Prologo de El Libertino

lunes, 17 de abril de 2017



 
 
Se metía en la cama con un hombre tan a menudo como podía. Era el único lugar donde podía encontrar lo que buscaba: sufrimiento y capacidad de sentir un profundo pesar. No siempre había sido consciente de que lo que anhelaba era la tristeza. Al principio, el acto del amor le parecía la creación de una forma especial de alegría. Creía que le gustaba la parte fuliginosa del acto sexual y su comedia; se reía mucho durante los rudos preliminares y rechazaba a los amantes que consideraban el sexo como algo sano o hermoso. La estética sexual la aburría. Aunque no creía que el acto sexual fuese feo (la fealdad también la aburría), le gustaba verlo como algo perverso. Pero, a medida que fueron multiplicándose sus experiencias, comprendió que no sólo no era perverso sino que tampoco tenía necesidad de invocar la idea de perversión para poder participar plenamente.
 

Toni Morrison


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2 comentarios:

* dijo...

Por ligero que sea el matiz de perversión, este le da una visión mucho más profunda... y la mente necesita alimentarse.

Besos de Pecado, Mi Querido D. Sayiid.

Sayiid Albeitar dijo...

Y aquí la alimentamos, mi querida amiga..., entre todos y todas :-)

Besos llenos de perversos matices y de profundas visiones.

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