Prologo de El Libertino

miércoles, 12 de octubre de 2016




¿Por qué sufres, mujer?
¿Por capricho?
¿Por pasión?
¿Por vicio?
¿Por servir a tu Señor…?
¿Qué valor tiene tu sufrimiento?
¿Qué consigues con él?
¿Acaso es que es necesario que sufras para ser feliz?
¿O es necesario ese sufrimiento para hacer feliz al que amas?
¿Qué o que placeres pueden provocar tu sufrimiento?
¿Qué significado tienen tu dolor y tus lágrimas?
Difícil respuesta, ¿verdad?
Sólo la que ha sufrido, la que ha llorado, la que ha soportado el dolor, puede saber por qué lo ha hecho… Y la respuesta, sin duda, será diferente para cada mujer u hombre que sufre, ha sufrido, o sufrirá…
Y tú, amiga o amigo de la mansión:
 ¿por qué estarías dispuesto a sufrir?

Sayiid


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6 comentarios:

* dijo...

Solo llegado el momento se sabe de qué eres capaz y de que no... Solo en tus límites eres capaz de tus mayores locuras o de tus mayores sensateces.

Si el sufrir es gozo ya no es sufrir. Es entrega. Será sufrir para los ojos y entenderes de los demás. Todos tenemos unos límites. Supongo que hasta ahí.
La verdad es que no me he hecho jamás semejante pregunta.
¿A qué por complacer? Esa se parece pero no es igual...
Sufrir... Sufrir...
Entregar, sí.
Esto da para todo un tratado...

Besos de Pecado.

Sayiid Albeitar dijo...

"Si el sufrir es gozo, ya no es sufrir, es entrega"
Creo que esa frase lo resume bastante bien :-)
Aunque, por supuesto, cada cual tiene su punto de vista, sin duda alguna...
¿Nunca se lo ha preguntado, milady?
Para eso estoy yo aquí, mi querida amiga..., para plantear preguntas y esperar respuestas :-)

Un beso y feliz tarde en la mansión, mi querida lady PI

María Perlada dijo...

No hay sufrimiento ni tampoco dolor cuando se entrega el alma y la vida entera, cuando los gemidos agonizan de placer, cuando la dicha llega hasta matar. No, no hay sufrimiento cuando el placer es tan intenso, jamás puede haber dolor, mi querido amigo Sayiid.

Un placer leerte.

Un beso.

Misthyka Elemental dijo...

Sin dudar un segundo, hay una sola cosa, o mejor dicho, un sólo ser por el cual estaría dispuesta a sufrir todo y más... por quien traje a la vida...

Lo otro es cuestión de "acuerdos"... de entregas mutuas...

Creo que tal vez me he puesto demasiado seria... sepa Usted disculparme.

Tentadores besos Sir.

Sayiid Albeitar dijo...

Siento disentir con vos esta vez, mi querida María...
Si que hay dolor...
Dolor hasta el llanto, hasta las lagrimas...
Lágrimas que son un regalo de entrega, de sometimiento voluntario, de sumisión consentida...
Si, milady, a veces el dolor es muy físico y real...
Y aún así, es un dolor que después genera gozo...
El gozo de saber que se sufre libremente por la persona amada...

Besos, mi querida amiga, y gracias, un día más, por vuesa visita...

Sayiid Albeitar dijo...

¿Demasiado seria?
Para nada, mi querida Misthyka...
Ese es, sin duda, el más grande de los amores que se pueden llegar a sentir, y del que los hombres, por desgracia, no somos participes en la misma medida que lo sois las mujeres...
Pero si yo mismo estaría dispuesto a ello, ¿como no lo va a estar una madre?
Son sentimientos que os honran y engrandecen, mi querida amiga.
Hay muchas clases de amor y entrega, pero el de una madre por su hijo esta, sin duda alguna, en la cúspide de la montaña del amor.

Besos, milady, y gracias por abrirnos el abanico de los sentimientos verdaderos.

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