber sido especialmente creada, porque tiene, a pesar de su edad, el más hermoso culo posible; es muy gordo y tan acostumbrado a las introducciones que aguanta los mayores miembros sin pestañear. Tiene todavía bonitos rasgos, que empiezan sin embargo a marchitarse.

La Desgranges tiene cincuenta y seis años; es la mujer más malvada que haya existido nunca; es alta, delgada, pálida, había sido morena, es la personificación del crimen. Su culo marchito parece de papel arrugado, con un enorme orificio. Tiene sólo una teta, le faltan tres dedos y seis dientes, "fructus belli". No existe un solo crimen que no haya cometido o hecho cometer, habla bien, tiene ingenio y es actualmente una de las alcahuetas tituladas de la sociedad.

Marie, la primera de las dueñas, tiene cincuenta y ocho años; está azotada y marcada, fue criada de ladrones. Ojos turbios y legañosos, nariz torcida, dientes amarillentos, una nalga roída por un absceso. Parió y mató a catorce niños.

Louison, la segunda dueña, tiene sesenta años; es bajita, jorobada, tuerta y coja, pero tiene aún un hermoso culo. Está siempre dispuesta a cometer crímenes y es extremadamente perversa. Tanto ella como Marie están al servicio de las muchachas; las dos que siguen, a los muchachos.

Thérèse tiene sesenta y dos años, parece un esqueleto, sin pelo ni dientes, boca hedionda, el culo acribillado de heridas y con un agujero muy ancho. Es de una suciedad y un hedor atroces, tiene un brazo torcido y cojea.

Fanchon, de sesenta y nueve años, fue ahorcada seis veces en efigie y ha cometido todos los crímenes imaginables; es bizca, chata, de baja estatura, gruesa, casi sin frente y sólo tiene dos dientes. Una erisipela le cubre el culo, un bulto de hemorroides le sale del agujero, un chancro le devora la vagina tiene un muslo quemado y un cáncer le roe el seno. Siempre está borracha y vomita, suelta pedos y se caga por todas partes y en cualquier momento, sin advertirlo.

SERRALLO DE MUCHACHAS


Augustine, hija de un barón del Languedoc, quince años, cara linda y despierta.

Fanny, hija de un consejero de Bretaña, catorce años, aire dulce y tierno.

Zélmire, hija del conde de Tourville, señor de Beauce, quince años, aspecto noble y un alma muy sensible.

Sophie, hija de un gentilhombre de Berry, rasgos encantadores, catorce años.

Colombe, hija de un consejero del Parlamento de París trece años, muy lozana.

Hébé, hija de un oficial de Orléans, aire muy libertino y ojos encantadores, tiene doce años.
Rosette y Michette, ambas tienen aire de hermosas vírgenes. Una tiene trece años y es hija de un magistrado de Chalon-sur-Saône, la otra tiene doce y es hija del marqués de Sénanges; fue raptada en el Borbonés, en casa de su padre.

Sus talles, el resto de sus atractivos y principalmente sus culos están por encima de toda descripción. Fueron escogidas entre ciento treinta.


SERRALLO DE MUCHACHOS

Zelamir, trece años, hijo de un gentilhombre de Poitou.

Cupidon, la misma edad, hijo de un gentilhombre de cerca de La Flèche.

Narcisse, doce años, hijo de un hombre destacado de Rouen, caballero de Malta.

Zéphyr, quince años, hijo de un oficial general de París. Está destinado al duque.

Céladon, hijo de un magistrado de Nancy. Tiene catorce años.

Adonis, hijo de un presidente de la Cámara de París, quince años, destinado a Curval.

Hyacinthe, catorce años, hijo de un oficial retirado en la Champagne.

Giton, paje del rey, doce años, hijo de un gentilhombre del Nivernés.

Ninguna pluma podría describir las gracias, los rasgos y los encantos secretos de esos ocho niños, porque están por encima de toda ponderación, y escogidos como sabemos, entre un gran número.


LOS OCHO JODEDORES


Hercule, veintiséis años, bastante guapo, pero muy perverso, favorito del duque; su pito tiene ocho pulgadas dos líneas de circunferencia por trece de largo. Eyacula mucho.

Antinoüs tiene treinta años, hombre hermoso; su pito tiene ocho pulgadas de circunferencia por doce de largo.

Brise-cul, veintiocho años, parece un sátiro; su pito está torcido, la cabeza o glande es enorme, tiene ocho pulgadas tres líneas de circunferencia y el cuerpo del pito ocho pulgadas por trece de largo. Esta majestuosa verga es completamente curva.

Bande-au-ciel tiene veinticinco años, es muy feo, pero sano y vigoroso; gran favorito de Curval. Siempre en erección, su pito tiene siete pulgadas once líneas de circunferencia por once de largo.

Los otros cuatro tienen vergas de nueve a diez y once pulgadas de largo por siete y medio y siete pulgadas nueve líneas de circunferencia, y están entre los veinticinco y treinta años.


Los 120 días de Sodoma (Marqués de Sade)


(Continuará...)


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2 comentarios:

* dijo...

¡Dios santo del amor divino! Amén.
Perversiones como personaje... Exhaust@s quedaremos.
Gran trabajo el de usted para darnos a conocer tantos vicios.

Besos de Pecado, mi querido D. Sayiid.

Sayiid Albeitar dijo...

Mi querida lady PI... lo bueno viene ahora...
Una vez superada la introducción... (no se si debí usar ese termino en concreto, pero ahí queda), ahora viene lo bueno...
Catalogo de perversiones, acciones lujuriosas y truculentas, desvaríos sexuales y fantasías varias...
El divino Marqués sabía de lo que hablaba...
Estemos, pues, atentos a sus publicaciones :-)

Besos, mi querida amiga, y disfrute de la mansión..., siempre.

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